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PERIODISTA19.10.2026 12:06 Actualizado: 19.10.2026 12:06
Dormir durante el día es una costumbre habitual entre muchas personas mayores. Sin embargo, una investigación de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, encontró que la frecuencia de las siestas y la tendencia a quedarse dormido involuntariamente podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de desarrollar demencia.
Los científicos advierten que los resultados no demuestran que descansar durante el día provoque esta enfermedad.
El estudio, liderado por investigadores de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, analizó los hábitos de descanso de 995 beneficiarios del programa Medicare, de 65 años o más, que no presentaban demencia posible o probable al comienzo de la investigación, en 2013.
Durante un seguimiento de hasta diez años, que se extendió hasta 2023, los especialistas examinaron la frecuencia, duración y características de las siestas.
Al finalizar el periodo de observación, 417 participantes, equivalentes aproximadamente al 42 % de la muestra, habían sido clasificados como casos de demencia posible o probable.
Los resultados, publicados en 'The Journals of Gerontology' y recogidos por 'Deutsche Welle' a partir de información de la universidad y del portal StudyFinds, mostraron diferencias entre quienes descansaban diariamente y aquellos que rara vez dormían durante el día.
¿Qué relación encontraron entre las siestas frecuentes y la demencia?
Los investigadores identificaron que el 51 % de las personas que dormían siesta frecuentemente fueron clasificadas como casos de demencia posible o probable.
Entre quienes descansaban ocasionalmente, la proporción fue del 42 %, mientras que en el grupo que nunca o rara vez dormía durante el día alcanzó el 38 %.
Después de ajustar los resultados por factores demográficos, condiciones de salud y características del sueño, los científicos encontraron que las personas que dormían siesta la mayoría de los días o diariamente presentaban un riesgo estimado de demencia un 48 % superior al de quienes nunca o rara vez lo hacían.
En contraste, las siestas ocasionales no mostraron una asociación estadística clara con el desarrollo de la enfermedad. Esta diferencia llevó a los especialistas a examinar otras características del descanso diurno.
Quedarse dormido sin querer también podría ser una señal de alerta
La investigación distinguió entre las personas que programaban sus periodos de descanso y aquellas que se quedaban dormidas involuntariamente.
En este último grupo se identificó un riesgo estimado de demencia un 39 % mayor frente a quienes nunca o rara vez tomaban siestas.
Por el contrario, las siestas planificadas no presentaron una asociación clara después de considerar las condiciones médicas y los hábitos de sueño de los participantes.
Los investigadores también observaron que las personas que se dormían sin proponérselo registraban una mayor presencia de enfermedades crónicas, síntomas depresivos, somnolencia diurna y riesgo de apnea del sueño.
Estas características plantean la posibilidad de que quedarse dormido inesperadamente durante el día esté relacionado con otros problemas de salud que también podrían influir en el deterioro cognitivo.
¿Cuánto debe durar una siesta? Esto encontraron los investigadores
Otro resultado estuvo relacionado con la duración del descanso. Las personas que dormían siestas de 30 minutos o menos presentaron un riesgo estimado de demencia un 40 % superior al de quienes nunca o rara vez descansaban durante el día.
En el caso de las siestas más prolongadas, la asociación se debilitó después de considerar factores como la calidad del descanso nocturno, la somnolencia durante el día y el riesgo de apnea del sueño.
Los autores plantearon que algunas personas podrían utilizar los descansos prolongados para compensar dificultades para dormir durante la noche. Por esta razón, la duración de la siesta no puede interpretarse de manera aislada como un indicador del riesgo de demencia.
¿Las siestas provocan demencia o pueden ser un síntoma temprano?
Una de las principales preguntas de la investigación es si dormir frecuentemente durante el día contribuye al desarrollo de demencia o si representa una manifestación temprana de cambios neurológicos.
Los resultados no establecen que las personas mayores deban abandonar las siestas. De hecho, los investigadores no identificaron un aumento claro del riesgo entre quienes descansaban ocasionalmente durante el día.
Kening Jiang, primer autor del estudio, señaló que observar los cambios en los hábitos de siesta podría contribuir a identificar personas mayores con mayor riesgo de deterioro cognitivo y orientar futuras estrategias preventivas.
Entre las recomendaciones recogidas por StudyFinds se encuentra consultar con un profesional de la salud cuando las siestas comienzan a ser casi diarias o aparecen de manera involuntaria, especialmente si también existen dificultades para dormir durante la noche.
Los autores reconocieron varias limitaciones. Los hábitos de descanso se registraron mediante respuestas de los participantes en un único momento, mientras que los posibles casos de demencia se identificaron mediante un algoritmo validado, sin una confirmación clínica individual dentro de la investigación.
Además, por tratarse de un estudio observacional, no es posible establecer que modificar la frecuencia o duración de las siestas reduzca la probabilidad de desarrollar demencia.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL




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