Los drones pequeños representan un desafío creciente para la seguridad de instalaciones militares, infraestructuras críticas y posiciones en el campo de batalla. Su tamaño reducido y su bajo coste dificultan la detección mediante sistemas convencionales, mientras que los equipos basados en radiofrecuencia pueden tener problemas para localizar aeronaves que no transmiten señales identificables.
Ante este escenario, investigadores de la Universidad Internacional de Florida (FIU) han desarrollado un sistema experimental que aprovecha una característica física de los drones eléctricos: el campo magnético generado por sus motores. La tecnología combina sensores y algoritmos de inteligencia artificial para detectar aeronaves e identificar distintos modelos, sin necesidad de emitir señales de radar.
Detectar drones mediante su firma magnética
El equipo dirigido por el profesor Arjuna Madanayake utiliza una antena especializada para captar las emisiones magnéticas de muy baja frecuencia producidas por los motores eléctricos sin escobillas de los drones. Después, procesa las señales y las analiza mediante una red neuronal convolucional, entrenada para reconocer patrones asociados a diferentes aeronaves.
Cada configuración de motor puede generar una firma electromagnética característica. El sistema trata de aprovechar esas diferencias para distinguir la presencia de un dron y determinar a qué modelo corresponde.
En las pruebas de campo al aire libre, los investigadores alcanzaron una precisión de detección de hasta el 98,52 % a distancias de 15 metros. Sin embargo, al clasificar cuatro escenarios —tres modelos de drones y una situación sin aeronave—, la precisión global fue del 83,5 %. Son métricas distintas y no deben confundirse.
Una de las principales ventajas es que el dispositivo funciona de manera pasiva: recibe señales, pero no transmite ninguna. Esto podría dificultar que un adversario localice el sensor mediante equipos de detección de emisiones. Además, el método no depende de que el dron mantenga una comunicación por radio con su operador.
Un sistema económico con margen de mejora
Según los investigadores, construir el prototipo cuesta unos cientos de dólares. Esta cifra lo convierte en una posible alternativa económica para complementar radares, cámaras y sensores acústicos, aunque no equivale todavía al coste de un producto comercial listo para desplegar.
La limitación más evidente es su alcance: unos 15 metros siguen siendo insuficientes para sustituir los sistemas militares de vigilancia de largo alcance. También será necesario comprobar su rendimiento ante diferentes modelos de aeronaves, interferencias electromagnéticas y condiciones operativas más exigentes.
El grupo de investigación ya colabora con empresas estadounidenses para seguir desarrollando la tecnología y ampliar su alcance. Entre sus posibles aplicaciones figuran la vigilancia de perímetros, la protección de instalaciones sensibles y la detección de drones a corta distancia.
Si las siguientes fases de desarrollo confirman sus prestaciones, esta técnica podría incorporarse a sistemas de defensa multicapa, en los que diferentes sensores trabajan conjuntamente para localizar y clasificar amenazas. Por ahora, los resultados constituyen una demostración experimental prometedora, no una solución militar plenamente validada.





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