Al norte de la provincia de Palencia se encuentra el Parque Natural Montaña Palentina, una joya natural poco conocida que ofrece impresionantes paisajes de agujas, cortados, barrancos, profundos valles y picos como el Curavacas o el Espigüete. En estas montañas nacen también los ríos Carrión y Pisuerga, que regalan estampas tan mágicas como la que ofrece la laguna de Fuentes Carrionas.
Aquí se puede admirar, además, un rico patrimonio histórico y cultural, visible en sus municipios, con ejemplos tan exquisitos como las iglesias románicas de San Cornelio y San Cipriano, en San Cebrián de Muda, yde San Salvador, en San Salvador de Cantamuda. Entre estas localidades destaca Dehesa de Montejo, que ofrece una combinación perfecta de historia, patrimonio rural y naturaleza.
Este pueblo conserva buenos ejemplos de la arquitectura tradicional de la zona, con casas que combinan la piedra trabajada de sus fachadas con el adobe en el resto de los paños, así como un bonito templo románico: la iglesia de San Pelayo , que destaca por su gran espadaña y portada del siglo XIII.
En su término municipal está también uno de los espacios naturales más bonitos de Palencia, que se puede descubrir a través de una ruta de senderismo: la Tejeda de Tosande.Uno de los enclaves de tejos más importantes de la penínsulaLa ruta que conduce hasta este rincón palentino es circular, tiene una longitud de unos 10,5 kilómetros, un desnivel acumulado de subida y bajada de aproximadamente 200 metros y es de dificultad media.
El itinerario comienza en el aparcamiento que se encuentra al pie de la carretera C-626, a la altura de Dehesa de Montejo, a unos 6 kilómetros del pueblo de Cervera de Pisuerga en dirección Guardo. Aquí se puede encontrar también El Jardín de la Tejeda , un espacio interpretativo exterior ideal para conocer mejor la Tejeda y el Valle de Tosande.Imagen del Jardín de la Tejeda Fundación Patrimonio Natural de CyLTras cruzar el paso bajo el ferrocarril de La Robla y encontrarse con el cauce –normalmente seco– del arroyo de Tosande, el camino se adentra en el valle entre una abundante vegetación, pasando del encinar mediterráneo al robledal y, después, al hayedo.
Una vez superado un angosto tramo, el Valle del Tosande se abre y muestra un paisaje casi de cuento, cubierto de praderías entre las que se distinguen varios túmulos megalíticos. Se trata de estructuras funerarias vinculadas a los primeros pastores de la Cordillera Cantábrica, que datan de hace unos 4.000 años.
Desde aquí, el itinerario se adentra en el hayedo que cubre la ladera de Peña Oracada (1.818 metros). Ya en el interior del hayedo, hay que ascender por la vaguada situada al lado derecho, en un tramo con 86 escalones naturales.Hayedo del inicio de la ruta e interior de la Tejeda de Tosande Alvaprog y Montgomery - Wikimedia CommonsUna vez en la Tejeda, se puede disfrutar de la excepcionalidad de este bosque, que alberga más de 700 tejos.
Algunos superan los 145 centímetros de diámetro, con dimensiones propias de árboles cercanos al milenio de edad, mientras que otros alcanzan más de 15 metros de altura. A lo largo del paseo se pueden descubrir rincones verdaderamente bonitos y misteriosos. Después, el camino continúa en dirección sureste por un tramo llano hasta salir del bosque y alcanzar una zona que, situada a más de 1.400 metros de altitud (el punto más elevado de la ruta), permite obtener vistas panorámicas del valle y su entorno.
La gran variedad de ecosistemas presentes a lo largo del recorrido favorece a existencia de una fauna diversa con ejemplares de jabalí, ciervo y corzo, sí como de numerosas aves incluidos mirlos, currucas o águilas culebreras.Unos apuntes sobre los tejos El tejo es una conífera milenaria y sagrada de la familia de las taxáceas, famosa por su longevidad y elevada toxicidad.
Según cuenta la tradición, durante las guerras cántabras, los guerreros de estas tribus llevaban a la batalla veneno extraído de sus hojas, pues preferían morir envenenándose antes que ser esclavizados por los invasores romanos.Imagen de Tejeda de Tosande Fundación Patrimonio Natural de CyLDe hoja perenne, crecimiento lento y una altura que puede superar los 15 metros, este es uno de los árboles más enigmáticos de Europa.
Y es que, a pesar de su alta toxicidad, ha sido venerado por antiguas culturas como símbolo de eternidad, sabiduría y conexión con el más allá. Además, de algunas especies de tejo se extrae el paclitaxel, un principio activo esencial en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer.


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