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En Lyon se registraron enfrentamientos entre autoridades y manifestantes, mientras que en el resto del país la jornada transcurre en calma.
PERIODISTA INTERNACIONAL24.10.2026 10:30 Actualizado: 24.10.2026 11:23
Miles de personas protestaron este sábado en Francia al llamado de los chalecos amarillos y estudiantes, en un ambiente tenso después de que las autoridades prohibieran algunas manifestaciones tras los disturbios de hace una semana.
El gobierno del presidente centroderechista Emmanuel Macron, que abandonará el poder en mayo, está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las vividas la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.
Muestra de la tensión, en Lyon, las fuerzas de seguridad dispararon en la mañana granadas de gases lacrimógenos para dispersar un grupo de unas 150 personas cuando intentaban bloquear el tráfico en un sector en el que las autoridades prohibieron concentrarse.
Más allá de este evento, hasta la 1:00 p. m., hora local, no se había registrado ningún problema importante, según el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
Por el momento, "no ha habido incidentes importantes", indicó Nuñez, precisando que un total de 135 personas fueron detenidas y se incautaron objetos como bolas de metal, fuegos artificiales e incluso una katana.
También en Niza, en el sureste del país, las autoridades tuvieron que intervenir para desalojar una plaza. En ese caso lo hicieron utilizando cañones de agua.
En París solo se produjo un conato de tensión cuando grupos de manifestantes intentaron invadir la autopista de circunvalación de la capital, pero fueron impedidos por la intervención de la policía. Según la policía parisina, unas 110.000 personas participaron en las manifestaciones convocadas, añadiendo que la situación está "tranquila".
Mientras que lacentral sindical Confederación General del Trabajo, CGT, afirmó que "cerca de 800.000 personas" participaron en lal concentraciones en todo el país, entre ellas "250.000 en París".
Entretanto, otros incidentes se registraron en Lille, Toulouse, Montpellier y Nantes
En Orleans, en el centro, donde la vigilancia era particularmente elevada por la coincidencia entre el congreso de la ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen y una manifestación antifascista, la protesta se desarrolló sin incidentes.
"Seremos intransigentes", había prometido la víspera Nuñez, al anunciar el dispositivo policial: 70.000 agentes, unidades de élite policiales y soldados de la misión de vigilancia Sentinelle, así como blindados de la gendarmería, helicópteros, etc.
Las autoridades acusan de los disturbios a "grupúsculos de ultraizquierda" —antifascistas, anarquistas y anarco-autónomos—, a quienes se habrían sumado "delincuentes oportunistas", especialmente jóvenes y procedentes de los suburbios de ciudades, para saquear tiendas.
As protests begin across France, police, helicopters and armoured vehicles were deployed to set up a ring of steel in major cities like Paris and Lyon. Read more here 👇 https://t.co/rLa6gBN3AD https://t.co/QovfGLftk0
— The Telegraph (@Telegraph) October 24, 2026
Rechazo a Emmanuel Macron
Para retomar el control, decretaron desde el lunes toques de queda nocturnos en barrios de las grandes ciudades y prohibieron manifestaciones, siempre y cuando no las pidan actores "legítimos", en palabras de Macron, como sindicatos.
En París, Marsella y Lyon, se autorizaron finalmente las marchas previstas contra el encarecimiento de la vida y para apoyar a los estudiantes que desde finales de septiembre reclaman mejores condiciones en los liceos.
Pero en la capital, las autoridades cambiaron a última hora el recorrido de la marcha, que debía partir de la simbólica plaza de la Bastilla, a una zona más alejada, en el sureste de París, cerca de la autopista que rodea la ciudad.
"¿En qué país estamos, donde el poder decide quién puede manifestarse y dónde? Es escandaloso", dijo antes de la marcha Ryad Rani, líder de la Unión Sindical de Estudiantes de Liceo, que desde finales de septiembre reclama mejores condiciones de educación.
Miles de personas se manifestaron de nuevo este sábado en París, bajo un cielo cubierto y un frío otoñal. En las pancartas se podía leer: "Macron, al rincón", "No esperábamos nada y aun así estamos decepcionados", entre gritos de "Macron dimisión" o "Todo el mundo odia a la policía".
Entre los manifestantes, "Cas", un estudiante de 22 años que no quiere revelar su identidad, protesta también "por quienes no tienen el derecho a manifestarse" este sábado.
"Es un problema a nivel de los derechos humanos en Francia", aseguró a AFP.
El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Michael O'Flaherty, instó a los países europeos sacudidos por protestas este sábado, como Francia, España, Italia y Albania, a respetar el derecho a manifestarse y a dar prioridad a la "desescalada" en las operaciones policiales.
París, blindado
Después de las protestas de la semana pasada, que sacaron a las calles a entre 550.000 y 800.000 personas, y las de este sábado, el movimiento de los chalecos amarillos, que ya sacudió el primer mandato de Macron en 2018 y 2019, anunció una nueva movilización dentro de siete días contra una "deriva autoritaria".
Muchos de los desórdenes de la semana pasada se produjeron durante manifestaciones no autorizadas, que intentaron también acercarse a lugares estratégicos como los turísticos Campos Elíseos.
Blindados de la Gendarmería protegieron este sábado el Palacio del Elíseo, sede de la presidencia, y la Asamblea Nacional, en París.
Ante las nuevas protestas, muchos comerciantes instalaron tablones de madera en las vitrinas de sus negocios, algunos piensan no abrir y otros defenderán ellos mismos sus tiendas de eventuales pillajes. El pasado sábado, casi 3.000 se vieron afectadas en Francia.
Los museos parisinos del Louvre, Orsay y Picasso y la Ópera de París cerraron excepcionalmente.
Con las autoridades ya bajo presión, un hombre de 39 años perpetró el viernes un "atentado terrorista racista" cerca de París, que dejó un muerto y cinco heridos, antes de ser detenido, según Macron.
Al menos 11.000 personas se manifestaron también en Orleans contra el partido ultraderechista Agrupación Nacional (RN), que celebra este fin de semana su congreso político entre fuertes medidas de seguridad.
A seis meses de la elección presidencial, su líder, Marine Le Pen, encabeza los sondeos.
En este contexto tenso, el gobierno recibió una buena noticia el viernes: la agencia de calificación Moody's mantuvo la nota de la deuda soberana de Francia, convencida de que la segunda economía de la Unión Europea logrará aprobar su presupuesto de 2027, que prevé un fuerte ajuste fiscal, y que las tensiones sociales se calmarán en los próximos meses.





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