El gástrico es el quinto tipo de cáncer más frecuente en el mundo y la quinta causa de muerte por cáncer. Según las estimaciones hechas por Globocan 2022, se registraron aproximadamente 969.000 nuevos casos y 660.000 fallecimientos por este motivo en todo el mundo.
Pese a estas abultadas cifras, queda mucho camino de mejora tanto en su abordaje como en su diagnóstico, ya que la mayoría de los pacientes reciben el diagnóstico en una fase avanzada o metastásica, en la que el pronóstico es desfavorable y las alternativas terapéuticas son limitadas.
Además, es muy común que estos pacientes experimenten progresión tras los tratamientos habituales de primera línea, y las posteriores se asocian a resultados limitados, con medianas de supervivencia de apenas entre cinco y diez meses.
En este contexto, un ensayo de fase III con un tratamiento llamado sonesitatug vedotina, un anticuerpo conjugado (ADC, por sus siglas en inglés) en investigación dirigido contra Claudina18.2 –una proteína presente en la mucosa gástrica que constituye una diana terapéutica estudiada en oncología, especialmente en tumores gastrointestinales–, abre una puerta a la esperanza por los buenos resultados obtenidos.
Presentado en el Congreso Europeo de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés), celebrado la semana pasada en Madrid, los datos del ensayo mostraron que este tratamiento –un medicamento en investigación de AstraZeneca–, mejoró de forma estadísticamente significativa y clínicamente relevante la supervivencia global (SG) en pacientes con cáncer gástrico avanzado con expresión de Claudina18.2 tratados en segunda línea y posteriores.
En concreto, el tratamiento en investigación redujo el riesgo relativo de muerte en un 42% frente al tratamiento elegido por el investigador en la población global. La mediana de SG fue de 10,6 meses frente a 6,4 meses en el grupo comparador.
Y los beneficios fueron aún mayores en tercera línea y posteriores, donde sonesitatug vedotina redujo el riesgo relativo de muerte en un 53% frente al tratamiento elegido por el investigador. La mediana de SG se duplicó, pasando de cinco a diez meses.
«La supervivencia en tercera línea es, claramente, un grandísimo avance y este tratamiento la dobla y con una toxicidad bastante asumible. El 18% seguían con vida un porcentaje que se eleva al 38%, más del doble», asegura Fernando Rivera, presidente del Grupo de Tratamiento de los Tumores Digestivos (TTD) y jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Marques de Valdecilla de Santander.
El ensayo, llamado Clarity-Gastric01, incluyó a pacientes con cáncer gástrico localmente avanzado o metastásico, cáncer de la unión gastroesofágica (UGE) o adenocarcinoma esofágico cuyos tumores expresaban claudina 18.2.
«En torno a tres cuartas partes de los afectados llegan a esa situación, y dos tercios de estos pacientes tiene esta diana de los cánceres gástricos en general tiene esta diana», explica Rivera.
El ensayo se desarrolla en 175 centros de 19 países de Norteamérica, Europa, Sudamérica y Asia. En España siete hospitales han participado en el estudio: Marqués de Valdecilla de Santander, Valle de Hebrón y Clínic de Barcelona, el Hospital de Orense, 12 de Octubre y Ramón y Cajal de Madrid y Virgen del Rocío de Sevilla. «Entre los siete centros reclutamos 25 pacientes del total de 500 que completaron el ensayo», señala el experto.
Salto cuantitativo
Este avance, además de por razones obvias, es importante ya que «este tipo de cáncer tiene mal pronóstico porque es muy agresivo. Se cura menos del 30% (concretamente el 28%) a cinco años. Para que nos hagamos una idea, en el caso de mama, por ejemplo, este porcentaje está por encima del 90% a cinco años. Por eso es prioritario investigar y que tengan acceso los pacientes», subraya el presidente del Grupo TTD.
En cuanto al número de pacientes que calcula que podrían beneficiarse, el experto señala que «en torno a dos tercios de aquellos con cáncer gástrico avanzado en los que haya fallado la 1a línea y se mantienen bien, y tengan esta la diana». Por eso, asevera, «hay que intentar llevarlo antes al tratamiento». Actualmente, «se está investigando en primera línea en tumores resecables, cuanto antes los usemos a más paciente van a curar».
Este tratamiento en investigación cuenta con designación de medicamento huérfano por parte de la Agencia Americana del Medicamento de Estados Unidos (FDA) y de la Comisión Europea para el cáncer gástrico.
«Es un gran avance y esperamos que pronto se pueda dar a los pacientes», asegura Rivera. «En los próximos años va a cambiar el pronóstico de esta enfermedad», concluye.



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