LO ÚLTIMO
Internacional Un sismo de magnitud 5,6 sacude Colombia de madrugada y despierta a miles de ciudadanos Tecnología Nuevo sorteo exclusivo para suscriptores de Xataka Xtra: sorteamos diez entradas dobles para ver 'Cómo robar un banco' en cines Deportes Sarabia y Manolo: dos caminos opuestos con el mismo destino Tecnología Nuevo Dreame W20: calor en solo dos segundos para un hogar más acogedor este invierno Internacional Donald Trump afirma que EE. UU. tiene “control total” sobre Venezuela y 50% del petróleo mundial Internacional Elecciones Legislativas de Estados Unidos 2026 EN VIVO: votación de medio mandato de Donald Trump Tecnología Apple tiene un problema con el iPhone Duo: su primer móvil plegable se retrasa hasta enero de 2027 y su CEO no sabe cuándo habrá unidades suficientes Tecnología Prime Video sigue siendo un negocio redondo para Amazon, con previsiones de ganancias de "decenas de miles de millones de dólares" Internacional Qué es el "zeptoverso", el mundo más pequeño jamás detectado en la naturaleza y por qué es clave para entender el universo Deportes Mourinho tiene razón
← Volver a Salud

El 51% de las personas con tos, falta de aire u opresión torácica persistente no consulta al médico

La Razon
🕒 Fuente ↗

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) advierte de que el 51% de las personas con síntomas respiratorios persistentes no consulta al médico y que normalizar la tos, la expectoración, los pitidos o sibiliancias y la falta de aire (o disnea) puede estar ocultando enfermedades como el asma, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las bronquiectasias.

Separ llama a prestar más atención a la respiración con motivo del Año SEPAR de la Vía Aérea e invita a consultar por los síntomas respiratorios. "No hay que esperar a que los síntomas sean intensos para pedir ayuda. Tanto si existe un diagnóstico previo como si no, acostumbrarse a respirar peor, toser de forma habitual o reducir progresivamente la actividad física no es normal", explica en un comunicado Juan Marco Figueira Gonçalves, especialista en neumología y miembro del comité científico del Año SEPAR de la Vía Aérea.

"Reconocer los cambios y consultar a tiempo puede facilitar el diagnóstico precoz, evitar que el empeoramiento de una enfermedad respiratoria pase desapercibido, ayuda a evitar que esta siga avanzando y mejora el seguimiento y la calidad de vida”, añade.

La tos, la expectoración, los pitidos y la disnea se normalizan con facilidad, más si aparecen de modo progresivo, intermitente o en situaciones concretas. Muchas personas adaptan su actividad diaria y eluden ciertas tareas, sin identificar que pierden capacidad respiratoria.

En el asma, los pacientes pueden acostumbrarse a experimentar episodios de tos, pitidos, opresión torácica o dificultad para respirar, sobre todo si aparecen de forma intermitente o en determinadas situaciones, como durante el ejercicio, con el frío, ante infecciones respiratorias o por la exposición a determinados factores ambientales. Tienden a evitar actividades que pueden desencadenar los síntomas o solo buscan atención cuando estos se intensifican, aunque las manifestaciones más leves pueden indicar que el asma no está bien controlada.

En el caso de la EPOC, muchas personas fumadoras consideran normal toser y expectorar tras muchos años de consumo. La denominada «tos del fumador» puede llegar a interpretarse como una consecuencia inevitable del tabaco, en lugar de como una posible manifestación de una enfermedad respiratoria. La disnea también se normaliza con frecuencia. La persona reduce progresivamente su actividad física para evitar la falta de aire y acaba atribuyendo esa limitación a la edad, al tabaquismo o a estar «en baja forma física», de modo que el deterioro respiratorio pasa desapercibido. Además, el temor a sentirse juzgada o ser reprendida por seguir fumando puede convertirse en una barrera adicional para consultar al médico.

En las bronquiectasias, la tos crónica, la producción habitual de esputo y las infecciones respiratorias recurrentes pueden acabar percibiéndose como parte de la vida cotidiana. Incluso la necesidad repetida de tomar antibióticos puede normalizarse, lo que dificulta reconocer que hay una enfermedad de base que precisa valoración y seguimiento. Las exposiciones ambientales y laborales al humo, el polvo, la contaminación u otras sustancias también pueden favorecer o agravar los síntomas.

Cuando una persona convive durante mucho tiempo con un síntoma, puede dejar de considerarlo relevante y no acudir a consulta. El 51 % de las personas con síntomas respiratorios persistentes no consulta a un profesional sanitario, según los datos recogidos por SEPAR. Esta falta de consulta resulta especialmente relevante en enfermedades cuyos síntomas debutan de forma gradual, fluctuar o confundirse con otras causas.

En España, alrededor de tres de cada cuatro personas con EPOC desconocen que tienen la enfermedad. El asma también presenta infradiagnóstico, aunque las cifras varían según la población estudiada y los criterios utilizados. En las bronquiectasias, datos recientes de Separ sitúan en 6,2 años el retraso diagnóstico en España.

La demora no depende únicamente del paciente. También puede producirse cuando los síntomas se atribuyen a la edad, al tabaquismo o a una baja forma física, no se pregunta por ellos de forma sistemática o no se identifican como posibles manifestaciones de una enfermedad respiratoria. En el asma, la variabilidad de los síntomas puede hacer que se consulte solo durante los episodios más intensos; en la EPOC, el tabaquismo puede contribuir a normalizar la tos y la disnea; y en las bronquiectasias, la tos y las infecciones repetidas pueden mantenerse durante años sin una valoración específica.

“Cuando se normalizan los síntomas, se genera un círculo que favorece el retraso diagnóstico: el paciente se habitúa al síntoma, deja de considerarlo anormal, no consulta y el diagnóstico se retrasa. Romper este círculo requiere que los pacientes aprendan a reconocer los cambios en su salud respiratoria y que los profesionales sanitarios pregunten por ellos”, explica el Dr. Figueira.

Los síntomas no siempre aparecen de forma brusca

El empeoramiento respiratorio no siempre aparece de forma brusca. Puede manifestarse al caminar distancias más cortas, necesitar más pausas al subir escaleras, abandonar actividades habituales o tardar más en recuperarse después de un esfuerzo.

También son señales de alerta una tos más frecuente o intensa, un aumento o cambio de la expectoración, nuevos pitidos, opresión torácica o falta de aire ante esfuerzos antes bien tolerados. En las bronquiectasias, hay que prestar atención a los cambios en el esputo y al aumento de las infecciones respiratorias.

La Atención Primaria desempeña un papel esencial en la detección y el seguimiento de estas enfermedades. Preguntar por la evolución de los síntomas y su impacto en la actividad cotidiana, abordar los factores de riesgo y valorar la necesidad de pruebas como la espirometría permite identificar problemas que el paciente puede haber normalizado.

Leer la noticia completa en La Razon ↗

💬 Debate de la Comunidad 0

Sé el primero en iniciar el debate sobre esta noticia.