A Mbappé no le importa el rival, solo el final. Para qué preguntar, pudiendo disparar. Es su leitmotiv, su modo de vida, hasta ser la pesadilla de todos. Ya sea un gigante (doblete en el Clásico, por ejemplo) o un recién llegado. Lo era el Racing, nunca había pisado el Sardinero y se estrenó, cómo no, como (casi) siempre. Más allá de la polémica y el (des)acierto arbitral, forzó un penalti y lo marcó. Hasta ahora había facturado contra los 23 rivales con los que se había enfrentado en la Liga desde que aterrizó en el Madrid, y ya son 24 (el siguiente inédito es el Depor, cerca de Navidad). Su primer día en la tierruca terminó como tantos días en tantos lugares, con gol.
Buscó el doblete con ahínco y lo acarició, especialmente en el 60’, con un zapatazo que reventó la madera. No logró, pero fue fundamental. Porque el segundo también nació de sus botas e intención. Fijó a Belocian, abrió a Güler y el turco puso el broche a la triangulación que Bellingham finiquitó. Arda asistió, pero Kylian habilitó. Otra pincelada en una tarde donde se mostró participativo, combinó con tino (32/34 en pases, un 94%), creó cuatro ocasiones (segundo, tras las seis de Güler) y recuperó tres balones. “Tuvo momentos donde presionó bien”, destacó Mou. Una actuación en la que, sin sacar los fuegos artificiales, fue decisivo. Dejó su huella, un día más.
Siguió engordando esa vitrina que está llena de goles. Que le hace ser el máximo realizador del campeonato liguero desde ese verano de 2023, con 68 zarpazos (el siguiente es Raphinha, 46). En sus 117 partidos con el Madrid ya son 101, tras alcanzar el centenar en el Camp Nou, justo antes de llevarse el sinsabor en Londres, de acariciar un Balón de Oro que se le escapó por un suspiro (28 puntos), y después de convertirse en enemigo público en China. Pero lejos de mostrar frustración mostró determinación, con la que mira al horizonte en busca de su gran anhelo: los títulos. Sabe cual es el camino más corto.
Cada 83′ y cada 69′
Si ya ha marcado a todos sus rivales ligueros, esta temporada sólo se ha quedado a cero en cuatro de sus 14 partidos. En el resto festejó. En Liga van 11, en persecución de Raphinha (pichichi, con 15), y en total lo ha hecho en 15 ocasiones. Marca cada 83,5 minutos y participa en un tanto, añadiendo sus tres asistencias, cada 69,6 minutos. Mbappé sólo conoce un idioma, el del gol. Un tormento para todos. Tanto en Liga como en Europa, porque en Champions no ha perdonado ni ante el Inter (2-1), ni la Roma (3-4), ni el Leipzig (4-1). Un tanto por victoria, para impulsar ese pleno al nueve del Madrid.
Una constancia que le hace perseguir a Raphinha no solo en el campeonato doméstico, sino entre todos los grandes arietes de las cinco grandes ligas. Entre todas las competiciones, el brasileño lleva 17, por los 15 de Kylian. Y por detrás ya vienen Haaland (13) y Lamine (12). Que podrían ser más, pues se ha topado con la madera en cuatro ocasiones (sólo le supera Olise, cinco). Y va a más: en sus últimos cinco partidos, siete zarpazos. Insaciable.
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