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El medicamento contiene aceclidina y puede mejorar temporalmente la visión cercana. Su uso requiere prescripción y precauciones médicas.
PERIODISTA30.10.2026 08:24 Actualizado: 30.10.2026 08:24
Las gotas oftálmicas VIZZ, que contienen aceclidina, fueron aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en 2025 para tratar la presbicia en adultos, una alteración visual relacionada con la edad que dificulta enfocar objetos cercanos.
Aunque los ensayos clínicos registraron mejoras temporales en la visión, el medicamento no está exento de efectos adversos y su utilización requiere una evaluación médica.
¿Qué es la presbicia?
La presbicia, conocida comúnmente como vista cansada, es una condición que aparece de manera progresiva con el envejecimiento.
Las personas que la presentan suelen experimentar dificultades para leer letras pequeñas, consultar dispositivos móviles o realizar actividades que requieren enfocar objetos a corta distancia.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), esta alteración se relaciona con cambios en los mecanismos de enfoque del ojo, particularmente con la pérdida de elasticidad del cristalino y posibles modificaciones en la función de los músculos ciliares.
Entre los tratamientos disponibles se encuentran las gafas, los lentes de contacto y determinados procedimientos quirúrgicos.
A estas alternativas se sumó VIZZ, una solución oftálmica de uso bajo prescripción médica cuya aprobación en Estados Unidos amplió las opciones farmacológicas para adultos con presbicia.
¿Cómo funcionan las gotas VIZZ para la vista cansada?
El principio activo de VIZZ es la aceclidina, una sustancia que actúa principalmente sobre los músculos responsables de contraer la pupila. Su efecto reduce el diámetro pupilar y aumenta la profundidad de foco, lo que puede facilitar la visión de objetos cercanos.
Este mecanismo, denominado efecto estenopeico, permite que una mayor proporción de los objetos situados a diferentes distancias se perciba enfocada. Según la información clínica disponible, la aceclidina puede producir una pupila de menos de dos milímetros, con una estimulación relativamente limitada del músculo ciliar.
Sin embargo, el medicamento no revierte los cambios del cristalino asociados con el envejecimiento ni constituye una cura para la presbicia. Su acción es temporal y los resultados pueden variar entre pacientes.
¿Qué encontraron los estudios clínicos sobre su eficacia?
La aprobación de VIZZ se sustentó en un programa de investigación que incluyó tres ensayos clínicos de fase 3, aleatorizados, doble ciego y controlados. Dos de ellos, denominados CLARITY 1 y CLARITY 2, evaluaron los cambios en la capacidad de visión cercana de los participantes.
En estos dos estudios participaron 466 personas que recibieron una dosis diaria del medicamento durante 42 días. Los resultados mostraron que la mejoría de la visión cercana podía comenzar aproximadamente 30 minutos después de la aplicación y mantenerse, en algunos participantes, hasta diez horas.
De acuerdo con los resultados difundidos, el 71 % de los participantes alcanzó una mejoría de al menos tres líneas en las pruebas de visión cercana en las evaluaciones realizadas a los 30 minutos y a las tres horas. A las diez horas, el 40 % mantenía ese nivel de mejoría.
Estas cifras corresponden a condiciones específicas de investigación y no significan que todas las personas que utilicen el medicamento obtendrán los mismos resultados. Tampoco permiten establecer que las gotas sean superiores a otras alternativas disponibles.
Efectos secundarios de VIZZ: irritación, visión borrosa y dolor de cabeza
La información clínica sobre VIZZ identifica varias reacciones adversas que deben considerarse antes de utilizar el medicamento. Entre las más frecuentes se encuentran la irritación ocular, registrada en el 20 % de los participantes; la visión borrosa, en el 16 %; y el dolor de cabeza, en el 13 %, según cifras de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).
También se notificaron casos de hiperemia conjuntival, caracterizada por enrojecimiento de la conjuntiva, en el 8 % de los participantes, e hiperemia ocular en el 7 %.
Advertencias de Mayo Clinic sobre el uso de aceclidina
Mayo Clinic señala que las gotas oftálmicas de aceclidina son medicamentos disponibles únicamente mediante prescripción médica y que la decisión de utilizarlas debe considerar los posibles beneficios frente a los riesgos individuales.
La institución advierte que las personas con enfermedades oculares, particularmente antecedentes de iritis o problemas de retina, deben informar sobre estas condiciones al profesional de salud, debido a que el medicamento podría agravarlas.
También indica que la aceclidina puede provocar visión borrosa y dificultar la visión nocturna o en ambientes con poca iluminación. En consecuencia, recomienda evitar conducir vehículos o realizar actividades potencialmente peligrosas hasta conocer los efectos individuales del medicamento.
Para quienes necesiten utilizarlo durante más de unas pocas semanas, Mayo Clinic señala la importancia de realizar controles oftalmológicos periódicos con el fin de comprobar su funcionamiento e identificar posibles efectos no deseados.
Las gotas de aceclidina no están indicadas para niños. En adultos mayores, los estudios disponibles no han identificado problemas específicos asociados con la edad que impidan su utilización, aunque esto no sustituye la valoración de las condiciones particulares de cada paciente.
¿Las gotas VIZZ reemplazan las gafas o corrigen definitivamente la presbicia?
De acuerdo con institutos de salud, su mecanismo produce una modificación temporal de la profundidad de foco, pero no elimina los cambios anatómicos asociados con la edad.
La aprobación de la FDA corresponde a una indicación específica para adultos con presbicia y no equivale a una recomendación de uso generalizado.
Salud ocular: qué alimentos no pueden faltar para mantener los ojos protegidos
El oftalmólogo José María Aguilar, de Cirugía Ocular (Madrid) y miembro de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO), advierte que una dieta adecuada puede reforzar los tejidos oculares frente a agresiones externas como la radiación solar, la contaminación y el estrés oxidativo, protegiendo la visión a corto y largo plazo.
Explica que el ojo, por su estructura transparente y su exposición, es vulnerable: la radiación ultravioleta llega hasta la retina y favorece procesos de oxidación que pueden derivar en cataratas. Además, el globo ocular reúne todos los tipos de tejido del organismo, lo que explica que enfermedades sistémicas como la diabetes o la artritis reumatoide tengan manifestaciones oculares.
Por eso recomienda seguir el patrón mediterráneo y consumir pescado graso (sardinas, salmón, caballa), verduras de hoja verde (luteína, zeaxantina), hortalizas y frutas intensas, aceites (oliva, girasol), frutos secos, cereales integrales, huevos, lácteos y moluscos.
En casos de DMAE u ojo seco, la suplementación (omega-3, vitamina C u otros antioxidantes) puede ser necesaria y debe prescribirla un profesional.


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