Ubicada en el corazón de Segovia —dominando la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad, que fuera asentamiento celtíbero, fundada por los romanos, y en la que se encuentra el acueducto más famoso de todo el mundo—, se alza majestuosa un icono de la arquitectura medieval; la última catedral que se construyó en nuestro país bajo el estilo gótico y la segunda más grande en dimensiones.
Es la Santa Iglesia Catedral de Nuestra Señora de la Asunción y de San Frutos, conocida como la ' Dama de las Catedrales ', un templo repleto de historia e historias, arte, secretos y leyendas, que además es escenario cada veinticinco de octubre del Villancico a San Frutos, cantó popular en honor al patrón de la capital castellana.De la Catedral de Santa María a la Catedral de la Asunción y San FrutosFue Carlos I quien en el siglo XVI —tras la Guerra de la Comunidades, que conllevó la destrucción de la originaria catedral románica de Santa María, del siglo XII—, mandó construir —en la parte más alta de la ciudad, sobre el antiguo barrio judío y el convento de Santa Clara—, el actual templo segoviano.
Juan Gil de Hontañón fue el arquitecto elegido para diseñar y llevar a cabo las obras, que comenzaron en 1525 y terminaron en 1577, y que se emprendieron, a diferencia de lo habitual, por los pies de la catedral, sucedido después por su hijo, Rodrigo Gil de Hontañón.
Ampliada entre 1590 y 1606 por Rodrigo del Solar, Juan Pescador y Diego de Sisniega, y después, entre 1607 y 1685, por Pedro de Brizuela y Francisco de Viadero, fue finalmente consagrada dos siglos más tarde, en 1768. Así se creó la sobria, esbelta y magnánima catedral, de ciento cinco metros de longitud, cincuenta metros de ancho y treinta y tres metros de altura, que ocupa más de ocho mil metros cuadrados.
Fachada de la catedral. Fran ContrerasUn templo de planta de cruz latina, con tres naves, bóvedas de crucería, capillas laterales, crucero —con cúpula y tambor-, cabecera con girola —y siete capillas radiales, pentagonales y cuadradas—, coro, trascoro, claustro y sacristía, torre —de noventa metros de altura—, y tres portadas; la de san Geroteo -primer obispo de Segovia—, la de san Frutos —patrón de la ciudad—, y la de Santa María o del Perdón, que recibe su nombre porque en ella el obispo perdonó a los que destruyeron la antigua catedral.Interior del templo.
F.C.El Árbol de la vida, la «piedra mágica» y la cripta de SantiagoEl viajero quedará fascinado en el exterior con las más de cincuenta gárgolas que surgen entre los pináculos en las cúpulas de los ábsides, que forman un perfecto juego de equilibrios. Y si observa con atención, verá una singular veleta; un ángel con una trompeta que en realidad es un higrómetro cuyos movimientos indican de dónde vendrán los fríos vientos.
Una atención que no se debe perder al pasar por la puerta de san Frutos, en la que el santo tiene en sus manos un libro abierto y que como cuenta la tradición, el día que este cerrado, haya terminado de leerlo, llegará el fin de los tiempos. El cuadro del Árbol de la Vida y otros detalles dentro de la Catedral.
Fran ContrerasDespués, ya en el interior, enmudecerá ante la majestuosidad, elegancia y belleza del templo catedralicio, repleto de detalles marcados por historia, arte, leyendas y curiosidades. En el altar mayor, el retablo de Francisco Sabatini, en el que se venera, entre cuatro columnas jónicas, la gótica talla de la Virgen de la Paz, donada según la tradición por el monarca Enrique IV a la antigua catedral.
En el coro, también procedente de la primitiva catedral, de sillería gótica castellana, con ciento dieciséis sillas en dos niveles; la silla episcopal, con el emblema de Juan Arias Dávila, los dos sitiales destinados a los reyes, con el rey Enrique IV sujetando el estandarte de Castilla y León y un musulmán a sus pies, así como los dos órganos del siglo XVII, cada uno con dos mil seiscientos tubos.
En el trascoro, la urna con las reliquias de san Frutos. Y entre las capillas destacan; la de la Concepción, con el cuadro del «Árbol de la Vida» , obra de Ignacio de Ríes, del siglo XVIII, en el que se representa la celebración de una comida que muestra los siete pecados capitales en la copa de un árbol, y bajo el mismo, a Dios y a un esqueleto con un demonio que tira de los pecadores, en el que se lee «Mira que te as de morir.
Mira que no sabes cuando. Mira que te mira Dios. Mira que te esta mirando»; la capilla de San Pedro, en cuya entrada hay una pequeña piedra, que según la leyenda si se quita se caerá toda la catedral y tocarla da buena suerte; y la capilla y cripta de Santiago, la de Francisco Gutiérrez de Cuellar, comendador de la Orden de Santiago y contador mayor de Felipe II.El Claustro, entre medievales herramientas, tapices y sepulcro del infante PedroEl recorrido prosigue, tras subir al campanario si quiere visitarlo, rumbo al claustro, que fue trasladado piedra a piedra de la desaparecida catedral románica y al que se accede por un pórtico junto a la capilla del Consuelo presidido por el escudo de los reyes de Castilla.
De planta cuadrangular, con cinco tramos de bóvedas de crucería en cada lado, y claves con los escudos de sus promotores —el obispo Juan de Ávila y de Enrique IV—, en el mismo hallaremos; el cuadro exvoto que recuerda el milagro de María del Salto, así como la urna funeraria con los restos de la mujer judía que, como cuenta la tradición, fue condenada a saltar desde un acantilado salvando la vida, dedicada a Dios como beata desde entonces; una colección de diferentes herramientas y artilugios de construcción medievales utilizados para erigir la catedral, entre otros, sogas, poleas, tornos, tenazas y carros; la Sala Capitular, creada en el siglo XVI por García Cubillas, en la que destaca en la planta alta el artesonado con pan de otro y la colección de tapices dedicados a la astronomía, con los planetas, realizado en Flandes en el siglo XVI, y en la planta baja, la colección de tapices flamencos del siglo XVI, tejidos por Geeraert Peemans en Bruselas, que narran la historia de Zenobia, la reina de Palmira.
Claustro de la catedral. F.C.Y la capilla de Santa Catalina o Sala de los Objetos Litúrgicos, en la que se exponen reliquias, cruces procesionales, cálices, el Sinodal de Aguilafuente —el primer libro impreso en castellano en España, las actas del sínodo diocesano que se celebró en la segoviana Aguilafuente—, y el sepulcro de Pedro Enríquez de Castilla, conocido como el infante Pedro, hijo ilegítimo de Enrique II, y su ajuar textil funerario, túnicas, blusas y faldones, del siglo XIV.Sala de los tapices, vidrieras y detalles del exterior de la Catedral de Segovia.
Fran ContrerasEl Villancico de San FrutosSegovia es una ciudad para descubrir sin prisa, con calma, que necesita más de un día para caminar por sus laberínticas calles descubriendo, además de la catedral, el palacio episcopal, el acueducto, el real alcázar, palacios —como el del Marqués del Aro o los Marqueses de Quintanar—, ilustres casas —como la de la Moneda, la industrial más antigua de Europa, la de Juan Bravo, la de los Picos, la de Juan Bravo, la de Diego de Rueda o don Álvaro de Luna-, museos —como el de Artillería, el más antiguos de España—, monasterios —como el de San Antonio el Real o Santa María del Parral—, o sus más de veinte iglesias románicas, entre ellas la de San Millán o la de la Vera Cruz, a la que dedicamos en ABC Viajar un reportaje.Más información Horario: Catedral y Palacio Episcopal, sujetos a los horarios de culto, de lunes a sábado, de 9.30 h. a 18.30h. / Domingos, de 12.45 h. a 18.30 h.
Precios: Entrada general, 4 euros. Entrada reducida, para menores de 8 años, mayores de 65 años, personas discapacitas y estudiantes, 3 euros. Página web: www.catedraldesegovia.esAsí que, amigo lector, no dude en preparar una escapada de fin de semana, o varios días, para conocer la historia e historias que guarda la capital segoviana marcada por la figura de Machado.



💬 Debate de la Comunidad 0