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Japón se atreve con la primera misión para traer muestras de Fobos, la desconocida luna de Marte

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La primera misión de exploración a Fobos, una de las dos lunas de Marte, ha despegado este lunes a bordo de un cohete H3 desde el Centro Espacial de Tanegashima, en Japón, a las 21.41 hora peninsular española.

Este proyecto pionero intenta entender cómo se formaron los dos satélites del planeta rojo, Deimos y Fobos —terror y miedo en griego—, y hacer historia al aterrizar por primera vez un pequeño vehículo de exploración en el mayor de ellos, que tiene apenas 27 kilómetros de diámetro y una fuerza de gravedad tan leve que el vehículo pesará apenas 15 gramos en su superficie.

La misión Exploración de las Lunas de Marte (MMX) es un ejemplo de cooperación internacional. Liderada por la Agencia Espacial Japonesa, JAXA, tiene importantes contribuciones de las agencias espaciales de Europa y Estados Unidos. El rover que aterrizará en Fobos, llamado Idefix, es un pequeño vehículo de cuatro ruedas impulsado por paneles solares desarrollado por las agencias nacionales de Francia y Alemania, con contribuciones de Japón y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial de España (INTA).

“Los datos y las muestras que recoja la MMX nos abrirán una ventana para estudiar la evolución de Marte y el sistema solar”, ha dicho Elliot Sefton-Nash, científico de la Agencia Espacial Europea que participa en el proyecto, en declaraciones difundidas por la Agencia Espacial Europea.

Este viaje robótico de cinco años supone una vuelta de tuerca para las capacidades tecnológicas de Japón y sus socios. Ningún país ha conseguido nunca aterrizar en las lunas marcianas, aunque la Unión Soviética lo intentó en los sesenta, y tampoco se ha conseguido aún traer de vuelta a la Tierra muestras de estos cuerpos, ni siquiera de su planeta, aunque Estados Unidos y Europa colaboraban en ello. Japón ha demostrado una enorme capacidad para recoger muestras de otros cuerpos, como los asteroides Itokawa, en 2005, y Ryugu, en 2020, siendo la primera potencia espacial capaz de traer unos gramos de material de la superficie hasta la Tierra.

El rover Idefix intentará posarse en una zona poco accidentada de la luna marciana para recoger muestras de la superficie, con un instrumento desarrollado por la agencia espacial estadounidense, y del subsuelo, con un pequeño taladro ideado por la agencia japonesa. El objetivo final es reunir hasta 10 gramos de tierra de Fobos.

“Lo que esperamos descubrir es la firma mineralógica definitiva que revele el origen de Fobos”, explica Olga Prieto Ballesteros, investigadora principal de la participación española del instrumento RAX. Este espectrómetro Raman a bordo del rover usa luz láser para identificar los diferentes minerales presentes en la superficie. El INTA también ha desarrollado un instrumento similar que viajará a bordo del Rosalind Franklin, el primer vehículo de exploración marciana europeo, que despegará en 2028. Aclarar el origen de Fobos “supondría un avance fundamental en nuestro conocimiento sobre la formación del sistema solar y la historia temprana de Marte”, añade Prieto, en una nota de prensa del INTA, organismo que también ha desarrollado el blanco de verificación de la misión.

Una vez regrese a la Tierra, este material puede resolver el enigma sobre el origen tanto de Fobos como de Deimos, de las que se desconoce si son dos pedazos de Marte arrancados por un impacto primitivo, o asteroides llegados desde otro punto que quedaron atrapados por su gravedad.

La misión estaba prevista para 2024, pero el fallo en el primer vuelo del cohete japonés H3, que no consiguió ponerse en órbita, y el miedo de que pudiera echarse a perder una misión de más de 300 millones de euros, empujaron a JAXA a retrasar el lanzamiento a la siguiente ventana de posibilidad, esta de 2026.

La sonda tardará un año en llegar a su destino. Se espera que entre en órbita alrededor del planeta rojo en agosto de 2027, y que orbite Fobos a partir de septiembre de 2027. Tras estudiar Fobos y Deimos desde la distancia, MMX liberará a Idefix a principios de 2029. Este será uno de los momentos más críticos de la misión. Si ya es difícil aterrizar en Marte debido en parte a que su atmósfera es más fina que la de la Tierra, posarse en Fobos, sin cubierta gaseosa y con una gravedad muy débil, es más difícil todavía. El robot de cuatro ruedas Idefix, cuyo nombre viene del perro de Astérix y Obélix, que en la Tierra pesa kilos, solo pesará 15 gramos en Fobos, lo que multiplica las posibilidades de salir rebotado y perderse para siempre. El aterrizaje está previsto para 2030. El Idefix recogerá las muestras y las preparará para su regreso a la Tierra, con un aterrizaje en Australia previsto para 2031.

“Traer muestras a nuestros laboratorios más sofisticados aquí en la Tierra es un multiplicador de descubrimientos, porque nuestros instrumentos más precisos son demasiado grandes, complejos o sensibles para enviarlos al espacio”, afirma Sefton-Nash. “Incluso después de que la misión haya terminado, las futuras generaciones de científicos estudiarán las muestras de Fobos con instrumentos aún más avanzados; las muestras traídas a la Tierra son un regalo que no deja de dar”, ha añadido.

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