Si la pandemia del COVID-19 del 2020 fue la primera vez que pasamos por una misma tragedia a nivel global, este 2026 sería la segunda con el fenómeno de El Niño. Aunque se podría decir que los peruanos ya hemos encarado varias veces al “Niño” esta vez tenemos en frente uno inmensamente más agresivo, a tal punto de ser calificado como el más importante de la era moderna. No es gratuito que se ha haya ganado la etiqueta de “Súper Niño”.
Lluvias intensas en el norte, largas sequías en la sierra, temperaturas extremas en la costa. Frente a estos pronósticos climáticos sin precedentes, los daños materiales y humanos van a ser inevitables y exigen una contraparte que los reduzca lo más posible, no solo por parte del Estado sino, sobre todo, por parte del sector privado, evidenciando ese compromiso y solidaridad inescapable cuando enfrentamos un enemigo en común.
Hombro a Hombro, Capitalismo Consciente, L+1, Peruanos por Peruanos y Perú Pendiente, son algunos ejemplos de cómo grupos empresariales se han activado de manera coordinada para aliviar el impacto de este fenómeno con el que vamos a convivir en los próximos meses. Obras por Impuestos (OxI) es también una de esas puertas que se han abierto de la mano del estado para facilitar las ejecuciones con urgencia y calidad.
Sin embargo, lo ideal es lograr contagiar a más empresas y más peruanos para que pongan también el hombro. Para lograr ese “contagio” se requiere tener visibilidad de lo que se está haciendo y evidencias de su impacto. Pero lamentablemente esto no ocurre con el acento adecuado. Aún existe en muchos casos una resistencia a poner reflectores de comunicación en estos esfuerzos bajo un pensamiento que viene de hace años: “No quiero que parezca que lo hacemos para la foto”. De alguna manera, esta frase recoge un sentimiento genuino por actuar por convicción sin ambiciones de protagonismo y alardeos oportunistas. Sin embargo, hoy la sociedad ya no aplaude estas acciones. Las exige. Y, por ende, la comunicación de estas deben ser parte del esfuerzo total, con el objetivo de que ese compromiso e impacto logre reflejarse en la imagen y reputación del sector privado de manera más fiel.
En un estudio reciente de Ipsos, solo un 25% de la opinión pública tiene una imagen positiva del empresariado, y un 63% considera que existe poca información sobre iniciativas de sostenibilidad. En pocas palabras, tanto los esfuerzos como las evidencias del impacto positivo que se generan, no se comunican con el alcance y visibilidad adecuado y, por ende, el peruano de a pie no se entera y no las valora. Como consecuencia, la percepción de que las empresas en el Perú solo se preocupan por ganar plata y no contribuyen de manera importante a mejorar la calidad de vida de los peruanos se mantiene alta y alejada de la realidad.
Estoy seguro de que el fenómeno de El Niño más fuerte que va a enfrentar el Perú está siendo encarado con un esfuerzo inédito de solidaridad colectiva del sector privado, pero es indispensable que este impacto positivo tenga visibilidad, que es lo que lo que llamaría “sostenibilidad visible”, y así se reconozca, se valore, y se contagie.





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