Será porque es del Atleti que el doctor Pepe Zamorano no se da por vencido con facilidad. Partido a partido, ha conseguido abrir camino para que el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, donde es jefe de Cardiología, se convierta en el primer centro sanitario en España que cuenta con un servicio de vigilancia de corazones a distancia 24/7 .
Lo que comenzó hace 4 años con una pregunta lanzada al aire por Zamorano durante un comité de dirección de su especialidad: «¿Hacemos lo de siempre? ¿Compramos ecógrafos o hacemos una nueva medicina? ¿Leemos el libro o escribimos el libro?», se ha terminado materializando en CardiologIA Madrid 365 , un sistema pionero de telemedicina y monitorización predictiva con inteligencia artificial para pacientes con enfermedades cardiovasculares.
Un servicio que está a disposición de los pacientes desde el 1 de noviembre de 2025 y que ya ha atendido casi 16.000 alertas, 500 de ellas rojas.Con todos los datos que manejan en el centro de control, que se parece a una pequeña NASA, los profesionales pueden adelantarse a los síntomas del paciente y avisarle de que algo va mal incluso antes de que él lo note.
La conexión directa se establece dentro de la tarjeta sanitaria virtual, a través de la app CardiologIA, que se instala en los móviles de los pacientes que han sido diagnosticados y tratados de una cardiopatía en el Ramón y Cajal. Y esa relación tan personal se mantiene por varias vías: vídeos de educación para la salud, infografías, chat y el botón de 'llámame' para cuando el ciudadano necesita que lo telefoneen desde el control.
«Cuanto más sabe el paciente de su enfermedad, mejor se cura», asegura el doctor Zamorano.Luego hay pacientes que necesitan un mayor control, a los que se les facilita una maleta con 'wearables' para hacerse mediciones en casa: saturación, tensión, ácido láctico, peso... y esos datos quedan compartidos con los profesionales sanitarios a través de la app.
Desde el centro de control también tienen acceso a la historia clínica y al laboratorio. «Cuando se hacen un análisis de sangre, una ecocardiografía, TAC, cateterismo... antes de que lo vea ellos o su médico, ya lo tenemos nosotros. También contamos con acceso a la farmacia: qué toma y qué recoge.
Y todo esto es una información súper valiosa que nos permite dar alertas protocolizadas que pueden ser verdes, amarillas y rojas», explica el doctor Zamorano. Una alerta verde puede ser, por ejemplo, un paciente al que en una analítica, tras un infarto, le sale un colesterol LDL de 80 cuando debería tener 55.
En ese caso, bastaría con avisarle de que debe subir la dosis de su medicación para controlarlo. Las rojas, también llamadas nucleares, son de una gravedad que puede conllevar la muerte y exigen una actuación inmediata: se avisa al cardiólogo de guardia 24/7, si está protocolizada para ir a recogerlo, activa directamente al Suma y, en medio de todo esto, el paciente todavía puede no haberse enterado de nada.
«Le contactamos, le decimos: 'tenemos un problema, va a ir a por ti el Suma o esto hay que solucionarlo inmediatamente'. Hemos tenido que meter pacientes en el quirófano sobre la marcha. Esta semana por ejemplo tuvimos una alerta roja por un paciente con un nivel altísimo de potasio en una analítica.
Eso puede provocar una arritmia y morirse. Le llamaron, le trajimos, le bajamos el potasio y a dormir a casa», rememora el doctor Zamorano.Desde el 1 de noviembre de 2025 que se puso en marcha para todos los pacientes ya ha atendido casi 16.000 alertas, 500 de ellas rojasPara el cardiólogo, estamos ante un cambio de paradigma en la medicina: pasar de tratar un evento a cuidar para que no llegue a producirse, y si sucede, seguir pendiente después para que tenga mejor vida.
«Ya existían centros de control en otros ámbitos y centros, pero todos se enfocaban en datos administrativos, ninguno ponía al paciente en el centro para cuidarlo. Tenía la idea y lo comenté con un hijo mío, que es ingeniero industrial, y me dijo que se podía hacer, que era solo ponerse a ello», recuerda.
El siguiente paso fue convencer al gerente del hospital, que dio el visto bueno. Las consejerías de Sanidad y Digitalización se pusieron en marcha y sacaron a concurso el proyecto. Desde el momento en que se adjudicó, cinco ingenieros pasaron a trabajar mano a mano cada día con los profesionales sanitarios del Ramón y Cajal para traer al presente la medicina del futuro.«De los cuatro años que hemos tardado en que llegar a los pacientes, el primero fue caminar solo en el desierto.
Con la entrada de los ingenieros, tomó velocidad y luego lo pusimos a rodar primero los compañeros del hospital, como enfermos potenciales. Nos instalamos la app y repartimos las maletitas con los 'wearables'. Lo que menos querían usar era la balanza porque te subes y el dato llega directo a la plataforma.
Todos se quejaban», bromea.La enfermería, pieza claveUna pieza fundamental de este proyecto es la Enfermería. En el centro de control todo son enfermeras entrenadas. Solo hay un médico al tanto. «Es un perfil de enfermera mucho más focalizado en tema cardiaco, pero también adaptado a la inteligencia artificial.
Aquí tenemos unidades de referencia bastante importantes, y lo que hacemos es montar una unidad transversal. Ponemos a una persona que tiene que saber qué necesidades tiene el paciente en función de si procede de la unidad de valvular, si es insuficiencia cardiaca, si es de arritmias, etc.
Y al mismo tiempo trasladamos toda la información a los ingenieros de digitalización para ver cómo podemos llevarlo a cabo», explica Tania Campaña, supervisora de unidad de Consultas Externas de Procesos y CardiologIA Madrid 365.En su opinión, con este sistema de telemedicina y monitorización, el paciente gana en confianza: «Cuando te diagnostican una patología de la que tú no eres conocedor, sales de aquí y tienes muchísimo miedo.
Esto es una manera de darte seguridad hasta que empieces a controlar tu enfermedad . Los pacientes lo agradecen».Además, se está viendo un mejor control de la patología. «Las insuficiencias cardiacas descompensadas ya no llegan tan descompensadas al hospital y eso implica que ya no haya un reingreso hospitalario.
Con una modificación de tratamiento domiciliario vía oral, evitamos que un paciente llegue aquí con edemas en miembros inferiores. También revierte a nivel de costes porque tenemos las camas para la cosas graves. Todo lo que podamos prevenir hace que lleguen menos inestables al hospital y que mejore su calidad de vida», asegura Tania Campaña.El paciente ceroRafael Naveiro, de 36 años, fue el primero en recibir el maletín de CardiologIA Madrid 365.
A pesar de su juventud, hace poco más de un año sufrió un infarto en su casa . Un día, tras volver del gimnasio, y en el contexto de una vida estresante, empezó a notar «una presión en el pecho brutal y sudores fríos». «No sabía que me estaba pasando. Era una sensación como si mezclaras acidez estomacal con un dolor de espalda, pero lo que más me asustó fueron los sudores fríos», recuerda.
Rafael Naveiro fue el paciente cero de CardiologIA Madrid 365 ABCPensó que era un bajón de azúcar e intentó pedir algo a domicilio para comer, pero cuando cogió el móvil y vio que casi no podía pulsar las teclas, llamó al 112. Para entonces ya sentía un acorchamiento en brazos y mandíbula.
«Me estaba muriendo, pero para nada pensaba que me estaba pasando algo gravísimo», rememora. Lo último que hizo antes de que llegara la ambulancia fue dejar la puerta de casa abierta y tumbarse en el sofá casi inconsciente. Cuando el equipo sanitario llegó, a los 3 minutos, la doctora emitió el diagnóstico: «Me dijo: 'Rafa, has hecho bien en llamarnos porque te está dando un infarto'.
Y yo respondí: '¿Qué dices que con 35 años me está dando eso?'. Él no lo sabía, pero tenía una placa de ateroma, que se había roto.«Tras el infarto, tener detrás a un equipo atento a lo que te pueda pasar te da más confianza y tranquilidad» Rafael Naveiro Paciente cero de CardiologIA Tras practicarle un cateterismo en el Ramón y Cajal, estuvo 4 días ingresado.
En la UCI le ofrecieron ser el 'paciente cero' de CardiologIA Madrid 365. Se llevó a casa el maletín con pulsómetro, tensiómetro, smartwatch y electrocardiógrafo durante dos meses. «Yo me vine a vivir solo a una nueva casa. El hecho de tener una pulserita que puede avisar al hospital me daba mucha confianza.
Detrás había un equipo de personas atento a lo que te pudiera pasar. Te da más tranquilidad», asegura. No le han quedado lesiones en el corazón, ahora puede hacer vida normal, pero tiene que seguir con medicación, buena alimentación, ejercicio adaptado, más tranquilidad y revisiones anuales.
Un servicio en evoluciónComo novedad, a partir de enero, dentro de CardiologIA Madrid 365, también será una realidad la telerrehabilitación cardiaca . «Hay pacientes que son candidatos a rehabilitación cardiaca, pero que no son de alto riesgo, no tienen tiempo para venir aquí todas las semanas, y pueden hacerlo en casa.
La primera y segunda sesión se hará en el hospital para ver que ha comprendido correctamente las cosas, pero a partir de ahí, ya será autónomo. Le vamos a controlar desde aquí de tal manera que nosotros vamos a saber si está haciendo correctamente el ejercicio porque ha llegado a esa frecuencia que queremos», señala la supervisora de unidad de Consultas Externas de Procesos y CardiologIA Madrid 365.Los profesionales del Ramón y Cajal han puesto la primera piedra de una medicina que ya es presente aquí y que será futuro en el resto de servicios y de centros sanitarios.
«Madrid es un ecosistema perfecto porque tiene unos grandísimos hospitales, buques insignia de la sanidad mundial, tiene unos profesionales formidables, un sistema tecnológico avanzado y unas grandes compañías tecnológicas que están en Madrid. Estoy seguro de que a corto plazo habrá más hospitales que cuenten con este sistema y con cosas mejores, y otros que tengan otra idea y la desarrollen porque Madrid es una cuna enorme de gente brillante», concluye el doctor Zamorano.




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