La inmunización frente al virus respiratorio sincitial (VRS) con nirsevimab reduce las hospitalizaciones de lactantes asociadas a este patógeno, mientras que la vacuna antigripal de alta carga o reforzada ofrece una mayor protección frente a determinados ingresos en personas mayores que la formulación estándar. Así lo indican varias investigaciones desarrolladas en Galicia y Andalucía, presentadas en el XIII Congreso de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Los trabajos permiten evaluar el impacto de estas estrategias preventivas en condiciones reales de asistencia sanitaria.
El estudio gallego NIRSE-GAL, publicado en The Lancet Infectious Diseases, evaluó el impacto de la administración de nirsevimab en la población infantil durante la temporada 2023-2024. Este anticuerpo monoclonal de acción prolongada proporciona inmunización pasiva frente al VRS, una de las principales causas de bronquiolitis y de infección respiratoria de vías bajas en lactantes.
Los resultados iniciales mostraron una reducción del 86% en las hospitalizaciones por infección respiratoria de vías bajas asociada al VRS durante la primera temporada. El seguimiento posterior ha permitido analizar si la protección se mantiene en la segunda temporada de circulación del virus.
Según los datos presentados, entre los lactantes que habían recibido nirsevimab la temporada anterior, la reducción de las hospitalizaciones fue del 55% durante la segunda temporada. Los investigadores también comunicaron una reducción del 80% a los 18 meses de seguimiento. Estas cifras corresponden a estimaciones diferentes y no deben interpretarse como una protección individual idéntica en todos los niños ni como una eficacia permanente.
En Andalucía, el programa Nirsegrand también ha estudiado los resultados de esta estrategia. Una investigación publicada en 2025, realizada en nueve hospitales y con 222 lactantes hospitalizados por bronquiolitis por VRS, encontró que la inmunización se asociaba con menor necesidad de oxígeno, ventilación mecánica e ingreso en cuidados intensivos, además de una menor duración de la hospitalización. Este trabajo evaluó la gravedad de la enfermedad entre niños ya hospitalizados, por lo que sus resultados no equivalen a una estimación poblacional de la prevención de ingresos.
Por otra parte, un estudio andaluz posterior publicado en Pediatrics analizó la relación entre la administración de nirsevimab durante los primeros meses de vida y las hospitalizaciones por infecciones respiratorias de vías bajas durante la segunda temporada. En conjunto, estos trabajos amplían la evidencia sobre el impacto de la inmunización, aunque las estimaciones dependen de la población y del desenlace estudiados.
Vacuna antigripal reforzada en mayores
La segunda línea de investigación se centra en la vacuna antigripal de alta carga, diseñada para ofrecer una respuesta inmunitaria más intensa en personas mayores. En Galicia, el ensayo Galflu comparó esta formulación con la dosis estándar en adultos de entre 65 y 79 años durante las temporadas 2023-2024 y 2024-2025.
Publicado en The New England Journal of Medicine, el trabajo incluyó a más de 103.000 participantes únicos. La hospitalización por gripe o neumonía se produjo en el 0,26% de quienes recibieron la vacuna de alta dosis y en el 0,34% de quienes recibieron la estándar. La efectividad relativa fue del 23,7%, con un intervalo de confianza del 95% entre el 6,6% y el 37,7%.
El ensayo también observó una efectividad relativa del 8,4% frente a las hospitalizaciones por enfermedades cardiorrespiratorias, un resultado secundario. Los acontecimientos adversos graves fueron similares en ambos grupos. Aunque la asignación aleatoria refuerza la capacidad para comparar las dos formulaciones, la baja frecuencia de algunos desenlaces y los intervalos de confianza obligan a interpretar las estimaciones con cautela.
En Andalucía, un estudio observacional retrospectivo con 279.649 personas vacunadas de 80 años o más durante la temporada 2024-2025 comparó ambas formulaciones. La vacuna reforzada se asoció con una efectividad relativa del 34% frente a la hospitalización por gripe y del 42,1% frente a la gripe confirmada por laboratorio.
Los autores también observaron asociaciones con una menor frecuencia de hospitalización por infarto agudo de miocardio, ictus y tromboembolismo pulmonar. No obstante, al tratarse de un estudio observacional, estos resultados no demuestran por sí solos que la formulación de alta dosis sea la causa directa de la reducción de esos eventos cardiovasculares. Además, no se observaron asociaciones significativas para todos los desenlaces analizados, entre ellos la hospitalización por neumonía y la mortalidad hospitalaria.
Los investigadores consideran que los estudios en condiciones reales pueden ayudar a orientar las políticas de vacunación y a identificar qué grupos obtienen mayores beneficios. La interpretación de los resultados exige, sin embargo, distinguir entre los efectos medidos en ensayos aleatorizados y las asociaciones detectadas en estudios observacionales.




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