El brote de ébola que sacude el este de la República Democrática del Congo (RDC) está cobrando un peaje especialmente cruento entre los más pequeños. Uno de cada cuatro casos confirmados en la provincia de Kivu Norte es un niño menor de cinco años, según datos revelados este miércoles por Médicos Sin Fronteras (MSF), que alerta de una tasa de mortalidad demoledora y de fallos sistemáticos en la prevención dentro del propio sistema de salud local.
Las cifras de Epicentre, el brazo epidemiológico de la oenegé, dibujan un panorama desolador. El 24% de los contagiados en Kivu Norte son menores de cinco años y un 13% son lactantes, lo que significa que apenas ha cumplido un año de vida. En el Centro de Tratamiento de Ébola (CTE) de MSF en Butembo, 24 de los 30 niños ingresados por la variante Bundibugyo entre junio y septiembre acabaron perdiendo la vida.
Según los responsables médicos de la organización, la rápida progresión de la enfermedad en las comunidades y el acceso sumamente limitado a la atención especializada en los centros de salud están contribuyendo de forma decisiva a estas alarmantes cifras de fallecimientos.
Contagios en las propias clínicas
A este vertiginoso avance se suma una vía de transmisión crítica identificada por los equipos sanitarios sobre el terreno. Es decir, los propios centros de salud no especializados, que carecen con frecuencia de agua, jabón, equipos de protección individual y protocolos de aislamiento adecuados.
"La mayoría de los casos pediátricos ingresados en nuestro CTE de Butembo durante el verano ya habían sido hospitalizados por otras enfermedades en otros centros médicos durante los días o semanas previos a su ingreso. Sus familiares no padecían ébola, por lo que es muy probable que estos niños contrajeran la enfermedad dentro de los centros sanitarios", advierte Stéphanie Hoffmann, coordinadora de MSF en Butembo, en un comunicado de la organización.
Falta de estudios en niños
A esta problemática se le añade también una deficiencia estructuarrla atención primaria se añade un problema histórico de la medicina a la hora de incluir a los más pequeños en la investigación farmacéutica. Según denucia MSF, los menores contagiados carecen de dosis y formulaciones pediátricas adecuadas para los fármacos en ensayo y quedan relegados en las campañas de vacunación.
"Los niños no pueden seguir esperando a que se generen datos en adultos para beneficiarse de los avances médicos", señala el doctor Guyguy Manangama, subdirector de operaciones de MSF, quien urge a las autoridades internacionales y a las farmacéuticas a priorizar a la infancia antes de que el virus siga devorando vidas en el Congo.




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