Gadi Eisenkot, ex general israelí y principal adversario político del primer ministro, Benjamin Netanyahu, en las elecciones de dentro de una semana, ha mantenido una ventaja constante sobre el Likud de Netanyahu en cuatro encuestas electorales recientes; sin embargo, ninguno de los bloques políticos -el que gobernaría con Netanyahu y el que no lo haría-, se acerca a obtener los 61 escaños necesarios para alcanzar una mayoría en la Knéset (parlamento israelí), según los sondeos publicados por Maariv, el Canal 13, el ente de radio televisión estatal Kan y el Canal 12.
Los cuatro estudios presentan un panorama casi idéntico: la oposición sionista obtiene un promedio de 51,25 escaños, frente a los 51 del bloque de Netanyahu. Se trata de un empate técnico que sitúa a los partidos árabes y a otras formaciones menores en una posición clave a la hora de la formación del próximo gobierno de coalición.
Además, en el mercado de predicciones Polymarket, Eisenkot es el favorito para convertirse en el próximo primer ministro de Israel.
El mercado de esta plataforma de operaciones en línea otorgaba al líder del partido Yashar (recto, en hebreo), una probabilidad de aproximadamente el 49% de convertirse en primer ministro tras los comicios, frente al 31% de Benjamin Netanyahu y el 16% del ex primer ministro Naftali Bennett, del partido Juntos.
Polymarket es una plataforma de mercados de predicción que permite a los usuarios operar con participaciones vinculadas a los resultados de acontecimientos del mundo real, incluidos conflictos bélicos y elecciones.
Según datos de Polymarket, el mercado registró un volumen de operaciones de aproximadamente 46 millones de dólares.
Los operadores apostaron a que Yashar obtendría más escaños en la Knéset que el Likud. Polymarket asignó a Yashar una probabilidad del 68% de quedar en primer lugar, frente al 33% del Likud. El mercado registró un volumen de operaciones cercano al millón de dólares.
Eisenkot no es un orador carismático, se enreda en largas frases y sus chistes no suelen tener gracia, lo dicen también sus partidarios. Todo lo contrario que Netanyahu, con reputación de tener una presencia y un verbo imbatibles en las distancias cortas. También los que no simpatizan con él convienen en que su carisma es su fuerte.
Eisenkot, de 66 años, proviene de una familia modesta, de emigrantes de Marruecos. Creció en la ciudad más meridional de Israel, Eilat, si bien nació en Tiberias. Ambas periferia del todo. Netanyahu, sin embargo, representa a la emigración europea y privilegiada, nació en Tel Aviv y estudió en Estados Unidos.
Eisenkot llegó a ser jefe del Estado Mayor del ejército entre 2015 y 2019 y también ministro sin cartera en el gobierno de unidad de 2023 y 2024. Está casado y tiene cinco hijos, uno de los cuales, Gal, murió en combate durante la guerra de Gaza. También dos de sus sobrinos perdieron la vida en la guerra. Eisenkot evita mencionar esas muertes en la campaña electoral.
Tras el ataque liderado por Hamás contra las comunidades israelíes del sur el 7 de octubre de 2023 se incorporó al gabinete de guerra, pero salió de él en 2024 al considerar que el Gobierno carecía de una estrategia clara para Gaza. En septiembre de 2025 fundó el partido Yashar, cuyo programa de diez puntos incluye una comisión estatal de investigación sobre los fallos de seguridad durante el ataque terrorista.
Ideológicamente es centrista de línea dura en materia de seguridad y considera irrelevante el debate sobre un futuro Estado palestino tras los atentados de 2023. En economía, su propuesta se parece bastante a las reformas de libre mercado que promete el Likud, aunque ha descartado cualquier coalición con el actual mandatario.
Y aunque Eisenkot vaya por delante de Netanyahu en ocasiones en la intención de voto, el empate entre ambos bloques vuelve decisiva la aritmética de coalición. El Likud lo explota profusamente. En los últimos tiempos difundió un video con el lema “No hay Gadi sin Tibi”, (en referencia a Gadi Eisenkot y Ahmad Tibi, del partido árabe Ta’al) insinuando que dependería de partidos árabes para gobernar. Algo que Eisenkot ha negado en varias ocasiones.
Los analistas no dejan de recordar, desde las tribunas de los periódicos, televisiones y radios que, si bien Netanyahu parece andar un poco de capa caída, no hay que olvidar que ha enfrentado muchos escenarios adversos a lo largo de su longeva carrera política y que nada es seguro hasta el recuento final.



💬 Debate de la Comunidad 0