La segunda ciudad más grande de Estonia es también su corazón universitario y capital cultural, un título que en 2024 se extendió a toda Europa, lo cual no es de extrañar. Tartu ofrece durante todo el año una variada programación de obras de teatros, conciertos, festivales y conferencias; cuenta con más de 20 museos y forma parte de la Red de Ciudades Creativas de la Unesco como Ciudad de la Literatura desde 2015.
Lejos de ser un destino para una excursión de un día desde la capital, esta ciudad merece al menos un par de noches para explorar sus espacios y rincones más especiales, probar sus exquisitas propuestas gastronómicas, disfrutar de una sesión de sauna flotante sobre el río y vivir su animado ambiente nocturno universitario.
Y, para empezar, estas son las primeras paradas de la ruta.1. Ruinas de la catedralEn la colina Toome , parque histórico de la ciudad, se encuentran las ruinas de la que una vez fue la imponente y monumental catedral de Tartu. Su construcción comenzó ya en el siglo XIII, aunque las obras se prolongaron hasta principios del XVI.
Si bien fue abandonada durante la Reforma y acabó convirtiéndose en ruinas, todavía hoy la estructura que queda en pie es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura gótica de ladrillo en la antigua Livonia (región histórica del norte de Europa que ocupaba los territorios actuales de Estonia y Letonia).Actualmente, es posible visitar las torres, que funcionan como un destacado mirador sobre la ciudad y el valle del río Emajogi, así como acceder el Museo de la Universidad de Tartu que tiene su sede aquí, un espacio donde se muestra la historia de la ciencia, la educación universitaria y la evolución del espíritu académico de este destino.
Si se pasea de noche por este parque se podrá disfrutar, además, de la instalación lumínica que lo hace resaltar entre toda la naturaleza creando una imagen casi mágica.Ruinas de la catedral de Tartu Rocío Jiménez2. Plaza del AyuntamientoConsiderada como el corazón de la ciudad, la plaza del Ayuntamiento es uno de esos espacios en los que se puede medir el pulso de sus vecinos, de esos en los que convergen la historia, la cultura y la vida moderna urbana.
Y es que esta plaza evoluciona y cambia con cada estación del año: en invierno acoge una pista de patinaje sobre hielo, mientras que en verano se llena de terrazas, música callejera y eventos. Su edificio más destacado es el que le da nombre, una construcción con fachada en tonos pastel que data del siglo XVIII.
Frente a este se ubica la Fuente de los estudiantes que se besan , una escultura que se ha convertido en un símbolo más populares de Tartu.Plaza del Ayuntamiento de Tartu y fuente de los estudiantes que se besan Rocío Jiménez3. La casa inclinada de Tartu - Museo de Arte¡Ríete tú de la Torre de Pisa!
En la plaza del Ayuntamiento un edificio llama la atención por encima del resto, y no por su belleza, que también, sino porque parece que podría caerse en cualquier momento debido a su inclinación, un edificio al que los locales llaman cariñosamente la Torre inclinada de Tartu.
La historia de cómo acabó el edificio así se remonta al año 1793 cuando se construyó con una base mixta. El problema fue que el lado de la estructura que da al río se asentó sobre los restos de la antigua muralla medieval de la ciudad quedando unos cimientos robustos, pero del otro lado se utilizó pilotes de madera clavados en un terreno que era blando y pantanoso.
Cuando el nivel freático descendió, los pilotes acabaron pudriéndose haciendo que el edificio fuera cediendo de ese lado. En los años 80 se intervino para frenar el peligro de derrumbe dejando la inclinación actual que es de 5,8 grados, casi dos ángulos más que el símbolo italiano.Hoy en día, esta torre acoge el Museo de Arte Contemporáneo , donde se exhiben obras de los siglos XX y XXI que fomentan el pensamiento creativo abordando temas modernos.
De sus paredes cuelgan los trabajos no solo de los artistas más destacados de Estonia, sino también de otras partes del mundo.Casa inclinada de Tartu Rocío Jiménez4. El Museo del Juguete y su teatroSituado en el casco antiguo está el Museo del Juguete, un espacio expositivo que lleva a todo aquel que lo visita a sus días más felices.
Cuenta con una colección de juguetes con los que han jugado los niños estonios a lo largo de los años, muñecas de autor, otras de recuerdo de diferentes países y juguetes tradicionales fino-ugrios. Además, en el edificio anexo se pueden ver marionetas procedentes de películas estonias de animación y exposiciones temporales.
Por otro lado, bajo este museo está, también, el Teatri Kodu , un espacio que se inspira en la infancia, en los juegos, en los sueños que se tienen a esas edades y en las fantasías que cobran vida. En este teatro se ponen en escena diferentes obras, pero también se permite organizar a los vecinos sus propios espectáculo, realizar manualidades y descubrir las entretelas del mundo teatral.
Además, hay un teatro de marionetas automatizado, un taller infantil y varias exposiciones.Fachada Teatri Kodu Rocío Jiménez5. Museo Nacional de EstoniaConstruido en una antigua pista de aterrizaje de aviones, el Museo Nacional es, con sus cerca de 6.000 metros cuadrados, el más grande del país.
Este es considerado como un museo de historia cultural con un enfoque etnográfico, por ello, su exposición permanente –que ocupa 3.781 metro cuadrados– refleja cómo ha sido la vida cotidiana de los estonios a lo largo de los siglos. Además, hay un apartado dedicado a los pueblos hermanos fino-ugrios.
Todo esto se cuenta de una manera interactiva muy interesante en la que los visitantes pueden pasar su ticket por unas tablets instaladas frente a las obras que les permiten no solo leerlo en diferentes idiomas, sino también guardar la información para leerla después en casa a través de un código QR.Por otro lado, se realizan exposiciones temporales, talleres y diferentes actividades.
El recinto también cuenta con un restaurante y una tienda de regalos, mientras que el exterior ofrece varias zonas verdes para descansar u organizar picnics, así como senderos para caminar alrededor del lago.Museo Nacional de Estonia Rocío Jiménez6. Conjunto histórico de la Universidad de TartuLa universidad de Tartu y su conjunto de espacios históricos –la biblioteca, ubicada en la catedral; el teatro anatómico; el antiguo observatorio astronómico; y el jardín botánico– fueron diseñados por el arquitecto alemán Johann Wilhelm Krause a comienzos del siglo XIX.
Dentro del edificio principal, cuya arquitectura recuerda a los templos clásicos de la antigua Grecia, se puede visitar el Museo de Arte más antiguo de Estonia . Ubicado en el ala izquierda, este cuenta con una colección de reproducciones de esculturas hechas en yeso a tamaño real de las mejores obras de la Grecia arcaica, clásica y helenística, así como piezas originales de la antigüedad como monedas, vasijas o lámparas de arcilla.
El espacio que más curiosos atrae es la sala de la momia, donde se expone una auténtica momia egipcia. También se pueden visitar el Aula Magna y un calabozo para estudiantes situado en el ático.Por otro lado, hay que destacar es el Jardín Botánico , un espacio verde que alberga más de 10.000 especies y variedades de plantas.
Cuentan, también, con varios invernaderos donde se pueden observar plantas propias de selvas tropicales y desiertos. Diseñado por botánicos de renombre mundial, los profesores Ledebour y Bunge y abierto hace más de 200 años, este es el más antiguo en su tipo de los países bálticos.Edificio principal de la Universidad de Tartu Rocío Jiménez7.
La iglesia de San JuanDe estilo gótico, la iglesia de San Juan de Tartu fue construida con ladrillos –debido a la escasez de piedra en la época– en el siglo XIV. Este templo de tres naves con un coro alargado, un ábside poligonal y una imponente torre occidental es célebre en todo el norte de Europa por el extraordinario conjunto de esculturas medievales de terracota que llegó a exhibir.
Según los expertos, esta podría haber contado con entre 1.000 y 2.000 figuras decorando las hornacinas exteriores y los muros interiores del edificio. Lo más sorprendente de estas es que no se realizaron en serie con moldes reutilizables, sino que se esculpieron y tallaron a mano directamente a partir de bloques de arcilla húmeda, por lo que no había dos iguales.Iglesia de San Juan, interior y detalles de figuras Rocío JiménezEn las esculturas que han llegado hasta nuestros días, unas 200 , se pueden ver claramente las marcas del tallado, llamativas expresiones faciales y ropajes con todo tipo de detalles.
Además de admirar algunas de esas piezas, se puede subir a lo alto de la torre del campanario para asomarse a los tejados de Tartu.




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