Una empresa de Francia ha diseñado un oasis artificial que extrae agua de la humedad del aire y la usa para regar plantas y refrescar su entorno. Se trata de BORVO, una start-up emergente de Vannes, en la región de Bretaña, que fabrica mobiliario urbano autónomo.
Los expertos determinaron, durante una prueba de diez semanas en un puerto bretón, que el suelo bajo las plantas del módulo marcó 18 ºC, mientras la superficie del muelle llegaba a 30 ºC. La diferencia fue de 12 ºC en la temperatura de la superficie bajo el oasis.
El oasis artificial francés funciona de forma autónoma, sin conexión a la red de agua potable ni obras de gran envergadura. Además de refrescar, el módulo incorpora vegetación y una iluminación que se alimenta con energía solar.
¿Cómo enfría la superficie hasta 12 ºC el oasis artificial de Francia?
El oasis artificial refresca su entorno con la combinación de plantas y nebulización, dos elementos que se abastecen del agua que el propio módulo obtiene del aire. Según la web de BORVO, la evapotranspiración de la vegetación (el agua que las plantas liberan al ambiente) y la nebulización reducen hasta 10 ºC la sensación térmica.
Para conseguir esa agua, un generador de agua atmosférica oculto en el interior del mueble convierte en líquido el vapor presente en el ambiente. Según el portal tecnológico francés Neozone, el fabricante calcula que hacen falta unos 120 metros cúbicos de aire para obtener un litro de agua.
La mayor parte de la producción ocurre de noche, cuando la humedad del aire es más alta. Después, el sistema filtra el agua, la remineraliza, la desinfecta con luz ultravioleta y la almacena. Ese depósito sirve para regar las plantas y para generar una nebulización fina en los días de calor.
BORVO también aprovecha el agua de lluvia para alimentar el conjunto. Así, el módulo no depende de la red de agua potable para mantener la vegetación ni para refrescar el espacio que lo rodea.
La prueba del oasis artificial en un puerto de Francia
El prototipo pasó diez semanas en el puerto de Crouesty, en el departamento de Morbihan, en colaboración con la Compañía de Puertos de Morbihan y la Región de Bretaña. Fue el primer demostrador de BORVO en condiciones reales y permaneció en el muelle durante el verano de 2026.
En una de las mediciones, el suelo del muelle marcó 30 ºC, frente a los 18 ºC registrados bajo las plantas. Esa diferencia de 12 ºC corresponde a la temperatura de la superficie bajo el oasis. Sin embargo, el dato no implica que todo el espacio alrededor del módulo se mantenga a 18 ºC.
Durante el ensayo, el dispositivo produjo entre 12 y 15 litros de agua al día, sin recurrir a la red de agua potable. Borvo, por su parte, sitúa en hasta 20 litros diarios la producción de sus generadores atmosféricos.
Vegetación, frescor e iluminación con energía solar en el oasis artificial francés
De lejos, el oasis artificial se parece a un gran mueble urbano con asientos, plantas y una columna central. La empresa organiza cada módulo en torno a la refrigeración autónoma, una vegetación con jardineras equipadas con microrriego y sensores, y una iluminación sobria.
Esa iluminación funciona con energía solar y no necesita conexión a la red. BORVO prevé además alimentar todo el sistema con energía solar y completarlo más adelante con energía eólica.
Los módulos pueden instalarse solos, en pareja o agrupados en una isla completa. Además, las plantas de cada jardinera se eligen según las condiciones de cada emplazamiento.
La empresa fabrica el mobiliario con materiales reciclables y producción local. Además, calcula que una instalación de 60 metros cuadrados con vegetación absorbe 15 kilos de CO₂ al mes.
Puertos, festivales y ayuntamientos: los destinatarios del oasis artificial en Francia
BORVO, fundada por Rodrigo Morales Pomarat, dirige su propuesta a organismos públicos que buscan reducir las islas de calor urbanas y mejorar la calidad de vida. También apunta a empresas privadas interesadas en el atractivo de sus espacios y en la calidad de la acogida.
Según el portal Neozone, las administraciones locales, los puertos y los festivales figuran entre sus clientes potenciales.
La empresa prevé lanzar una primera serie en otoño de 2026, y las primeras instalaciones están previstas para la primavera de 2027. Entre los socios confirmados ya figuran la Región de Bretaña y el Ayuntamiento de Estrasburgo.





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