Burgos cuenta con más de 500 construcciones defensivas , de las cuales se conservan en buen estado unas 75. Castillos como los de Frías, Castrojeriz o el Alcázar de los Condestables acaparan todas las miradas de quienes llegan hasta la provincia, pero el más especial de todos no vivió enfrentamientos, ni perteneció a la nobleza, ni atravesó su época de mayor esplendor durante la Edad Media, sino que fue levantado piedra a piedra por un hombre que ni de arquitectura sabía.
El Castillo de las Cuevas es una obra realmente impresionante, todavía en construcción, que nació como un sueño, el de Serafín Villarán.El proyecto de una vidaEn la Merindad de Cuesta-Urria, bajo el territorio de la localidad de Cebolleros , se encuentra esta fortaleza, una de las más curiosas y originales de toda Castilla y León.
Corría el año 1978 cuando un vecino decidió embarcarse en el que sería el proyecto de su vida. «Nosotros vivíamos en Santurce, pero siempre íbamos a este pueblo, donde nació mi madre, a veranear. Allí había unas cuevas antiguas abandonadas a las que mi padre había echado el ojo y un día, finalmente, se decidió a comprar el terreno para hacer una bodega y una casa para la familia», explica Yolanda Villarán , hija de Serafín.
Así comenzó la historia de este edificio, pero lo más sorprendente es que este hombre, que por aquel entonces tenía 42 años, no sabía nada de albañilería, ni de arquitectura. «Mi padre no tenía conocimientos de construcción, era soldador de profesión, pero era una persona muy trabajadora.
Cuando íbamos los fines de semana o en vacaciones al pueblo, él cogía el tractor y el remolque e iba al río a buscar piedras. Trabajaba solo, imagino que buscaba cómo hacer los cimientos y se ponía con ello pico y pala. Además, descubrió otra cueva que hoy utilizamos como pasaje del terror» , añade Villarán.Detalles del castillo de las Cuevas Yolanda VillaránPiedra a piedra la nueva casa familiar fue tomando forma, pero no la habitual de una residencia, pues la imaginación de su autor voló y fueron aparecieron almenas, torres y escaleras de caracol.
Por desgracia, este no pudo ver finalizado su trabajo ya que murió en 1998. «Cuando falleció de forma repentina faltaba por terminar la última planta, también estaban muchas cosas por finalizar en los interiores. Por aquel entonces, mi marido Luis lo ayudaba, así que la única opción para nosotros era terminarlo por él.
Desde entonces, los dos nos dedicamos a continuar las obras, como mi padre, en el tiempo que tenemos libre», explica Yolanda.Muchos son los que hablan del castillo como la versión burgalesa de Gaudí, pero nada más lejos de la realidad. «Mi padre no se inspiró en el arquitecto catalán, todo salió de su propia cabeza.
La cosa es que mi marido empezó a hacer diferentes figuras con piedras, incluidas lámparas con formas de animales que están repartidas por todo el castillo. Así, muchas de las personas que nos visitan empezaron a decir que se parecía al estilo gaudiniano».Lámpara hecha con piedras por Luis, marido de Yolanda Villarán Yolanda VillaránUna casa para celebrarLa grandiosidad de este edificio ha hecho que desde hace ya más de 30 años se hayan acercado muchos curiosos para ver el trabajo de Serafín, tanto es así que el turismo de la zona se ha visto acrecentado gracias a esto y no es de extrañar, porque una vez se conoce la historia, la sorpresa es aún mayor.
Su estética, sus acabados y diseño hacen que sea incluso más bonito que otros castillos defensivos de hace siglos.«Ahora mismo viene mucha gente a verlo, nosotros no cobramos entrada, aceptamos donaciones destinadas a las obras . Hemos puesto un pequeño bar para dar al menos algún servicio a los que llegan hasta aquí.
Las redes sociales y aparecer en los medios de comunicación ha hecho que vengan todavía más turistas y no solo de la zona, como pasaba al principio, sino también del resto de España y hasta de otros países como Portugal o Francia», indica Yolanda.Ante el gran interés que ha generado esta construcción, cualquiera aprovecharía el tirón para convertirlo en un negocio, en un atractivo turístico más de la zona, pero Yolanda y Luis tienen otros planes para el castillo de las Cuevas.
«Para nosotros este proyecto es algo muy sentimental . A mi padre le gustaban mucho las comidas familiares, reunir a todos en la mesa. De hecho, también hizo hornos de piedra para hacer pan. Su único objetivo con este castillo es que fuera nuestra residencia de verano y ese es el futuro que queremos para esta casa-castillo» termina.



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