Sacar dinero del cajero se ha convertido en una operación cada vez más problemática. El 56% de quienes han utilizado estos dispositivos para retirar o ingresar efectivo durante el último año se han encontrado con alguna dificultad, según muestran los datos del Estudio sobre hábitos en el uso del efectivo del Banco de España. El porcentaje supone un aumento de 10 puntos desde el 46% de un año anterior. Se trata de un repunte significativo porque el cajero sigue siendo el principal medio por el que las personas obtienen dinero en metálico.
El principal problema que señala el informe es que los usuarios se han encontrado los cajeros fuera de servicio (le ha ocurrido al 43% de los encuestados). También ha aumentado la proporción de quienes se han encontrado el dispositivo sin billetes (el 33%). Y se ha multiplicado por cinco el porcentaje de usuarios que han visto cómo su cajero automático habitual ha cerrado.
A ello se añade una importante brecha territorial. Aunque al 77% de la población le resulta relativamente sencillo acceder al dinero en efectivo y tarda menos de 10 minutos en llegar a un cajero o una oficina (la mayoría lo hace a pie), la situación cambia radicalmente en la llamada España vaciada. En los municipios donde no existe una oficina bancaria, el 62% de las personas necesita desplazarse en coche o moto para conseguir efectivo. De ellos, solo el 51% tarda menos de diez minutos en llegar a un punto para obtener monedas y billetes, mientras que un 46% tarda entre 10 y 30 minutos. El 3% tarda entre media hora y una hora. El estudio del Banco de España presta una especial atención a las zonas rurales, en un contexto marcado por el envejecimiento, la despoblación y las dificultades para encontrar servicios financieros de forma presencial.
Los problemas no terminan en los cajeros. La atención en las oficinas también ha experimentado un deterioro, por los tiempos de espera y la limitación de los horarios en los que están abiertas. En los municipios sin oficina estable, la distancia hasta encontrar una sucursal es el problema más habitual.
En los últimos años se han diseñado alternativas para facilitar el acceso al efectivo, especialmente allí donde han desaparecido oficinas bancarias o cajeros. Entre ellas están los servicios de cash-back y cash-in-shop, Correos Cash o servicios de cartero a domicilio, que permiten retirar dinero en comercios y llevar efectivo directamente a los hogares. Sin embargo, su implantación sigue siendo muy reducida. El Banco de España constata que la oferta de estos servicios “continúa siendo minoritaria entre los establecimientos de comercio, restauración y otros servicios” y que son pocos los negocios interesados en incorporarlos en el futuro. La principal razón que esgrimen para no ofrecerlos es que no consideran que aporten utilidad al negocio, seguida del desconocimiento de este tipo de servicios.
El aumento de problemas en el proceso de conseguir efectivo contrasta con el peso que todavía tiene el dinero en metálico como medio de pago. El 57% de los ciudadanos señala que los billetes y monedas son su forma más habitual de pagar en los comercios, el mismo porcentaje que en 2025. Los pagos con tarjeta, en cambio, se han reducido del 27% al 25% por el avance del pago con el móvil (pasa del 15% al 18%).
Pero esa digitalización de los pagos no se traduce, de momento, en un interés por un mundo sin efectivo. El 92% de los españoles rechaza que los pagos pasen a ser completamente digitales. De hecho, ha aumentado el porcentaje de personas que mantiene habitualmente una cantidad de dinero en efectivo para afrontar imprevistos. De media, los españoles llevan 47 euros en metálico, frente a la recomendación del Banco de España de tener billetes y monedas por entre 70 y 100 euros en la cartera.
También ha aumentado el porcentaje de personas que usan el efectivo como medio de protección: el 71% señala la ventaja de poder seguir pagando con dinero en metálico si hay algún fallo en la infraestructura digital. Y también crecen con fuerza los usuarios que valoran la protección de la privacidad (sube del 56% al 67%).
Eso sí, los datos relativos a los comercios muestran que, aunque el efectivo continúa aceptándose de forma prácticamente universal, pierde terreno en las cajas. También ha caído la proporción de establecimientos en los que la mayor parte de los pagos se realiza con billetes y monedas, tanto por importe como por número de operaciones, mientras aumenta el peso de las tarjetas y los pagos móviles.
Para los comerciantes también se ha complicado la gestión del efectivo. Entre los establecimientos que utilizan cajeros para ingresar la recaudación, la mitad sufrió alguna incidencia durante el último año, frente al 36% en 2025. La más habitual es encontrarse el terminal fuera de servicio, seguida de las limitaciones para efectuar ingresos. En los municipios sin oficina bancaria estable, vuelve a aparecer con mucha mayor frecuencia el problema de la distancia hasta el cajero.





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