Un puñado de mensajes políticos, económicos y de estrategia en el ámbito de las infraestructuras han trufado esta mañana una larga intervención del ministro de Transportes, Óscar Puente, en un acto organizado por Nueva Economía Forum en Madrid menos de una semana después de que el presidente de Argentina, el ultraderechista Javier Milei, usara la misma tribuna para insultar a su homólogo español, Pedro Sánchez, y a escasos dos meses de las elecciones generales del 29 de noviembre. “Nos jugamos todo en las próximas elecciones como país. Se nos ha dicho que se va a alterar un principio del contrato social como es el de las pensiones, pero es mentira que las pensiones estén en crisis. Eso se dice desde los años ochenta y ningún pensionista ha dejado de cobrar. Lo que está en juego es un negocio, como también lo son la educación o el agua. También está en juego la democracia”, ha aseverado Puente.
En los minutos dedicados a abonar el voto progresista, el titular de Transportes ha asegurado sentir preocupación por el hecho de que “el PP o Vox quieran meter en la cárcel a sus adversarios políticos”, según sus palabras. “¿Por qué tengo que acabar yo en la cárcel, qué es lo que he hecho? Ya vivimos los juicios sumarísimos. Y no exagero, porque nos dicen esto a la cara”, ha subrayado. La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil ayer en segunda vuelta, y lo sucedido en Serbia con la victoria de Lista Estudiantil frente a Serbia Unida, “es una señal de que se puede vencer a las encuestas y de que se está dando la vuelta a la situación. El Partido Socialista está con ganas y pulso. Lo de Brasil es solo el comienzo”.
Óscar Puente ha descartado cualquier ambición personal en una eventual carrera por suceder a Pedro Sánchez al frente del PSOE y concurrir a futuros comicios: “No es mi plan de vida. Mi deseo ferviente es que Pedro gane”. A renglón seguido, ha insistido: “Estas son las elecciones más importantes que hemos tenido en la historia. Creo que habrá una participación masiva para fijar el modelo de país democrático que permita que no se pueda retroceder”. Desde este foro económico, el político que encabeza la lista socialista al Congreso por Valladolid ha exigido que los grupos de la derecha expliquen “de dónde pretenden sacar los 80.000 millones que supone pasar del 2% al 5% [sobre el Producto Interior Bruto] en gasto de defensa. Las infraestructuras no se lo pueden permitir y tampoco las medidas en el ámbito social”.
Sobre la agenda económica socialista, se apuesta por consolidar el cambio de modelo industrial y energético, “avanzando hacia un sistema 100% renovable”. Además se ha referido a la asignatura pendiente de la vivienda y de la desigualdad social: “Veo el salario mínimo cerca de los 2.000 euros si gobernamos nosotros”, ha proclamado sobre un suelo salarial ahora fijado en 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas y que el Gobierno ha asegurado que subirá para 2027. Sobre la falta de alternativas asequibles en el mercado inmobiliario, Puente cree que “el mercado no ha funcionado y ha sido por la codicia. Por eso hay que intervenir. Y cuidado con los salarios bajos y los desequilibrios”.
Continuismo
Entre las reivindicaciones del que es uno de los ministros más beligerantes con la oposición se ha esbozado la necesidad de acuerdos en materia de infraestructuras para evitar “cambios de timón”. Óscar Puente ha fijado como prioridades para los próximos años culminar la red de alta velocidad; mejorar el mantenimiento ferroviario y de las carreteras, donde cifra el déficit económico en 5.000 millones de euros; y preservar la gestión en red de puertos y de los aeropuertos, aunque se abran caminos hacia una mayor coordinación con las administraciones locales y autonómicas “en aras de una mejor gestión”. En un foro con presencia de altos ejecutivos de la empresa pública y privada, el ministro se ha referido al plan de inversión de Aena, presupuestado en 13.000 millones hasta 2031, los 7.000 millones que tiene por ejecutar Puertos del Estado, o las inversiones recurrentes en las infraestructuras viarias y ferroviarias, como un seguro de estabilidad para el sector de la obra pública y garantía de mejor servicio al ciudadano.
“Me gustaría escuchar la propuesta de la otra parte que se presenta a las elecciones y si las infraestructuras y las pensiones van a ser las paganas del capricho [de incrementar el presupuesto de Defensa]. Las diferencias en transporte son muy grandes y estamos esperando que alguna Administración gobernada por el PP, municipal o autonómica, se sume a la iniciativa del abono único de transporte, lo que hace que moverse sea más económico y cómodo. También estamos bonificando desde 2023 el transporte para aliviar la carga económica de las familias. Y la sostenibilidad es otro de los pilares que nos diferencia”, ha afirmado el mandatario socialista tratando de marcar al máximo la distancia con el Partido Popular.
En el capítulo de las responsabilidades de gobierno, Puente no ha eludido reconocer que “el problema más acuciante es la mejora de la red ferroviaria y del servicio. Esto pasa por completar las obras, mejorar el mantenimiento y por la llegada de los trenes que hemos comprado. Los pedimos al principio del mandato y hemos recibido pocos y con cuentagotas”, se ha quejado en referencia a la compra de material rodante para Cercanías a Alstom y Stadler entre 2020 y 2021. Renfe también tiene por adjudicar un encargo de 30 trenes de alta velocidad por el que pugnan Hitachi y Siemens. “Que Talgo se quedara fuera de ese concurso no es relevante porque era un proceso casi de urgencia y tenía peculiaridades como que se pudiera rodar a 350 kilómetros por hora”. Sobre la intervención en la operación de cambio de control de la propia Talgo, ahora con capital vasco y con la estatal SEPI al frente, Óscar Puente ha sido taxativo: “Es una empresa estratégica, con una tecnología diferencial, que podría haber acabado en manos del Gobierno ruso”.
Las obras de mejora en Rodalíes de Cataluña, el traspaso a la Generalitat de la gestión de la R1 (línea que recorre el Maresme), o el proyecto de ampliación de la línea C5 en Madrid han sido lanzados como ejemplo de preocupación por mejorar el transporte de proximidad.
Acerca de la mayor losa que pesa sobre su mandato, el accidente de enero en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, Óscar Puente ha rechazado que su gabinete esté estorbando de modo alguno en la investigación. Aún está por ordenarse desde el juzgado de Montoro (Córdoba) la inspección en laboratorio del fragmento de vía fracturado en Adamuz (Córdoba) que pudo causar el descarrilamiento de un tren de Iryo y la inmediata colisión con un Alvia de Renfe. El trágico balance fue de 46 víctimas mortales. “No tengo nada que ver con correcciones a informes de los técnicos por parte de la Autoridad de Investigación. Que pregunten a sus superiores. Pero es lógico que no firmen un informe en el que se dice que España no tiene un mecanismo que permita detectar una fisura en la vía, porque esa tecnología no existe ni en España ni en ningún país. Poner eso en un informe es una barbaridad y es lo que le habrán corregido”, se ha defendido cuando se ha aludido a la declaración de personal de la Autoridad de Investigación en el Congreso con quejas sobre la rectificación de informes.
Al cierre de su intervención, el moderador ha pedido disculpas por el tono del acto que la semana pasada tuvo como protagonista al presidente argentino Milei, en el que los invitados incluso se levantaron para aplaudir tras escuchar insultos como “dictador” y “ladrón” contra Pedro Sánchez. “Hay que escuchar a todo el mundo, pero si yo hubiera sido el presidente del Senado [Pedro Rollán], me hubiera levantado y me hubiera ido”, ha disparado Puente. El momento convirtió el ataque en munición electoral.





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