El esperado (y protocolario) apretón de manos entre Javier Milei y Pedro Sánchez, después de semanas de insultos y ataques verbales cruzados, ha sido frío y rápido. El presidente de Argentina ha cruzado este jueves la puerta de la Galería de las Colecciones Reales, donde se celebra el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana, con paso lento y gesto serio.
A su llegada le esperaba el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación y Unión Europea, José Manuel Albares, a quien ha saludado con un gesto de cabeza antes de continuar su recorrido hasta el interior del recinto. Una vez dentro, el mandatario argentino ha saludado primero al rey Felipe VI, después a Sánchez, con quien no ha intercambiado palabra, y, por último, al secretario general iberoamericano, Andrés Allamand.
A lo largo de la mañana, diez de los 22 jefes de Estado y de Gobierno que integran la comunidad iberoamericana, junto a cancilleres y vicepresidentes, debatirán sobre los principales desafíos a los que se enfrenta la región. El encuentro concluirá, en el mejor de los casos, con la aprobación de una declaración conjunta en la que se recogerán los compromisos y acuerdos alcanzados por los países participantes.
Ayer, Milei no asistió ni a la inauguración de la cita internacional ni a la cena de gala ofrecida por los Reyes de España. En su lugar, aprovechó su estancia en Madrid para reunirse con su amigo y aliado político, Santiago Abascal, líder de Vox, a quien no había podido ver durante su última visita a la capital española, hace apenas dos semanas.
En aquella ocasión, el presidente argentino realizó un viaje relámpago a Madrid en el que volvió a cargar duramente contra el Gobierno español y calificó a Pedro Sánchez de[[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/espana/milei-llama-nuevo-ladron-corrupto-pedro-sanchez-polemico-viaje-madrid_202610246adc651c658beb674b25d1df.html||| «impresentable dictador»]] y «ladrón corrupto», unas declaraciones que profundizaron la crisis diplomática entre ambos países.
Por su parte, Sánchez y el PSOE respondieron a la llegada de Milei a la capital con el despliegue de una lona en la sede de Ferraz, que incluía un mensaje dirigido al inquilino de la Casa Rosada. La pancarta, colocada con motivo de la visita del mandatario argentino a España, reivindica con orgullo el término «zurdo», utilizado frecuentemente de forma despectiva por Milei para referirse a sus adversarios ideológicos.




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