El vivo X500 Pro Max aterriza en España en mitad de una guerra abierta por ver qué fabricante embute más cientos de megapíxeles en la espalda de sus teléfonos de gama más alta, pero lo hace tomando un camino propio que dice mucho de la madurez de sus ingenieros. Mientras rivales directos como el recién analizado OPPO Find X10 Pro Max presumen de montar tres sensores de 200 megapíxeles, vivo ha decidido mantener la cabeza fría y perfeccionar la fórmula que tan buenos resultados le dio en los X200 Pro y X300 Pro: combinar un sensor principal de 50 megapíxeles apoyado por la tecnología de condensadores LOFIC con el teleobjetivo periscópico de 85 milímetros más grande de su categoría, reservando los 200 megapíxeles exclusivamente para esa lente de largo alcance firmada junto a ZEISS.
He pasado las últimas semanas utilizando el vivo X500 Pro Max. Llevándolo de viaje, enfrentando sus cámaras de día y de noche contra las del OPPO Find X10 Pro Max y acoplándole su nuevo ecosistema de lentes teleconvertidoras de hasta 400 milímetros equivalentes. No estamos solo ante una cámara con teléfono adosado: bajo su chasis late el nuevo procesador MediaTek Dimensity 9600 Pro de dos nanómetros, una de las pantallas más brillantes y consistentes que he visto jamás a pleno sol y una batería capaz de humillar a rivales con mayor capacidad sobre el papel.
vivo X500 Pro Max Bundle
vivo 1.999,00€1.699,00€ Envío Gratis* Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.
Sin embargo, aspirar a convertirse en el mejor teléfono del año cuando tu etiqueta de precio sin descuentos roza o supera los dos mil euros exige pasar por una lupa cada rincón del dispositivo. Y es en esa convivencia diaria donde el vivo X500 Pro Max muestra también sus costuras: desde un sistema de sonido estéreo que se ha quedado estancado frente a su competencia más directa hasta una capa de personalización, OriginOS 7, que prefiere copiar sin demasiado criterio las transparencias de Apple antes que ofrecer herramientas de inteligencia artificial verdaderamente diferenciales. Vamos a diseccionar con pruebas reales todo lo que ofrece este coloso y si tiene argumentos suficientes para arrebatarle la corona a sus rivales.
vivo X500 Pro Max
96 / 100Pros
- Pantalla increíblemente brillante y de muchísima calidad
- Excelente calidad de construcción
- Probablemente, la experiencia fotográfica y de vídeo más completa de Android
- Muy buena autonomía
Contras
- OriginOS es una capa algo carente de originalidad
- Los altavoces estéreo tienen un sonido algo plano
Precio del vivo X500 Pro Max y dónde comprarlo
vivo X500 Pro Max Bundle
vivo 1.999,00€1.699,00€ Envío Gratis* Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.
Hablar del precio del vivo X500 Pro Max en su llegada al mercado español exige distinguir entre su tarifa oficial recomendada y la agresiva campaña de descuentos directos que la marca ha activado para su estreno europeo. El terminal se comercializa en tres variantes de almacenamiento acompañadas siempre por 12 gigabytes de memoria RAM:
- vivo X500 Pro Max de 12 GB + 256 GB: sale a la venta por un precio promocional de lanzamiento de 1.499 euros (su precio de venta recomendado oficial es de 1.599 euros, lo que supone un ahorro directo de 100 euros).
- vivo X500 Pro Max de 12 GB + 512 GB: disponible en lanzamiento por 1.599 euros (frente a los 1.799 euros de su precio oficial recomendado, con 200 euros de rebaja).
- vivo X500 Pro Max de 12 GB + 1 TB: la versión tope de gama que hemos probado para este análisis tiene un precio promocional de 1.899 euros (su tarifa oficial recomendada escala hasta los 2.199 euros, aplicando un descuento inicial de 300 euros).
vivo X500 Pro Max
Amazon 1.499,00€ Envío Gratis* Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.
Además del teléfono en solitario, vivo ha puesto a la venta en nuestro país dos paquetes especiales pensados para quienes quieran exprimir los accesorios ópticos desarrollados junto a ZEISS, los cuales incluyen además el cargador rápido de 90 vatios en el lote: el paquete del vivo X500 Pro Max de 512 gigabytes junto al kit teleobjetivo de 400 milímetros sale por 1.699 euros en promoción (1.999 euros de PVP), mientras que el lote completo del modelo de 1 terabyte con los dos kits de 200 y 400 milímetros más la empuñadura con disparador se sitúa en los 2.199 euros promocionales (2.499 euros de PVP). Para quienes busquen un tamaño de bolsillo más contenido, su hermano menor de 6,36 pulgadas, el vivo X500 Pro, parte de los 1.299 euros en promoción (1.399 euros con el kit de 200 milímetros).
Todas las configuraciones están disponibles en colores gris (Starry Gray) y negro (Moonlit Black) a través de la tienda oficial de vivo y los distribuidores autorizados en España. Como incentivo adicional durante las primeras semanas, las primeras doscientas compras reciben de regalo los nuevos auriculares de diadema vivo Headphones Studio (valorados en 169 euros), una bonificación extra de 100 euros sobre la tasación de tu móvil antiguo al entregarlo en el programa Renove y la posibilidad de acogerse a un programa de renovación que garantiza hasta el cincuenta por ciento del valor pagado hoy para saltar a la siguiente generación el año que viene.
Ficha técnica de características
Diseño y construcción: continuismo reconocible, acabado estrellado y un botón lateral sin ataduras
vivo X500 Pro Max en la mano / Fotografía de Christian ColladoPoner el nuevo vivo X500 Pro Max sobre la mesa junto al vivo X300 Ultra o al X300 Pro del año pasado deja claro que la firma asiática no tenía ninguna intención de cambiar su lenguaje estético para esta generación. El teléfono calca las líneas que llevan un par de años identificando a la familia X de la marca: un bloque de trazos rectos, cantos planos de aluminio con biseles suavizados para no clavarse en la palma de la mano y una espalda presidida de forma absoluta por el gigantesco módulo de cámaras circular centrado en la mitad superior.
Es un diseño limpio y muy bien ejecutado, donde las novedades visuales se concentran en dos detalles muy concretos. El primero es el acabado de la cubierta trasera de vidrio en el color gris azulado (bautizado oficialmente como Starry Gray) que he estado utilizando durante estas semanas: combina un cristal mate sedoso que repele de maravilla las huellas dactilares con un sutil patrón brillante bajo la superficie que simula un cielo estrellado cuando le incide la luz de forma directa. Si prefieres algo más sobrio y unos gramos más ligero, la variante en color negro apuesta por una trasera de fibra de vidrio texturizada.
El segundo retoque estético rodea a la propia isla fotográfica. Aunque vivo ha aplicado lo que denomina curvatura Tideline en el cristal trasero para intentar suavizar la transición entre el chasis y el módulo de lentes, no vamos a engañarnos con las dimensiones: estamos ante una protuberancia masiva que hace pasar el grosor del teléfono desde los 8,12 milímetros del cuerpo hasta los 14,19 milímetros en la cima del objetivo, rodeada ahora por un anillo metálico que presenta una fina estriación inspirada en los anillos de enfoque clásicos.
Con más de 163 milímetros de alto y 229 gramos de peso en esta unidad gris, es un teléfono grande y contundente que se hace notar en el bolsillo, aunque ese enorme escalón circular en la espalda sigue ofreciendo un apoyo muy cómodo para descansar el dedo índice cuando sujetas el terminal con una mano. Por supuesto, viene blindado al máximo nivel con cristal frontal Armor Glass y certificaciones IP68 e IP69 contra inmersiones y chorros de agua a alta presión y temperatura.
Un añadido físico que merece mención aparte en este chasis se encuentra en el canto izquierdo del marco de aluminio: la inclusión de un nuevo botón de atajo rápido. En los últimos meses hemos visto cómo varios fabricantes adoptaban botones adicionales en ese lateral, pero el enfoque de vivo me parece más acertado por su libertad. A diferencia del botón que monta el OPPO Find X10 Pro Max (cuya filosofía gira casi por completo en torno a invocar su espacio de inteligencia artificial Mind Space), el botón de este vivo X500 Pro Max no te impone una función específica de fábrica: puedes programarlo desde los ajustes para que ejecute exactamente la acción o aplicación que tú quieras. En mi caso, lo he llevado configurado durante todas estas semanas para abrir directamente la cámara con dos pulsaciones, convirtiéndose en un disparador inmediato comodísimo cuando sacas el teléfono del bolsillo.
Pantalla, biometría y sonido: un panel cegador a pleno sol empañado por unos altavoces planos
Pantalla del vivo X500 Pro Max encendida / Fotografía de Christian ColladoSi le damos la vuelta al dispositivo nos encontramos con uno de los mejores paneles que se han montado jamás en un teléfono móvil. El vivo X500 Pro Max equipa una pantalla AMOLED flexible de tecnología LTPO con una generosa diagonal de 6,85 pulgadas y una resolución 2K de 3168 por 1440 píxeles, lo que arroja una densidad de 507 píxeles por pulgada. La nitidez en textos pequeños, visores de fotografía y reproducción de vídeo en formatos HDR10+ o Dolby Vision es intachable, apoyada por una tasa de refresco adaptativa capaz de oscilar entre 1 y 144 hercios con una fluidez y una consistencia en el cambio de hercios que no muestra ni un solo tirón al desplazarse por la interfaz, sumando además atenuación PWM de 2160 hercios para cuidar la vista de noche.
Pero donde esta pantalla da un golpe de autoridad frente a su competencia asiática directa es en la gestión del brillo máximo. Más allá de los picos teóricos de entre 4.400 y 5.000 nits en ventanas minúsculas de vídeo HDR o los 2.000 nits en modo de alto brillo (HBM) que figuran en la documentación técnica, lo que importa es cómo responde el panel cuando sales a la calle a las dos de la tarde bajo un sol radiante.
Mientras que en mi reciente análisis del OPPO Find X10 Pro Max me quejaba de que su algoritmo de brillo automático era demasiado conservador y le costaba mantener la luminosidad alta en exteriores, en este vivo X500 Pro Max ocurre exactamente lo contrario: el sistema de brillo automático es rapidísimo, fiable y mantiene un nivel de entrega lumínica sostenida espectacular. Es, con casi total seguridad, una de las pantallas más brillantes que he probado hasta la fecha en condiciones reales de calle, situándose de tú a tú al nivel de referencias absolutas del mercado en este terreno como el Google Pixel 11 Pro XL. Revisar fotografías recién tomadas o encuadrar vídeo a plena luz del día con este panel es una auténtica gozada.
Por otro lado, el teléfono integra bajo el panel un sensor ultrasónico que funciona por ondas acústicas en lugar de hacer una fotografía con luz como los sensores ópticos antiguos. En el día a día es rapidísimo, está colocado a una altura muy cómoda para el pulgar y desbloquea el terminal con solo apoyar la yema del dedo durante una fracción de segundo, incluso con las manos mojadas o a oscuras. Si decides instalar un protector de cristal templado, solo tendrás que volver a registrar tu huella en los ajustes para que las ondas ultrasónicas se recalibren al nuevo grosor sin perder velocidad.
Donde la experiencia multimedia pierde enteros de forma evidente es en el apartado sonoro. El vivo X500 Pro Max monta una configuración clásica de dos altavoces estéreo que cumple sin más para ver vídeos de YouTube o escuchar notas de voz, pero que no está a la altura de lo que exige un buque insignia de casi dos mil euros en 2026. Mientras que marcas rivales como OPPO han dado un salto adelante notable en el sistema de altavoces de su X10 Pro Max para igualar el cuerpo y la pegada de sus modelos Ultra, vivo se ha quedado estancada: este X500 Pro Max sigue sonando un tanto plano, con poca profundidad en las frecuencias graves y una escena estéreo que se queda claramente un escalón por debajo de los referentes actuales del mercado.
Rendimiento, software y batería: los dos nanómetros vuelan en un sistema al que le falta personalidad propia
Detalle del lateral del vivo X500 Pro Max / Fotografía de Christian ColladoEl motor encargado de mover toda esta maquinaria es el nuevo MediaTek Dimensity 9600 Pro, un procesador de ocho núcleos fabricado bajo el puntero proceso litográfico N2P de dos nanómetros de TSMC que ha sido afinado en estrecha colaboración con los ingenieros de vivo. En la unidad tope de gama que he estado probando, este chip viene acompañado por 12 GB de memoria RAM LPDDR5X Ultra y 1 TB de almacenamiento interno UFS 4.1.
No hace falta perderse en tablas interminables de pruebas sintéticas para resumir cómo se comporta este conjunto en la vida real: el desempeño del procesador de dos nanómetros en este teléfono es, sencillamente, bestial. Estamos ante una de las experiencias más rápidas, inmediatas y sólidas que he podido probar jamás en un teléfono con Android. Da igual si estás procesando vídeo en 8K, exportando lotes de fotografías pesadas, saltando entre veinte aplicaciones abiertas en segundo plano o ejecutando los videojuegos con carga tridimensional más exigentes de Google Play: no hay absolutamente nada que se le resista ni que logre provocar una caída de fotogramas.
Si el hardware roza la matrícula de honor, el software representa en mi opinión el punto más flojo de todo el vivo X500 Pro Max. Y quiero matizar muy bien esta afirmación para que nadie se lleve a engaño: OriginOS 7 basado en Android 17 no es un mal sistema operativo ni muchísimo menos. Es una capa que vuela gracias a su motor de optimización Origin Smooth Engine, viene cargada hasta los topes de opciones de configuración, permite personalizar hasta el último icono o tema interactivo de la pantalla de bloqueo y llega respaldada por una política de soporte muy seria que garantiza cinco grandes actualizaciones de versión de Android y siete años de parches de seguridad y mantenimiento.
El problema de OriginOS 7 es, en mi opinión, su falta de originalidad y coherencia visual. Los diseñadores de software de vivo han decidido adoptar en bloque los efectos translúcidos, los desenfoques y la estética de cristal líquido de las últimas versiones de iOS de Apple, pero lo han hecho sin demasiado criterio propio y sin aportar nada nuevo a la fórmula. Al navegar por el teléfono te topas con ciertas inconsistencias estéticas entre menús que rompen la armonía del conjunto al combinar elementos translúcidos con otros que adoptan las líneas Material You de Google, quedando bastante lejos de la elegancia con la que otras firmas asiáticas han integrado estas mismas tendencias visuales.
Además, cuando vienes de utilizar capas como ColorOS 17 de OPPO, en este vivo echas muchísimo en falta una suite de herramientas de inteligencia artificial bien pensada que te resuelva tareas cotidianas de verdad. Sí es cierto que el teléfono incluye el asistente propio Jovi, pero en la práctica no aporta nada relevante que no puedas hacer ya de forma mucho más natural invocando directamente a Gemini de Google. Lo que sí resulta curioso y práctico para usuarios que conviven con ordenadores Mac o accesorios de la manzana son las nuevas herramientas de interconectividad con el ecosistema de Apple integradas en OriginOS 7, que permiten incluso vincular un Apple Watch a este vivo X500 Pro Max, aunque con una letra pequeña importante: para poder enlazar el reloj de Apple con este teléfono por primera vez, sigues necesitando realizar la configuración inicial del reloj desde un iPhone.
❮ ❯En cuanto a la autonomía, hay que comenzar diciendo que, en este modelo, como en muchos otros venidos desde China, nos encontramos con una batería más pequeña que la del modelo que se vende en su país de origen. Es una limitación derivada de las estrictas normativas internacionales de transporte de mercancías peligrosas y certificaciones de seguridad que regulan el tamaño máximo en vatios hora de las celdas individuales de iones de litio que viajan en avión hacia Europa. Mientras que en el mercado chino vivo comercializa una variante que roza los 8.000 mAh, para el modelo global europeo la marca ha optado por una arquitectura de doble celda BlueVolt conectada en paralelo que se queda en 6.750 mAh típicos en la hoja oficial, volviendo a dejarnos a los consumidores europeos con una versión recortada sobre el papel.
Pese a ese recorte frente a la variante asiática, tengo que quitarme el sombrero ante el trabajo de eficiencia energética que han logrado entre el chip de dos nanómetros y el sistema operativo. En mis semanas de uso intensivo en la calle, la autonomía del vivo X500 Pro Max ha sido sobresaliente: aguanta jornadas maratonianas sin despeinarse y se sitúa al mismo nivel, o incluso un peldaño por encima en horas reales de uso, que el OPPO Find X10 Pro Max a pesar de que el modelo de OPPO cuenta con una batería de más de 7.000 miliamperios hora. Es un teléfono con el que es prácticamente imposible quedarse tirado en un día, y que con un uso moderado estira la carga hasta el segundo día con total tranquilidad.
En cuanto a los tiempos de paso por el enchufe, el terminal soporta carga rápida por cable FlashCharge de 90 vatios (además de ser compatible con el estándar universal USB PD 3.0 PPS de hasta 55 vatios) y carga inalámbrica de 40 vatios con la base vertical oficial de segunda generación. Sin ser el sistema de carga más fulgurante del mercado actual, cumple de forma muy decente: enchufándolo desde cero, recupera el cincuenta por ciento de su enorme batería en alrededor de 30 minutos.
Fotografía: diseccionando cámara por cámara la gran batalla por el trono móvil
Parte trasera y módulo de cámaras del vivo X500 Pro Max / Fotografía de Christian ColladoLlegamos al verdadero motivo de existencia de este dispositivo. Para entender la filosofía fotográfica del vivo X500 Pro Max hay que mirar primero las tripas de su módulo trasero, donde la compañía mantiene intacta la distribución focal de sus dos generaciones anteriores (24 milímetros en la cámara principal, un único teleobjetivo periscópico de gran formato a 85 milímetros y un ultra gran angular de corte conservador), pero renovando piezas clave:
- Cámara principal de 50 megapíxeles (24 mm): estrena el sensor Sony LYTIA L910 (IMX09C) con un generoso tamaño de 1/1,28 pulgadas, lente con apertura f/1,57 y estabilización óptica con rango de corrección de tres grados tipo gimbal. Lo interesante aquí es que el vivo X500 Pro Max es el único de los grandes buques insignia con apellido Pro Max o Ultra de este año que se mantiene en unos nominales 50 megapíxeles para su cámara principal en lugar de saltar a los 200 megapíxeles como han hecho OPPO y Xiaomi. Y no importa lo más mínimo: lo que define la captación de luz física es el área del sensor (que con 1/1,28 pulgadas es prácticamente idéntico en tamaño al de sus rivales de 200 megapíxeles) y la incorporación de la tecnología LOFIC, que amplía la capacidad de cada pozo de píxeles para retener mucha más carga eléctrica sin quemar las altas luces, logrando hasta 17 pasos de rango dinámico en una sola toma.
- Cámara teleobjetivo periscópica ZEISS APO de 200 megapíxeles (85 mm, 3,5x): monta un sensor Samsung ISOCELL HP0 de 1/1,4 pulgadas detrás de una óptica apocromática con revestimiento antirreflejos ZEISS T*, apertura f/2,67, estabilización con certificación CIPA 7.0 y capacidad de enfoque mínimo desde apenas 14,5 o 15 centímetros para fotografía telemacro. Sobre el papel, ese tamaño de sensor de 1/1,4 pulgadas supera físicamente a los teleobjetivos de 1/1,56 pulgadas que montan tanto OPPO (en 70 mm) como Xiaomi (en 75 mm).
- Cámara ultra gran angular de 50 megapíxeles (15 mm): jubila por fin al veterano sensor JN1 para dar el salto al Samsung ISOCELL JN5 de 1/2,75 pulgadas con apertura f/2,0 y enfoque automático desde 3,5 centímetros. Aunque mejora ligeramente la propuesta de Xiaomi (que usa un sensor de 1/2,88 pulgadas y 17 mm), sigue siendo una cámara secundaria discreta que queda muy lejos del gigantesco sensor de 1/1,56 pulgadas y 200 megapíxeles con lente de 13 milímetros que ha montado OPPO este año.
- Cámara frontal de 50 megapíxeles (20 mm): repite el sensor Samsung ISOCELL JN1 de 1/2,76 pulgadas con apertura f/2,0 y enfoque automático que ya vimos en la generación anterior.
Antes de analizar las fotos, merece un aplauso la forma en que vivo ha diseñado su ecosistema de accesorios fotográficos opcionales. Mientras que el kit del OPPO Find X10 Pro Max se limita a un único teleconvertidor cuya placa de montaje tapa por completo el resto de cámaras traseras e impide usar el modo Pro, la solución de vivo está muchísimo mejor pensada: ofrece dos lentes externas ZEISS (una equivalente a 200 milímetros y otra exclusiva para este Pro Max que lleva la focal óptica hasta unos salvajes 400 milímetros), una funda con placa adaptadora cuyo diseño deja libres las demás cámaras para que puedas seguir usándolas sin desmontar el soporte, un anillo para roscar filtros fotográficos estándar y una empuñadura ergonómica con batería interna y botón disparador de dos tiempos. Además, las lentes externas son compatibles con más de diez modos de la aplicación de cámara, incluidos los modos Escenario, Instantánea con seguimiento de enfoque a 60 fotogramas por segundo y el modo Pro.
Disparando a plena luz del día con la cámara principal a 1x (24 mm), el teléfono entrega por defecto archivos de 12,6 megapíxeles con un nivel de nitidez y detalle finísimo excelente. El rango dinámico que habilita el sensor LYTIA L910 con LOFIC es amplísimo y el contraste le da mucha fuerza tridimensional a las escenas. Eso sí, en el perfil de color predeterminado, vivo sigue apostando por colores muy vivos que rozan el límite de la saturación: resultan vistosos y agradables al primer vistazo en la pantalla del móvil, pero personalmente sigo prefiriendo cambiar al perfil de color más neutro o, directamente, entrar en el modo Pro. Si pruebas a cambiar la resolución de disparo en los ajustes, comprobarás que el modo intermedio de 25 megapíxeles no aporta ningún detalle extra real frente a los 12,6 megapíxeles, mientras que el disparo completo a 50 megapíxeles sí rinde de forma respetable cuando quieres ampliar una escena con mucha luz.
❮ ❯Cuando activamos el recorte digital para disparar a 2x (48-50 mm) con este mismo sensor principal, el vivo X500 Pro Max consigue unas de las mejores fotografías a dos aumentos de todo el mercado actual, aguantando el tipo de maravilla sin que parezca un recorte digital. En el terreno de los retratos con esta cámara principal, las tomas a 1x (24 mm) muestran tonos de piel muy vivos, una textura facial muy agradable y un desenfoque de fondo muy sutil y progresivo en el modo Retrato que se agradece para no caer en recortes artificiales. El escalón de 35 mm sale un punto más blando aunque correcto, mientras que los retratos a 2x (50 mm) conservan muchísima nitidez si los disparas en el modo Foto normal y sacrifican un poco de definición al activar el modo Retrato a cambio de generar un desenfoque de fondo mucho más marcado y creíble.
Al saltar al teleobjetivo óptico de 3,5x (85 mm) es donde el sensor ISOCELL HP0 de 1/1,4 pulgadas saca todo su músculo. Aquí el procesamiento de imagen relaja el enfoque artificial para entregar un detalle mucho más orgánico, natural y definido, con un balance de blancos que no falla ni una sola vez (aunque los colores en el perfil estándar siguen viniendo tan intensos que a menudo conviene rebajarlos un punto). Jugando con los modos de alta resolución de este sensor de 200 megapíxeles, el paso a 25 megapíxeles mejora ligeramente la textura, el modo de 50 megapíxeles sí tiene todo el sentido cuando buscas exprimir el detalle fino de un paisaje lejano, pero disparar a los 200 megapíxeles completos no compensa en absoluto el enorme peso de los archivos generados. En retratos a 85 milímetros, esta lente es una joya: clava el recorte del pelo, respeta la piel con un desenfoque óptico precioso y permite estirar hasta los 135 milímetros dentro del modo Retrato para conseguir primeros planos cerrados de estudio espectaculares.
❮ ❯Cerrando el repaso diurno, el ultra gran angular de 15 mm ofrece una nitidez excelente en sus capturas predeterminadas de 12,6 megapíxeles (de nuevo, subir a 25 MP no aporta mejora) y un rango dinámico amplísimo, aunque en escenas de campo con mucha vegetación el procesado tiende a saturar los verdes hasta darles un toque casi de dibujo animado. En cuanto a la fotografía macro y de primeros planos utilizando el teleobjetivo de 85 milímetros, su distancia mínima de enfoque de unos 14,5 centímetros consigue tomas con un desenfoque de fondo precioso cuando disparas al aire libre bajo el sol, aunque en interiores con la luz más apagada el enfoque se vuelve algo más errático y, si lo enfrentamos directamente contra el OPPO Find X10 Pro Max, la lente de 70 milímetros del OPPO es capaz de acercarse hasta unos 9 o 10 centímetros del objeto, llenando más el encuadre con insectos o detalles diminutos.
En cuanto a los selfies con la cámara frontal de 50 megapíxeles, las fotos son muy buenas en líneas generales por su excelente rango dinámico, sus tonos de piel naturales y su buen aguante con poca luz. Sin embargo, he detectado un defecto de procesado bastante extraño al ampliar los retratos: el algoritmo aplica parches de suavizado excesivo en algunas zonas de la piel de la cara que contrastan de golpe con áreas casi pixeladas y sobreenfocadas en la zona de la barba o el vello facial. Esa irregularidad en la textura le resta algunos puntos frente a los mejores del mercado.
Si en fotografía fija el duelo con sus rivales está reñido, en el apartado de grabación de vídeo vivo ha tirado la casa por la ventana en prestaciones técnicas. Las cuatro cámaras del teléfono (incluidas la frontal y el ultra gran angular) permiten grabar en resolución 4K a 30 y 60 fotogramas por segundo. Pero las dos joyas de la corona traseras van mucho más allá: tanto la cámara principal como el teleobjetivo graban en 8K a 30 fotogramas, el teleobjetivo de 85 milímetros alcanza el 4K a 120 fotogramas por segundo con seguimiento de enfoque continuo, y la cámara principal rompe el techo del mercado permitiendo grabar de forma nativa en 4K a 240 fotogramas por segundo tanto a 1x como a 2x para crear secuencias a cámara superlenta con una definición asombrosa.
Ver esta publicación en Instagram
El despliegue de formatos y herramientas para creadores de contenido es apabullante. El teléfono graba en Dolby Vision HDR en prácticamente todas las combinaciones de lentes y fotogramas (con las únicas excepciones lógicas de los modos extremos 8K30 y 4K240) y permite activar la grabación en perfil logarítmico plano (Cinematic Pro Log Video de hasta 17 pasos de rango dinámico) directamente desde el modo de vídeo normal, ofreciendo dos tablas de conversión LUT en pantalla (Rec. 709 y HLG) para previsualizar el color mientras grabas.
Si pasas al modo Vídeo Pro, la interfaz se convierte en un monitor de rodaje profesional: puedes importar tus propios archivos LUT personalizados desde la memoria e incrustarlos directamente en el archivo de vídeo final, elegir cadencias de cine europeo y americano (24, 25, 50 y 100 fotogramas por segundo en 4K, además de 24 y 25 fps en 8K), consultar en tiempo real un monitor de forma de onda (waveform) y el nivel de audio, activar guías de encuadre, apagar la estabilización electrónica cuando montas el teléfono en un trípode o gimbal, e incluso utilizar las lentes teleconvertidoras externas de 200 y 400 milímetros.
Donde no hay discusión posible es en el trabajo de estabilización. La combinación del sistema óptico tipo gimbal de tres grados en el sensor principal, la estabilización CIPA 7.0 del teleobjetivo y los algoritmos electrónicos consigue unos vídeos que parecen grabados sobre raíles: puedes caminar rápido mientras grabas en 4K con la cámara principal o el ultra gran angular, o hacer barridos panorámicos con el teleobjetivo de 85 milímetros, y la imagen absorbe por completo el rebote de los pasos con una suavidad impecable.
Conclusión: ¿vale la pena el vivo X500 Pro Max?
vivo X500 Pro Max sobre una mesa / Fotografía de Christian ColladoEl vivo X500 Pro Max es uno de los mejores smartphones de la historia. Punto. La firma asiática ha logrado construir un teléfono sin prácticamente fisuras graves en los apartados fundamentales que definen la experiencia diaria, más allá de lo prohibitivo que resulta su precio sin promociones y de unos altavoces algo más discretos de lo que me gustaría en este rango.
Estamos ante una auténtica bestia de la fotografía y del vídeo que compite de tú a tú, milímetro a milímetro, contra el OPPO Find X10 Pro Max por el trono absoluto a mejor teléfono fotográfico del año. Y, de hecho, después de haber probado muchísimo ambos dispositivos en todo tipo de situaciones reales, creo sinceramente que no existe un ganador único e indiscutible entre los dos: todo se reduce a una cuestión de preferencias personales.
vivo X500 Pro Max Bundle
vivo 1.999,00€1.699,00€ Envío Gratis* Precio a fecha de publicación del artículo. Puede variar sin previo aviso.
Si valoras un ultra gran angular descomunal, un software más original con mejor inteligencia artificial y el carácter orgánico del modo Maestro de Hasselblad, mirarás hacia OPPO. Si, por el contrario, priorizas tener una pantalla más luminosa a pleno sol, el mejor retrato y alcance de teleobjetivo a 3,5x y 7x, grabación en 4K a 240 fps, más autonomía real y un kit óptico de hasta 400 milímetros que no te anula el resto de cámaras, tu elección es este vivo. Elijas el que elijas, si te compras el vivo X500 Pro Max ten por seguro que te llevas al bolsillo una joya de ingeniería que te va a durar muchísimos años en lo más alto.




💬 Debate de la Comunidad 0