La ministra de Interior británica, Shabana Mahmood, anunció este lunes un nuevo sistema de inmigración en el Parlamento que dobla el tiempo de espera para pedir la residencia permanente de cinco a diez años bajo un nuevo modelo de “residencia por méritos”. Esto significa que el plazo exacto dependerá de los ingresos y de la profesión del solicitante. Los diez años se aplicará los inmigrantes que ganen menos de 60.000 euros al año, que son la mayoría.
Podrán mantener los cinco años quienes ganen más de 60.000 euros anuales, así como profesionales de servicios públicos esenciales, como médicos, enfermeros, profesores y los trabajadores del sector de cuidados. Los profesionales con ingresos de más de 150.000 euros al año o aquellos que lleguen al país a través de visados de “talento excepcional” podrán pedirla a los tres años.
Sin embargo, la ministra ha sido acusada por parte de la oposición conservadora de haber suavizado los planes iniciales. En el borrador incial del año pasado, anunció que subiría el plazo de espera de cinco a 15 años para los trabajadores de cualificación media-baja como cuidadores sociales, carniceros, chefs. Además, lo iba a aplicar de manera retroactiva a aquellos que hubieran llegado antes de la aprobación de los nuevos requisitos. Pero Mahmood se encontró con una feroz oposición dentro de su partido, por parte de los sindicatos, de la facción izquierdista liderada por la viceprimera ministra Angela Rayner, y por más de cien diputados. Le exigían que suavizara los planes por razones humanitarias. Rayner incluso calificó de “antibritánico” cambiar las reglas del juego a mitad de la partida a quienes llegaron de buena fe.
Mahmood se vio obligada a ceder en dos puntos críticos. Eliminó la ruta de los 15 años para los sectores de menor cualificación y lo dejó en diez para los que lleguen ahora y en cinco para los que ya estaban aquí. Y suprimió la aplicación retroactiva para los trabajadores del sector de cuidados, del sector público (médicos, enfermeros, profesores), para los que tengan visados humanitarios y para los que tengan altos ingresos (de más de 60.000 euros). Para el resto se mantiene tal como estaba en el borrador. Esto significa que un camarero español que está a punto de cumplir los cinco años para pedir la residencia permanente, deberá esperar cinco años más y además pasar un examen más complicado de inglés. Otro de los requisitos que se han endurecido es superar un examen de inglés de B2, equivalente a bachillerato, que incluya expresión escrita y oral y comprensión auditiva y lectora. Hasta ahora había un simple examen de diez minutos de conversación.
La urgencia para introducir estas nuevas medidas por parte del Gobierno se debía a la necesidad de frenar la entrada masiva de inmigrantes legales no comunitarios que se produjo en el Reino Unido entre 2021 y 2024 cuando, tras el Brexit y la pandemia, el entonces primer ministro, Boris Johnson, diseñó un sistema de puntos que abrió una vía de visados muy flexible para el sector de salud y cuidados. La inmigración neta (diferencia entre los que llegan y los que se van) se ha situado en 171.000 personas, casi la mitad de la cifra registrada en 2024. Está en el nivel más bajo desde 2012, sin contar el periodo de la pandemia de covid.



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