El sonido del taladro, los pinchazos y la posibilidad de pasar mucho tiempo en el sillón convierten una visita al dentista en una experiencia difícil para muchos niños. Pero hay una manera mucho más sencilla de actuar sobre determinadas caries: aplicar un líquido directamente en el diente y dejar que frene el deterioro.
Se llama fluoruro diamino de plata y no es un invento recién salido del laboratorio. Lleva años utilizándose, aunque un amplio ensayo dirigido por la Universidad de Michigan aporta pruebas de su eficacia en los más pequeños. Su principal ventaja es que no necesita perforar el diente ni utilizar anestesia durante la aplicación.
Un líquido aplicado en segundos detuvo más de la mitad de las caries
El estudio, publicado en JAMA Pediatrics, incluyó a 830 niños de entre uno y seis años con caries avanzadas en dientes de leche. Unos recibieron una solución con un 38% de fluoruro diamino de plata y otros, un producto sin ingredientes activos. Los investigadores comprobaron después cómo evolucionaban las lesiones.
A los seis meses, el 54% de las caries tratadas había dejado de avanzar, frente al 22,5% del grupo de comparación. El producto se aplicaba con un pequeño instrumento parecido a un pincel, sin torno ni inyecciones, y podía repetirse seis meses después.
¿Y cómo funciona? La plata ayuda a combatir las bacterias responsables de las caries, mientras que el flúor refuerza la parte del diente debilitada. No tapa el agujero que ya existe, pero puede evitar que se haga mayor. Es una vía distinta a la de otros materiales que buscan reparar el esmalte dental.
Puede ahorrar tratamientos complicados, pero tiene límites
El inconveniente más visible es que la parte dañada se vuelve negra de forma permanente. En un diente de leche que terminará cayéndose, puede ser aceptable para algunas familias, aunque en una pieza delantera el cambio se nota bastante.
Además, detener una caries no equivale a curar cualquier problema dental. Algunos pacientes seguirán necesitando empastes u otros procedimientos, y el ensayo no encontró diferencias en el dolor respecto al grupo que recibió el producto inactivo.
La posibilidad de tratar determinadas caries sin recurrir al taladro resulta especialmente útil para niños muy pequeños, personas con discapacidad o pacientes que tienen dificultades para soportar intervenciones largas.
En Estados Unidos, este líquido se utiliza desde hace años para las caries fuera de su indicación autorizada. Los resultados podrían facilitar su aprobación específica para ese uso, pero seguirán siendo los dentistas quienes decidan cuándo basta con aplicarlo y cuándo hace falta algo más.




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