Al igual que tenemos dos manos, una izquierda y otra derecha, las moléculas de los organismos vivos, como los aminoácidos o los azúcares del ADN, también existen en dos versiones especulares. La cuestión es que las proteínas de nuestras células solo utilizan una de las variantes, la mejor posible.
La otra rara vez se encuentra en la naturaleza. Es lo que los químicos denominan homoquiralidad . Por qué la vida se empeña en esta asimetría ha sido un gran enigma desde hace más de un siglo y un auténtico desafío para los químicos que desarrollan nuevos fármacos.
Al no saber cómo diseñar reacciones que solo formaran una imagen especular, los medicamentos contenían las dos variantes moleculares: una podía tener efectos terapéuticos, pero la otra podía causar efectos secundarios innecesarios y, a veces, perjudiciales. Este miércoles, la Real Academia de las Ciencias de Suecia ha otorgado el Nobel de Química a Henri Kagan (Francia, 1930) y Kenso Soai (Japón, 1950) por solucionar el enigma de la homoquiralidad y desarrollar «reacciones químicas espectaculares» que imitan la vida de forma extraordinaria y que han revolucionado la fabricación de productos farmacéuticos, aromas, fragancias y nuevos materiales.En realidad, todo empezó en el siglo XIX, cuando Louis Pasteur descubrió que una sustancia importante para la producción del vino, el ácido tartárico, podía presentarse en dos variantes, cada una la imagen especular de la otra y que, curiosamente, las bacterias distinguían entre ellas.
Aquel hallazgo abrió un misterio que tardaría más de un siglo en encontrar una posible explicación: ¿por qué la vida utiliza una sola 'mano' de muchas de sus moléculas?Orígenes de la vidaKagan (Universidad de París Sur) dio el primer paso para responder a esa pregunta cuando descubrió, en 1986, una nueva forma de manipular las reacciones químicas, permitiendo la creación de un exceso mayor de una de las imágenes especulares de lo que se creía posible.
Observó que una pequeña diferencia podía amplificarse. Los catalizadores que participaban en la reacción podían estar formados por distintas combinaciones de moléculas derechas e izquierdas. Pero esas combinaciones no funcionaban igual de bien. La combinación derecha-derecha, por ejemplo, podía hacer que la reacción avanzara mucho más rápido que la derecha-izquierda.Los laureados consiguieron «reacciones químicas espectaculares» que han revolucionado la fabricación de productos farmacéuticos, aromas, fragancias y nuevos materialesKenso Soai (Universidad de Ciencias de Tokio) avanzó aún más.
En 2003, diseñó la primera reacción química en la que solo se formó una de las posibles imágenes especulares. Demostró que una de esas moléculas podía ayudar a fabricar más copias de sí misma. Así, una pequeña ventaja surgida al azar podía convertirse en una reacción en la que casi todas las moléculas tenían la misma 'mano'.
Aparte de la vida misma, nadie había logrado tal hazaña. La reacción de Soai es uno de los experimentos químicos más elegantes jamás realizados.La reacción de Soai es artificial, distinta a la química de la vida, pero despertó un nuevo entusiasmo entre los químicos que buscan comprender los orígenes de la vida.
En todo el mundo, los investigadores intentan ahora replicar el logro del japonés, pero con el objetivo de producir aminoácidos y azúcares homoquirales.Los efectos descubiertos por Kagan se han convertido en una herramienta fundamental para los químicos en el diseño de nuevas reacciones.
Sus hallazgos son vitales para cualquier empresa que fabrique sustancias destinadas a interactuar con seres vivos, como productos farmacéuticos, aromas, fragancias y agroquímicos. En algunos casos, también resulta importante en la producción de nuevos materiales.«Henri Kagan y Kenso Soai han aportado una solución a un misterio químico de más de un siglo de antigüedad: cómo puede surgir espontáneamente la homoquiralidad.
Las reacciones químicas que han desarrollado son espectaculares», afirma Heiner Linke, presidente del Comité Nobel de Química.El Nobel de Química se ha otorgado 117 veces desde 1901. Lo han ganado un total de 198 investigadores. El más joven fue Frédéric Joliot, marido de Irène Curie, con 35 años; y el mayor, John B.
Goodenough, con 97. El pasado año , la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó el Premio Nobel de Química al japonés Susumu Kitagawa, el británico Richard Robson y el jordano-estadounidense Omar M. Yaghi por el desarrollo de unos materiales extraordinarios que pueden contribuir a resolver algunos de los grandes desafíos de la humanidad, como la contaminación o la falta de agua dulce.
Llamados MOF (de marco metal-orgánico), forman estructuras porosas con grandes cavidades que les permiten recolectar agua del aire del desierto, capturar dióxido de carbono del ambiente o almacenar gases tóxicos, usos que hace nada parecían de ciencia ficción.La semana de los Nobel 2026 comenzó el lunes con el anuncio del galardón de Medicina.
El estadounidense Karl Deisseroth y los alemanes Peter Hegemann y Georg Nagel se alzaron con el premio por hallar en unas algas microscópicas las proteínas que permiten encender y apagar neuronas a voluntad en animales vivos, una revolución para la neurociencia.
El martes fue el turno del Nobel de Física , que reconoció al físico de origen belga Francis Halzen (Universidad de Wisconsin-Madison, EE.UU.) por idear una trampa de hielo para capturar neutrinos cósmicos de altísima energía. Su visión permitió el desarrollo del observatorio IceCube en la Antártida, que logró registrar estas esquivas partículas por primera vez, iniciando una nueva forma de hacer astronomía.Este año, el Nobel está dotado con 12 millones de coronas suecas (SEK) por categoría, aproximadamente 1,1 millones de euros al cambio actual.
La Fundación Nobel ha elevado en 2026 la cuantía en 1 millón de coronas respecto a 2025. Cuando los premiados de una categoría son varios, la cantidad se reparte entre ellos.





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