El dinero en efectivo se mantiene en 2026 como el medio de pago más utilizado por los españoles. Un 57% lo tiene como su método principal en establecimientos físicos, según la quinta edición del estudio sobre hábitos en el uso del efectivo 2026, publicado hoy por el Banco de España .El 'cash' resiste en primer puesto justo un año y medio después de que el gran apagón que sufrió España hiciera patente la necesidad de blindar el efectivo y su acceso.
En aquel suceso, los pagos con tarjeta y móvil se fueron prácticamente a cero ante la falta de electricidad y el dinero físico surgió como la única opción para abonar las compras.Posteriormente, encuestas como la que realizó la asociación Denaria confirmaron que los españoles habían incrementado sus reservas de efectivo ante la posibilidad de que existiera un nuevo apagón.
Y ahora la encuesta del Banco de España deja entrever que sucesos de este tipo, así como ciberataques y problemas informáticos, son una preocupación para los españoles, que valoran más su utilización.También, el barómetro destaca que en 2026 se observa una mayor estabilidad en el uso del efectivo.
La mayoría declara que ha mantenido o incluso aumentado su utilización durante el último año; de estas personas, el 82% señala que seguirá siendo fiel al 'cash' el año próximo. El 92% de las personas encuestadas rechaza una sociedad sin efectivo , cuatro puntos más que hace un año, y ha aumentado el porcentaje de quienes conservan una cantidad para afrontar imprevistos, que pasa del 32% al 36%, y de quienes guardan efectivo como forma complementaria de ahorro, que crece del 8% al 10%.
«Esta percepción es coherente con las ventajas que la ciudadanía atribuye al efectivo. El 71% destaca su utilidad como protección frente a fallos electrónicos y fraudes, frente al 62% registrado un año antes. Además, el 67% valora la privacidad como una de sus principales ventajas, 11 puntos porcentuales más que en 2025.
Una de cada tres personas subraya su contribución a la prevención de situaciones de exclusión financiera o digital», sostiene el supervisor bancario nacional.A nivel de los comercios, que también han participado en la encuesta, se extrae la conclusión de que el efectivo tiene una aceptación total y masiva en España, igual que la tarjeta con un 91% y el móvil con un 87%.
Con todo, «los establecimientos perciben una evolución gradual hacia una mayor utilización de medios electrónicos. El 61% de ellos cobra la mayor parte de sus ventas con tarjeta u otros medios electrónicos, cinco puntos más que en la encuesta anterior. Por su parte, el porcentaje de establecimientos en los que el efectivo representa la mayor parte de la facturación se reduce del 39% al 31% en un año».Pese a ello, de la encuesta se desprende también un cambio de hábito en los pagos con 'plástico' .
Si bien el uso de las tarjetas venía registrando un crecimiento sostenido como método principal para buena parte de los ciudadanos, ahora ha marcado una caída, al pasar del 27% al 25%. Lo que sí ha subido es el uso de dispositivos móviles como medio principal, al pasar del 15% al 18%.
Para los pagos entre particulares, por su parte, «el efectivo fue el medio de pago más habitual para el 58% de la población, seguido de Bizum, con un 36%».Acceso al dinero físicoEn el documento también se analiza la exclusión financiera, desde el punto de vista de acceso al dinero físico.
El cajero automático es, con amplia diferencia, el principal canal de acceso al efectivo para la población española: lo utiliza habitualmente el 80% de la ciudadanía. Para la mayoría, sacar dinero sigue siendo una gestión sencilla. El 77% tarda menos de diez minutos en llegar a un cajero y el 75% se desplaza a pie.
Estos resultados reflejan que el acceso al efectivo es fácil para la mayor parte de la población.Sin embargo, en los municipios sin oficina bancaria estable es más difícil acceder al efectivo. «En estas zonas, el 62% de la población se desplaza en coche o motocicleta para llegar a un cajero.
El 51% tarda menos de diez minutos en obtener efectivo y el 46% necesita entre diez y treinta minutos», recoge el estudio. Las personas encuestadas indican que el servicio proporcionado por los cajeros automáticos se ha deteriorado en 2026.





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