Hace poco más de un mes, el presidente Donald Trump le pedía a los votantes latinos en la Casa Blanca que en las elecciones intermedias votaran por los republicanos como si él figurara en la papeleta. Los resultados reflejan que lo que se ha producido ha sido lo que los medios han llamado la ola o tsunami demócrata que le ha quitado el control del Congreso al presidente estadounidense.
Desde hace meses los analistas políticos de Estados Unidos y las encuestas de opinión vaticinaban lo que ocurriría en las elecciones intermedias, establecían con claridad el descontento ciudadano por la inflación y el rumbo que había tomado el país.
En el caso de los latinos, el mal sabor por las medidas adoptadas por Donald Trump se agudizó con la política de deportación aplicada por el ICE, que además de violenta, afectó al funcionamiento económico de áreas fundamentales como la agricultura y la construcción que perdieron fuerza laboral, áreas donde predominan los trabajadores latinoamericanos.
Se terminó el amor
La luna de miel de Trump con los votantes latinos habría llegado a su fin el 3 de noviembre de 2026, porque del 48 % de apoyo que obtuvo en la elección presidencial, considerada una cifra histórica, su partido obtuvo esta vez entre un 28 y 30 % de respaldo aproximadamente.
"En general, el vuelco de los latinos hacia los demócratas fue de alrededor del 15% a nivel nacional. Esto se llama regresión a la media, es decir al porcentaje de voto que solían darle los latinos a los republicanos", explica Julio Sevilla, analista político de la Universidad de Georgia.
Para Sevilla, en general el voto latino actuó como un voto de repudio a las políticas de la administración Trump y demostró que, en algunos casos, fue un factor de desequilibrio, como ocurrió en casos puntuales: "En el caso de Texas, por ejemplo, donde el grupo más grande de votantes en ese estado son latinos, con el 40 % de la población, vimos un triunfo demócrata importante con la elección de la primera gobernadora latina en ese estado. Nadie sabía quién era Gina Hinojosa y será la mujer más poderosa de Estados Unidos a partir de enero, cuando encabece el segundo estado más grande del país. Creo que ese triunfo puede ser atribuido en gran medida al vuelco que los latinos dieron. El triunfo de Javier Becerra en California también es destacable".
Voto volátil
Los latinos se han convertido en el electorado indeciso por excelencia en Estados Unidos, con una comunidad de aproximadamente 68 millones de personas y que representa 39 millones de votantes elegibles, alrededor del 16% del electorado nacional. Se trata del segundo grupo étnico con mayor peso electoral en el país, solo por detrás de los votantes blancos. Pero la cifra de votantes latinos seguirá aumentando con el paso de los años, convirtiéndose cada vez más en un factor decisivo en los procesos eleccionarios.
"Ni los demócratas ni los republicanos pueden tomar el voto latino por descontado. Ese es un voto que hay que ganarse, que va a castigar si es necesario y que está dispuesto a cambiar de una elección a otra. Es muy voluble, el voto más swing, como le decimos aquí, es el de los latinos", detalla Julio Sevilla.
Y agrega: "Es muy probable que en la próxima elección se repita el apoyo latino a los demócratas porque los márgenes que obtuvo ese partido en esta elección fueron escandalosos, ganaron en lugares impensados, como Carolina de Sur. Así que ese tsunami que se vio, difícilmente los republicanos lo van a evadir en el 2028, porque Donald Trump sigue siendo el presidente".





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