La aplastante victoria demócrata en las elecciones de medio término en Estados Unidos no solo obligará al presidente Donald Trump a tener que negociar con un Congreso opositor durante los dos años que le quedan en el poder, sino que complica el futuro del Partido Republicano, que sufrió una derrota histórica, incluso en estados que no se pintaban de azul desde hace varias décadas.
El triunfo que terminó dándole al Partido Demócrata el control de ambas cámaras del Congreso superó los pronósticos de las encuestas, al dar un vuelco a los escaños del Senado en Texas, Kansas, Maine, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa y Ohio.
Pese a las críticas a su política internacional y al estado de la economía, Trump hizo campaña personalmente, recorrió el país y pidió a los votantes republicanos que marcaran las papeletas como si su nombre estuviese en ellas. Al conocer los primeros resultados de las elecciones, el mandatario cambió de estrategia y comenzó a dirigir la culpa a otro lugar: “¡Yo no estaba en la boleta y si lo hubiera estado, habríamos ganado POR PALIZA!”, escribió en sus redes sociales.
Francesco Tucci, analista político y director de la Carrera de Comunicación y Periodismo en la UPC, considera que los dos últimos años de gobierno serán difíciles para Trump pues tendrá un Congreso que puede frenar sus políticas e intenciones, por lo que las tensiones serán grandes. El mandatario ya había advertido que si los republicanos perdían el control del Parlamento aplicaría su poder de veto para bloquear las iniciativas legislativas de un Congreso con mayoría demócrata.
Tucci también advierte que el Partido Republicano enfrenta un desafío clave tras esta derrota: renovar su liderazgo. Una tarea nada sencilla con Trump en el poder.
-¿Qué tan grande es esta derrota para Donald Trump?
Es la pérdida de la mayoría en la Cámara de Representantes y también en el Senado, y deberá gobernar en los próximos dos años sin tener la mayoría, claramente eso es un voto que desaprueba la política del mandatario. Trump ya había dicho que colaborará con los demócratas, pero aplicará y utilizará sus amplios poderes, sobre todo el veto, según ha dicho hasta ahora.
-¿Qué se puede esperar de la estrategia de Trump para lo que queda de su mandato?
Irá en choque posiblemente. Lo que se perfila es un control por parte del Senado de la política exterior, también de los nombramientos presidenciales. Trump no la tiene fácil, para nada. Estos últimos dos años serán muy difíciles porque deberá negociar, no digo todo, pero casi todo. Entonces habrá choque institucional, porque conociendo a Trump, que es bastante temperamental, no le será fácil negociar con los demócratas. Hay que tener en cuenta que él ha aceptado el resultado electoral, pero no la derrota, porque ha dicho que si en las cédulas electorales hubiera estado su nombre, la situación hubiera sido diferente. Entonces, no asumió la derrota al 100%.
-Pese a ello, Trump fue bastante activo en campaña e incluso pidió a los republicanos votar como si él estuviera en las cédulas, pero sufrió una derrota contundente. ¿Qué políticas o medidas le costaron el apoyo en las urnas?
Las elecciones de medio término en Estados Unidos son un plebiscito sobre el gobierno del mandatario, sobre esto no queda ninguna duda. Son elecciones que han sido pensadas de esta manera, para quitarle o darle la mayoría legislativa al mandatario, entonces estos comicios eran un plebiscito a favor o en contra de la política de Trump. Lo que probablemente le ha costado muchísimo ha sido la traición del electorado MAGA, porque lo ha traicionado. Ahora, Trump se ha metido en muchísimas crisis internacionales, ha causado también crisis internacionales, basta ver lo que pasa en el estrecho de Ormuz. Y eso ha terminado afectando al ciudadano promedio norteamericano. No importa si hay o no una política exterior agresiva, lo que interesa es la economía, entonces la inflación, el alza del precio del petróleo, todo esto ha castigado a Trump. Esos factores han generado las condiciones de su derrota.
El mismo Trump ha generado la situación, porque la crisis del estrecho de Ormuz, que no ha sabido manejar hasta ahora, ha empeorado la economía. Además, los aranceles, también tuvieron un efecto negativo, en búmeran, entonces todo esto ha empeorado los indicadores de la economía norteamericana.
-Los republicanos sufrieron derrotas históricas en estados como Texas, Kansas y Carolina del Sur. ¿Cuál es el mayor reto que ve para el Partido Republicano, más allá de Trump y MAGA?
El reto es reconstruir un liderazgo, pero mientras esté Trump en el poder él no lo va a permitir, porque él es el foco del Partido Republicano hasta que termine su mandato. El punto es pensar en su sucesor en el Partido Republicano, alguien que pueda ejercer de manera creíble el liderazgo y que pueda ser aceptado por diferentes alas del partido. Se necesita a alguien que pueda aglutinar el voto republicano y volver a atraer a aquellos que han abandonado al partido o los que no han votado, entonces hay que reconstruir una base. Y es difícil porque Trump va a monopolizar la atención durante los dos próximos años, siendo el mandatario.
-¿Cómo se esperan los dos años que vienen ahora que los demócratas van a tener el control de ambas cámaras del Congreso?
Bueno, hay que ver si la mayoría demócrata en el Senado podrá eventualmente pensar en un juicio político en contra de Trump, dependerá mucho de lo que haga Trump y también del descontento del propio Partido Republicano. Sin embargo, para el presidente será muy difícil, por ejemplo, aprobar el presupuesto federal, negociar con los demócratas. Y, además, en el Senado los demócratas podrán poner candados a su política exterior. El Senado es la Cámara que va controlar la política, ratifica acuerdos internacionales, puede fiscalizar al presidente. Y además es la Cámara que aprueba los nombramientos federales del mandatario. Van a ser dos años difíciles. Pero es el mismo Trump el que ha creado esta situación.





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