Vestido con camisa de marca juvenil, repeinado y con barba de varias semanas, el entrenador Eder Sarabia llegó a la sala de prensa del estadio del Espanyol con una sonrisa de oreja a oreja, comprometido e ilusionado a más no poder con la nueva aventura, ya entrenador blanquiazul. “Es un club histórico, con una grandísima afición y queremos recuperar lo que queremos ser. Queremos vivir días mágicos”, resolvió el técnico, acompañado de su cuerpo técnico, además de su agente Héctor Fernández, también arropado por jugadores históricos como Rafa Marañón o Raúl Longhi. Pero para vivir esos días soñados, el reloj juega en su contra, ya con el curso en marcha, despedido Manolo González tras ganar cuatro duelos de los últimos 32, aunque reanimado el Espanyol en el último envite, cuando Sergio García -entrenador del filial que actuó de interino y con plenos poderes- logró vencer en campo del Villarreal con un fútbol más asociativo de lo que se había visto en los últimos años.
“Sergio fue capaz de preparar el partido y cambiar la energía del equipo para conseguir una victoria tan importante en lo clasificatorio como en lo mental”, reflexionó Sarabia. Y fue más allá: “Al firmar, escuchaba que este Espanyol no es para Eder. Después del Villarreal… ahora es que igual sí. Realmente, para mí es un equipo con mucho talento y alternativas. En La Cerámica presionó bastante bien, cómodo con la pelota, quizá no generando demasiado, pero apenas recibió ocasiones. Eso con jugadores que salen de la ciudad deportiva, que para nosotros serán importantes. La cantera será fundamental”. Pero paso a paso. “Lo primero que tenemos que hacer es ganar en solidez defensiva. Con Las Palmas, entonces con Quique Setién, que llegamos también en una jornada similar, tardamos un mes en que las cosas fluyeran. Ahora lo que importa es rescatar las cosas buenas que tiene este equipo, que Manolo lo hizo muy bien, conocernos y adaptarnos. Debemos dar información, pero no demasiada, intentando que se sientan cómodos”, expuso.
Pero, ambicioso, agregó: “Puedo prometer que seremos protagonistas con el balón. Resultados no puedo prometer…, eso son mentirijillas a la afición. Pero sí puedo prometer trabajo, buen ambiente en el día a día, sacar el mejor rendimiento, dar identidad… Y sí que vamos a ir a todos los campos a ganar sin complejos e intentar ser los dominadores, que los jugadores sientan que tienen la capacidad de hacer lo que nosotros queremos. Debemos ser propositivos”. Dice Sarabia que en estos cinco meses, tras desvincularse del Elche, se ha preparado a fondo –“he trabajado mucho y espero poder dar mi mejor versión”, expuso-, aunque hay cosas que no se pierden: “Me gusta ser rebelde, valiente, ir un poco contra alguna cosa establecida… Pero es rebeldía para sacar lo mejor de cada uno, que sientan que tienen el poder de que pasen las cosas que quieren que pasen”.
Su idea, según le transmitió su mentor Quique Setién, es coger el trabajo del club al que llegas como si fuera a quedarse toda la vida. “Ojalá pueda quedarme toda la vida, se me ponen los pelos de punta”, resolvió. Pero hay trabajo por hacer. “El Espanyol tiene que volver a mirar para arriba y no para abajo. Y por eso Eder está aquí. No ha venido solo para salvarnos, que es el primer objetivo, sino consolidar una idea, un proyecto que equipare el equipo con la historia del club”. Sarabia dio la réplica: “Siempre he sido optimista y he pensado en grande. Aunque ahora hay que ir creciendo con pequeños objetivos”. El primero, el Deportivo este sábado, por más que no se sentará de nuevo en el banquillo -le queda un partido de suspensión que arrastra de su época del Elche-, pero sí lo harán Jon López y Aitor Unzue, de su staff. “Nos gustan las emociones fuertes y la evolución no será lineal o progresiva. En algún momento nos costará… Encadenarás derrotas o malos momentos porque es una de las mejores ligas del mundo, pero cuando se acabe cualquier partido, que siempre tengamos la sensación de llevarnos algo positivo a la boca”, remató.



💬 Debate de la Comunidad 0