Bombas rusas mataron al menos a 26 personas en un ataque contra una escuela en el sur de Ucrania, en el que otras 27 personas desaparecieron, un día después de un alto el fuego en la cercana región de Jersón.
Debido a la proximidad de la línea del frente, el edificio ya no se utilizaba para clases y servía como punto de distribución de ayuda humanitaria en la localidad de Komishuvaja, en la región de Zaporiyia.
Varias bombas de gran potencia cayeron sobre el lugar a plena luz del día, cuando muchos vecinos recogían comida y otros productos básicos, como es habitual todos los lunes. Poco después cayeron otras nueve bombas, algunas de las cuales impactaron en un sótano donde se refugiaban los supervivientes, y mataron también al menos a dos bomberos y cuatro policías que habían acudido a las labores de rescate. Muchas personas seguían bajo los escombros y al menos cinco fueron ingresadas en hospitales, informó el presidente Volodímir Zelenski a última hora del lunes.
«Los rusos sabían perfectamente que cada semana los vecinos que permanecían en Komishuvaja recibían allí ayuda humanitaria», subrayó Zelenski, quien calificó el ataque de «una prueba más de que Rusia no quiere ninguna desescalada» y de que «odia a Ucrania y a todo lo que hay en ella».
Un vídeo difundido por los bomberos mostraba un enorme cráter sin ningún muro en pie y los restos carbonizados de un sótano sepultado bajo una gruesa capa de cenizas, donde horas antes se encontraba la escuela.
El mortal ataque se produjo menos de un día después de que finalizara un inusual alto el fuego en parte de la región de Jersón, donde unas 800 personas fueron evacuadas de la ciudad de Oleshki, devastada por la ocupación rusa, el hambre y años de combates. Algunos lo interpretaron como un posible modelo de avance hacia la paz tras más de cuatro años y medio de invasión.
«Si Rusia realmente quisiera una desescalada, ahora, después de Oleshki, había un momento en el que se podrían haber continuado los pasos humanitarios. Nosotros lo propusimos. Pero Rusia sigue matando», subrayó el líder ucraniano, mientras los ataques rusos continuaban el lunes también contra infraestructuras energéticas y zonas civiles en otras partes del país.
Zelenski reclamó «una respuesta fuerte y contundente» del mundo a Rusia y más apoyo a su país, que se enfrenta a un invierno muy difícil ante la escasez de munición para la defensa aérea y la apuesta rusa por ataques devastadores contra la población civil.
«Necesitamos señales del mundo hacia Rusia, para que sientan que no se beneficiarán del terror», subrayó, al tiempo que prometió continuar con respuestas «justas» a los ataques rusos.
Parte de Ucrania pasará media jornada sin electricidad este martes a causa de los ataques rusos. En Koziatin, los vecinos lloraban a la niña de 13 años Arina Pidruchna que momentos antes de su muerte hablaba por teléfono con su madre. «Veo un Shahed» fueron sus últimas palabras al avistar un dron ruso basado en el modelo iraní de este nombre.
Zelenski también advirtió de un inminente ataque aéreo contra la energía y la logística por parte de Rusia y señaló que Moscú está contando con que el mundo no prestará atención a lo que ocurre en Ucrania al concentrarse en las elecciones en Estados Unidos
Los ataques rusos se han intensificado en el contexto de la situación en el frente, donde Rusia perdió 54.400 soldados solo en octubre, según Kiev. En este periodo, las fuerzas ucranianas lograron recuperar ligeramente más territorio del que perdieron ante las tropas rusas. «Para detener estas pérdidas insensatas, Rusia simplemente necesita optar por un alto el fuego y la diplomacia», subrayó Zelenski.




💬 Debate de la Comunidad 0