La provincia de Granada es bastante grande, ocupa una extensión de 12.531 kilómetros cuadrados. Y ahí cabe de todo, desde la sierra con los picos más altos de la península hasta una costa que, por su clima, recibe el nombre de Tropical, pasando por tierras baldías y casi desérticas, aunque preciosas, y como las del Geoparque.
El Geoparque de hecho, representa casi un cuarto de la superficie total de la provincia con sus 4.722 kilómetros cuadrados. Engloba a 47 municipios y uno de ellos es Marchal –mucha gente lo conoce como El Marchal- y allí viven menos de 500 personas, pero encierra riqueza en altas dosis.
Tierra de olivos, cereales, almendros y sobre todo buen vino –allí están las bodegas Naranjuez y Purulio y a menos de cinco kilómetros, en Cortes y Graena, se hacen el Muñana y el Cauzón- Marchal es un lugar muy adecuado para pasar unos días de desconexión, aunque eso no quiere decir que no haya nada que hacer.
Los monumentos no abundan, pero quien quiera patrimonio, cultura e historia debe saber que a sólo doce kilómetros está Guadix, que tiene mucho de todo eso. El principal atractivo de Marchal es su paisaje y todo lo que incluye, aunque va a haber que explicar eso un poco mejor.
Llega el momento de hablar de las cárcavas, que son una suerte de socavones producidos en la tierra arcillosa, más permeable a la erosión causada por la lluvia. Tras millones de años, el terreno resultante viene a ser como una extensión repleta de pliegues, una sorprendente y muy atractiva demostración de aquel dicho que cobró fortuna en los ochenta: la arruga es bella.Las casas-cueva, bastante más acogedoras de lo que algunos creen, son un reclamo turístico abcLas Cárcavas de Marchal ocupan una extensión de algo más de cinco hectáreas y desde el año 2003 ostentan el título de Monumento Natural, que le fue concedido por la Junta de Andalucía.
Precisamente, según se explica en una web turística de este organismo, el origen de las cárcavas se sitúa «en un movimiento de placas terrestres que provocaron el hundimiento de la zona, dando origen a una fosa tectónica». Esta depresión, con el paso del tiempo, se fue rellenando de materiales blandos, en su mayoría arcillas y limos.
«Miles de años después, debido a la escasa vegetación, a las lluvias de tipo torrencial, frecuentes en la zona, y al arrastre de materiales, fue creándose un paisaje de barrancos, regueras y profundas zanjas denominadas cárcavas . Estas peculiares formaciones de tonalidades marrones y ocres sobre el verde de la vegetación constituyen un conjunto de gran atractivo visual».Y no sólo visual.
Se trata de tierras muy pobres, de escaso rendimiento agrícola y sólo válidas para lo que crece casi en cualquier lado –esto es: el cereal, el olivo, el almendro y el vino, como antes se dijo- pero a las que sus ocupantes, desde hace muchísimos años, han sacado partido convirtiéndolas en viviendas.
Porque Marchal es otro de esos lugares de la provincia de Granada donde pueden encontrarse casas-cueva y disfrutar así de unos peculiares habitáculos que ya fueron utilizados por los trogloditas. La tierra arcillosa permite penetrar en ella para hacerlas y, una vez construidas y aseguradas, presentan ventajas indiscutibles como proporcionar una temperatura constante: unos veinte grados en invierno y en verano.
No hay tantas como en Guadix, donde el censo supera las dos mil, pero son una buena alternativa para un fin de semana o una escapada diferente. Las hay para todos los gustos, abundan las páginas web donde el viajero puede comparar precios y calidades y los más reticentes deben saber cuanto antes que no son claustrofóbicas, porque disponen de conductos de ventilación y fácil contacto con el exterior.




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