La falta de actividad física entre los adolescentes se ha convertido en un problema de alcance mundial. Uno de cada cuatro jóvenes de entre 11 y 17 años, alrededor de 240 millones de personas, asegura no haber practicado ni un solo día de la semana anterior al menos 60 minutos de ejercicio de intensidad moderada o vigorosa, según las nuevas estimaciones publicadas este miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El estudio, difundido en la revista The Lancet Global Health, analiza los resultados de 389 encuestas realizadas en 140 países y territorios, donde reside cerca del 60% de la población adolescente mundial. En ellas participaron más de 3,2 millones de personas de entre 11 y 17 años. La investigación actualiza las estadísticas internacionales que la OMS publicó en 2016.
Los resultados reflejan que los jóvenes practican ejercicio una media de 2,7 días a la semana. Además, únicamente un 14% afirma mantenerse físicamente activo durante los siete días. Las cifras muestran que apenas se han producido cambios significativos en los últimos 15 años y que los niveles de actividad física continúan prácticamente estancados.
“Durante 15 años, apenas se ha avanzado en el objetivo de aumentar la actividad física entre los jóvenes y las niñas son las más rezagadas”, advierte Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.
El responsable de la organización considera que la solución no pasa por exigir más esfuerzo a los adolescentes, sino por facilitar que puedan practicar ejercicio en su vida cotidiana. Para ello, defiende la necesidad de contar con “escuelas, calles y comunidades” en las que desplazarse, jugar y hacer deporte resulte “seguro, fácil y normal”.
Los beneficios de mantenerse activo durante la adolescencia
La práctica habitual de ejercicio tiene un papel fundamental en la prevención de diferentes problemas de salud, entre ellos los accidentes cerebrovasculares, las enfermedades cardiovasculares y otras patologías no transmisibles.
A sus beneficios físicos se suman sus efectos positivos sobre el bienestar psicológico. Según explica Etienne Krug, director del Departamento de Determinantes de la Salud, Promoción y Prevención de Enfermedades de la OMS, la actividad física mejora la salud mental, favorece el desarrollo durante las etapas de crecimiento y ayuda a los jóvenes a relacionarse, aprender y desenvolverse.
Krug también recuerda que la adolescencia es un periodo decisivo para adquirir costumbres que pueden mantenerse durante toda la vida. Por eso, considera que promover el ejercicio entre los jóvenes supone “una inversión en su salud, tanto presente como futura”.
El experto insiste en que mantenerse activo no significa necesariamente acudir a un gimnasio o practicar un deporte concreto. También implica incorporar pequeños movimientos a la rutina diaria, como caminar o utilizar la bicicleta para desplazarse. En este sentido, considera importante reducir el tiempo frente a las pantallas y garantizar que los adolescentes puedan realizar estas actividades en condiciones de seguridad.
Las niñas presentan los peores datos de actividad física
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es la diferencia entre chicos y chicas. Los datos reflejan una brecha de género considerable: un 28% de las niñas declaró no tener días activos, frente a un 22% de los niños. En el extremo contrario, solo un 11% de las adolescentes afirmó realizar ejercicio todos los días, frente al 17% de los varones.
La desigualdad también se observa al comparar los resultados por territorios. Las niñas registraban niveles de actividad física inferiores a los de los niños en casi todos los países y regiones analizados por la OMS. Además, las diferencias entre países son muy pronunciadas: mientras que en algunos apenas un 4% de los adolescentes reconocía no realizar ejercicio ningún día, en otros territorios el porcentaje superaba el 40%.
La organización internacional señala que no existe una única causa que explique esta situación. Los hábitos de movimiento dependen de factores relacionados con el entorno en el que los jóvenes viven, estudian, se desplazan y disfrutan de su tiempo libre.
Por este motivo, la OMS reclama medidas más ambiciosas en educación, transporte, planificación urbana, deporte y sanidad. También considera prioritario eliminar los obstáculos que dificultan especialmente que las niñas puedan practicar ejercicio con regularidad. El objetivo es que la actividad física deje de ser una obligación puntual y se convierta en una parte habitual y accesible de la vida de los adolescentes.



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