La bióloga Marta Shahbazi Alonso, una de las científicas españolas más brillantes, es una de las personas desaparecidas en la colisión de dos trenes en Urda (Toledo) este miércoles, según ha confirmado a EL PAÍS su hermano, el físico Carlos Shahbazi. La investigadora, nacida en León hace 41 años y madre de dos hijos, dirige un grupo en el legendario Laboratorio de Biología Molecular de Cambridge, cuyos científicos han ganado una docena de premios Nobel. El equipo de la española ha iluminado los primeros días de la fecundación humana, cuando una célula solitaria, fusión de un óvulo y un espermatozoide, comienza a multiplicarse para convertirse en una persona con 37 billones de células. Shahbazi iba precisamente a recoger el premio a la excelencia científica de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo, en el congreso de la organización que se iniciaba este miércoles en El Rompido (Huelva).
La investigadora tenía asiento en el vagón de cabeza del AVE, que viajaba de Madrid a Sevilla y chocó contra un tren Iryo detenido en la misma vía. “No sabemos nada de ella. Las probabilidades son muy bajas, pero nos agarramos a la última esperanza”, explica su hermano en conversación telefónica. Su familia, lamenta, no tiene ninguna noticia de las autoridades desde el día del accidente, cuando sus padres denunciaron la desaparición y dieron muestras de su ADN por si era necesario. “Mi hermana Marta es una persona maravillosa, cariñosa, feliz y una incansable trabajadora”, ha añadido Carlos en un comunicado. “Su vida se ha visto impactada de manera brutal por un gobierno e instituciones públicas incompetentes y corruptas”, ha declarado. En el mismo vagón viajaba Tamara González Costa, otra científica que también iba al congreso de Huelva y es otra de las personas desaparecidas, según ha informado el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares.
Shahbazi destacó desde muy joven. Hija de una profesora de primaria del pueblo leonés de Carrizo de la Ribera y de un padre iraní que emigró del país de los ayatolás, logró el mejor expediente de su promoción en la Facultad de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid. Dio el salto a Cambridge en 2014. Allí encabezó un proyecto que logró cultivar embriones humanos fuera del útero, en una placa de laboratorio, durante más tiempo que nadie antes: 13 días, el doble que el récord anterior, lo que abrió una caja negra invisible hasta entonces para la comunidad científica.
El equipo de Shahbazi investiga con embriones sobrantes de las clínicas de fertilidad, donados a la ciencia, que en cualquier caso iban a ser destruidos. “La gente puede pensar que tenemos casi bebés en el laboratorio, pero realmente son los estadíos más tempranos del desarrollo. Son realmente muy pequeños, como un grano de arena”, explicaba a este periódico en una entrevista en 2019. Shahbazi señalaba entonces que se sentía cómoda con el consenso internacional, que permitía investigar con embriones hasta el día 14 después de la fecundación. “Una de las razones por las cuales, desde un punto de vista filosófico, se decidió que el día 14 era un buen límite es porque hasta ese momento un embrión se puede dividir en dos y dar lugar a gemelos. Si hay alma en ese embrión, realmente no se ha decidido si serán dos almas o una”, argumentaba. “El día 14 es cuando realmente se crea el concepto del individuo”.
La científica española tomó las riendas de un grupo propio en Cambridge en 2020. La principal pregunta que intenta responder su equipo es cómo una célula de un embrión de pocos días decide su destino: ser cerebro, piel, pulmón, corazón. Cualquier persona fue primero una pelotita del tamaño del punto al final de esta frase. Esa estructura —un embrión de unos cinco días y unas 200 células, denominado blastocisto— es la que se implanta en la pared del útero materno. En el día 14, comienza la misteriosa gastrulación, un proceso de una semana en el que la bolita de células se transforma en el primer boceto de la persona, ya con sus tres ejes: arriba y abajo, izquierda y derecha, vientre y espalda.
El objetivo del laboratorio de Shahbazi es resolver ese enigma de los primeros días de la gestación, imposibles de estudiar directamente por las obvias barreras físicas y éticas. La bióloga se ha centrado en esa etapa crucial de la implantación en el útero materno, cuando fracasan aproximadamente el 30% de los embarazos humanos. Marta Shahbazi, con una hija de 7 años y un hijo de 3, ha sido una entusiasta defensora del derecho a ser “madre a tiempo completo y científica a tiempo completo”. Cuando nació su primogénita, empezó a definirse como “una madre científica”. Su investigación tiene el potencial de salvar incontables vidas.





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