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El sacrificio de soltar

El Comercio
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“Me compliqué por gusto” me dijo un amigo empresario que hacía poco había profesionalizado su directorio. Este sentimiento es más común de lo que parece. Y es que no son pocas las empresas que llegan a un punto en el que deben dar el salto hacia una estructura de gobierno y de gestión diferente. Ya sea para administrar una organización más compleja, enfrentar cambios en el entorno competitivo, conseguir financiamiento, cumplir con la regulación, o simplemente para incorporar visiones distintas, la invitación a directores independientes y la contratación de gerentes profesionales se hacen necesarias.

Esto, que suena sencillo, conlleva sacrificios que el empresario no necesariamente tenía en el radar y que desde fuera no siempre vemos. Implica renunciar a la forma de trabajar que le dio resultados durante décadas. El empresario estaba acostumbrado a decidir rápido y conoce por su nombre a clientes, proveedores y colaboradores. Nunca tuvo que justificar una decisión y de pronto se sienta en un directorio donde algún director externo le pregunta por qué. Presupuestos, comités y mayor formalidad le parecen burocracia que frena lo que antes resolvía en minutos.

Tampoco es fácil acostumbrarse al estilo del nuevo CEO: se pregunta constantemente si uno mismo lo hubiese hecho mejor. No es raro encontrarse con el dueño que delega en el papel pero sigue decidiendo por los pasillos, lo cual desgasta al gerente y confunde al equipo.

Profesionalizar obliga además a tener las conversaciones que la familia evitó durante años. No necesariamente la hija, el hermano o un sobrino son las personas que la empresa necesita. Se hace también visible la presencia de funcionarios que, aunque leales, generan más daño que valor. Sin embargo, postergar tales conversaciones no evita el conflicto: sólo lo difiere o traslada a alguien más.

Hay innumerables casos de éxito y también grandes fracasos. No hay una receta, aunque el elemento común suele ser el sacrificio personal que implica el cambio, sea cual fuere la ruta seguida. Sin embargo, lo hacen porque saben que su legado como empresarios está por encima de todo.

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