Al norte del Valle de Salazar , en la confluencia de los ríos Anduña y Zatoia, se dibuja uno de los pueblos más típicos del Pirineo navarro, de esos que encabezan las listas de 'los más bonitos' y que, además, merecen estar en ellas. Ochagavía es también una de las puertas de entrada a la Selva de Irati, por lo que puede ser un buen punto para establecer base antes de adentrarse en uno de los paisajes más mágicos del país.
Los orígenes de esta villa se remontan al siglo XI. Posteriormente, en el siglo XIV, el valle en el que se encuentra se organizó en tres demarcaciones o quiñones, siendo esta la tercera. Los ávidos de historia deben saber que, en 1794, los franceses invadieron territorio peninsular y que, en esta localidad, destruyeron por completo 182 casas y 52 bordas.
Pero Ochagavía, como el ave fénix, resurgió de sus cenizas y para antes de que llegara el siglo XIX ya se había reconstruido por completo.De arquitectura tradicional y danzas ancestralesComo en todo pueblo de montaña, lo mejor para descubrir todos y cada uno de sus detalles es caminar sin prisas por sus calles y plazas.
El recorrido puede comenzar cruzando el puente medieval , también conocido como puente de piedra, sobre el río Anduña, que divide a Ochagavía en dos. Durante el paseo, se puede admirar la arquitectura tradicional de la zona, con casas de piedra y tejados muy empinados a dos o cuatro aguas, separadas unas de otras por un espacio denominado 'etxekarte'.
También se pueden apreciar algunas casonas de sillería con amplios portalones y escudos de los siglos XVIII y XIX. A destacar son los palacios medievales de Iriarte, Donamaría y el de Urrutia. Este último es una construcción de planta rectangular con cuatro contrafuertes cilíndricos en las esquinas que fue cuartel de la Guardia Civil y actualmente alberga el centro de salud.
Otro de sus principales monumentos es la Iglesia de San Juan Evangelista , cuya torre ochavada domina el perfil del pueblo. En el muro de la epístola se conservan restos de un templo medieval que datan del año1200, mientras que el resto de la construcción corresponde a los siglos XVI y XVII.
En su interior se guardan, además, tres retablos renacentistas de considerable valor.Arquitectura tradicional y el puente de piedra Turismo de NavarraEn Ochagavía se encuentra también el Centro de Interpretación de la Naturaleza, cuyo trabajo se centra en detener la pérdida de biodiversidad y el declive de los ecosistemas promoviendo programas de comunicación, educación y participación.
Esta labor se complementa con otros servicios de información turística del Valle del Salazar y la conservación de sus ecosistemas, que alcanzan su mejor exponente en la Selva de Irati. Explorar el entorno es, por tanto, un básico, siempre desde el respeto y la responsabilidad.
La primera parada de toda ruta debe ser la cima del monte de Muskilda, donde a 1.025 metros de altitud y rodeado por una muralla, se encuentra el santuario de Nuestra Señora de Muskilda . Se trata de una ermita románica del siglo XII, restaurada a mediados del XVII, de la que destaca su torre con tejado cónico.
En el interior sobresale un retablo barroco con la hornacina que alberga la imagen de la Virgen, una talla de estilo gótico, de los siglos XIV y XV. En el mismo recinto se sitúan también las casas del ermitaño y el capellán.ermita de Nuestra Señora de Muskilda Turismo de NavarraEste mágico lugar es, además, escenario de una de las fiestas más importantes de la localidad, la que se celebra cada año el 8 de septiembre en honor a la Virgen de Muskilda.
Durante esta jornada, los vecinos suben en romería hasta el santuario para asistir a la misa solemne y ver a los danzantes interpretar cuatro danzas de palos – denominadas Emperador, Katxutka, Danza y Modorro–; una danza con pañuelos y la Jota. Esta tradición cuenta con referencias documentales que se remontan, al menos, a 1695.
El grupo es dirigido por un personaje enmascarado conocido como el Bobo.Danzantes el 8 de septiembre en las fiestas de Ochagavía Turismo de NavarraDescubriendo la Selva de IratiUna vez el visitante llega hasta aquí, no puede dejar pasar la oportunidad de descubrir el tesoro natural que es la Selva de Irati.
Con más de 17.000 hectáreas de bosque, este es el segundo hayedo – abetal más extenso de Europa, después de la Selva Negra alemana . Además, aquí se encuentran tres espacios protegidos: la Reserva Natural de Mendilatz, que se puede bordear a través de un sendero señalizado de escasa dificultad y 14 kilómetros; la Reserva Natural de Tristuibartea, situada a 940 metros de altitud; y la Reserva Integral de Lizardoia, a la que es posible acercarse mediante la senda de Contrasario, un recorrido de unos siete kilómetros que parte de la cola del embalse de Irabia.Mirador de Ariztokia, embalse de Irabia y sendero en la Selva de Irati Turismo de Navarra Por otro lado, una de las rutas más interesantes que parte de la localidad de Izalzu y recorre los montes de esta y los de Ochagavía es la de Gartxot, un itinerario circular de 12 kilómetros a recorrer en unas 3,5 horas para la que hay que estar un poco más en forma ya que incluye fuertes pendientes.
El recorrido es en su mayor parte por un frondoso bosque de robles y hayas con alguna que otra regata que en época de lluvias hay que sortear.



💬 Debate de la Comunidad 0