Hay días en los que el café no alcanza, las horas de sueño tampoco y la agenda parece diseñada para poner a prueba cualquier reserva de energía. Para los millennials, nacidos entre 1981 y 1996, la solución puede estar en una gomita de vitaminas, un suplemento de magnesio o una dosis de proteína. No necesariamente porque tengan una deficiencia nutricional diagnosticada, sino porque quieren llegar al final del día con algo de batería.
La generación que convirtió el autocuidado en parte de su rutina está ampliando sus motivos para consumir suplementos. Ya no busca únicamente compensar aquello que falta en el plato, sino también rendir más, dormir mejor, cuidar la piel y, en el fondo, retrasar todo lo posible las señales del paso del tiempo.
La motivación no es exclusivamente física. De acuerdo con la Unidad de Inteligencia de Datos de Impulso, en un análisis elaborado para Vitaldin, el 32,5% de las motivaciones emocionales asociadas al consumo de suplementos está relacionado con sentirse invencible y no tener que detenerse. A ello se suma un 26,8% que manifiesta temor a “envejecer mal”, especialmente por la pérdida de belleza o movilidad. Otro 14,1% busca reducir la ansiedad y sentir que tiene el control.
El estudio también identificó que el interés digital por los suplementos vitamínicos, en Lima aumentó 45,2% entre 2022 y 2025, con una proyección de crecimiento adicional de 7% para 2026. “El consumidor está pasando de buscar únicamente vitaminas a buscar soluciones asociadas a necesidades específicas de su día a día. Esto está llevando a que la categoría vaya hacia propuestas más especializadas, donde también cobran importancia el formato, la composición y la información disponible sobre cada producto”, señala Sebastián Cordovez, CEO de Vitador, representante de Vitaldin.
Energía para el día, descanso para la noche
Si se trata de ponerle números al cansancio, las principales motivaciones racionales identificadas por el estudio de Impulso para Vitaldin son bastante reveladoras. El 28,4% busca aumentar su energía diaria; el 24,1%, fortalecer sus defensas; y el 18,5%, mejorar el aspecto físico, principalmente el cabello, la piel y las uñas. A ello se suma un 14,2% interesado en complementar una alimentación que considera insuficiente por falta de tiempo, mientras que el 9,3% busca mejorar el descanso o combatir el insomnio.
La preocupación por dormir también tiene una explicación en los hábitos cotidianos. Las jornadas laborales se extienden, las pantallas acompañan hasta antes de cerrar los ojos y el descanso termina compitiendo con las horas dedicadas a las redes sociales. En ese escenario, los suplementos orientados al sueño han ganado visibilidad.
“El millennial consume vitaminas para tener energía, dormir bien y sentirse relajado”, resume Cordovez. La compañía identifica, además, un interés por productos como la melatonina y otras fórmulas asociadas al descanso. Además, agrega que el gasto promedio, por compra, está entre los S/ 55 a S/ 60.
Sin embargo, la búsqueda de bienestar no equivale necesariamente a una necesidad médica. Claudia Ontaneda, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), advierte que los suplementos ya no se promocionan solamente para prevenir o corregir deficiencias nutricionales, sino también para acompañar la actividad física, mejorar la percepción de energía, favorecer el descanso y cuidar la apariencia.
La especialista recuerda que el cansancio, las dificultades para dormir o los cambios físicos pueden tener distintas causas. Por ello, la suplementación debe responder a una necesidad individual y no reemplazar una alimentación equilibrada, el descanso ni la actividad física.
Un deportista de “alto sufrimiento”
Hay otro escenario en el que esta generación parece haber encontrado una nueva razón para abrir la billetera: el deporte. O, para ser más precisos, esa versión del deportista amateur que se inscribe en una carrera de 10 kilómetros, comparte sus entrenamientos en redes sociales y termina el domingo con las piernas adoloridas. El fenómeno de los “deportistas de bajo rendimiento y alto sufrimiento” también tiene su propia canasta de consumo.
Las proteínas, la creatina, los electrolitos y los geles deportivos empiezan a formar parte de las compras de quienes buscan mejorar su desempeño o, simplemente, recuperarse después de entrenar. En ese segmento, los suplementos dejan de estar asociados exclusivamente al fisicoculturismo y se acercan a un público más amplio.
Erasmo Wong Seoane, CEO de Flora & Fauna, observa precisamente ese cambio. “La creatina, que tradicionalmente estaba asociada al fisicoculturismo y al entrenamiento de alta intensidad, está llegando a un público más amplio, interesado en preservar su masa muscular y mantener un estilo de vida activo”, comenta.
La tendencia también empieza a reflejarse en los canales de venta. En PedidosYa, los pedidos de vitaminas y suplementos alimenticios se duplicaron en el último año frente al periodo anterior, considerando las compras realizadas a través de supermercados, farmacias, tiendas y PedidosYa Market.
“En el último año, identificamos que el crecimiento de los pedidos de vitaminas y suplementos alimenticios se ha duplicado frente al año anterior en toda la aplicación”, señala Iván Maidana, director de Quick Commerce de PedidosYa.
Dentro de este universo, los consumidores de entre 25 y 44 años —un grupo que comprende buena parte de los millennials— concentran cerca del 60% de las ventas de la categoría en PedidosYa Market. “Las personas de entre 25 y 44 años concentran cerca del 60% de las ventas de esta categoría”, precisa Gonzalo Serván, director de PedidosYa Market.
¿Qué están llevando? Según PedidosYa, entre los productos más solicitados por los millennials figuran Redoxon Total, las gomitas de melatonina More Sleep y las barras proteicas de chocolate Dyfferent. En conjunto, estos tres productos representan más del 20% de los pedidos de vitaminas y suplementos realizados por este segmento, según información de la plataforma.
La compra, explican, empieza a integrarse a la rutina de abastecimiento: los suplementos deportivos, las proteínas y los geles energéticos aparecen junto con productos como plátanos, huevos y yogures altos en proteína. Ya no se trata únicamente de resolver una necesidad puntual, sino de sumar estos productos a la canasta habitual.
La practicidad también vende
La forma de consumir suplementos está cambiando. Si antes el ritual incluía medir el polvo, llenar el shaker y mezclarlo con agua, ahora hay alternativas que caben en el bolso o en el bolsillo. Las gomitas se han convertido en una de las presentaciones que buscan capitalizar esa preferencia por la practicidad.
Cordovez, de Vitador, explica que las gomitas ganan terreno porque permiten consumir determinados complementos sin tener que preparar un batido, buscar agua o cargar un envase de mayor tamaño. La empresa ha incorporado opciones vinculadas con energía, descanso y nutrición deportiva, y prevé ampliar su portafolio en esta última categoría.
El análisis de Impulso para Vitaldin encontró que el 40% de las personas consideradas en el estudio manifiesta tener preferencia por este formato. Además, las búsquedas relacionadas con gummies aumentaron 58% entre el primer y segundo semestre de 2025-2026. Entre quienes optan por ellas, el 38% valora que no parezcan un medicamento y el 31% destaca que no necesitan agua para consumirlas.
Esta transformación también representa una oportunidad para las marcas y los canales de venta. Vitaldin, que opera en el mercado peruano a través de Vitador, espera crecer entre 20% y 25% durante el 2026 y proyecta un avance de alrededor de 30% para el próximo año, impulsado por el ingreso de nuevos productos y la ampliación de su portafolio deportivo. La empresa señala que ya ha logrado incorporar entre 28 y 30 productos y espera sumar alrededor de 40 más.
Desde el retail especializado, Wong apunta que la categoría de medicina natural es estratégica para Flora & Fauna y que la compañía busca que alcance el 20% de sus ventas. La apuesta incluye nuevas presentaciones y productos que integren ingredientes funcionales a la alimentación cotidiana, como bebidas y preparaciones con proteína, colágeno, creatina o electrolitos.
El negocio de sentirse bien
El crecimiento de esta categoría también abre una discusión sobre la información que recibe el consumidor. Las redes sociales han convertido ingredientes como el magnesio, la creatina y la ashwagandha en protagonistas de videos y recomendaciones que pueden disparar el interés por determinados productos en poco tiempo.
“Incluso nos sucede que llegan clientes a nuestras tiendas, nos muestran un video de TikTok en su celular y nos preguntan si tenemos el producto que acaban de ver”, comenta Wong. Aunque reconoce que estas plataformas pueden despertar interés por la nutrición y el bienestar, advierte que también circula información sin respaldo científico y se exageran los beneficios de algunos productos.
Américo Farfán, presidente del Sector de Suplementos Nutricionales, Productos Naturales, Dietéticos y Edulcorantes del Gremio de Salud de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), recuerda que estos productos cumplen una función complementaria y no deben confundirse con medicamentos.
“Los suplementos alimenticios ingresan a complementar una dieta saludable. No van a curar una enfermedad”, señala. El representante gremial también advierte que el mercado enfrenta problemas de informalidad y barreras para el ingreso de empresas que buscan comercializar sus productos cumpliendo con las exigencias regulatorias.
Desde el ámbito nutricional, Ontaneda, de la UPC, insiste en que la decisión de incorporar estos productos debe partir de una necesidad identificada y no únicamente de una tendencia. “Un suplemento puede ser útil cuando existe una deficiencia o un requerimiento nutricional específico, pero no todos los productos tienen el mismo respaldo científico ni sus beneficios pueden generalizarse”, concluye.





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