En abril de 1989, Barcelona reunió a algunos de los mejores ajedrecistas del mundo en un torneo marcado por la emoción hasta la última partida. El yugoslavo Ljubomir Ljubójević había dominado buena parte de la competición, pero el entonces campeón mundial, Gari Kaspárov, protagonizó una remontada que dejó a ambos empatados a puntos. Han pasado 37 años desde aquella histórica competición y Barcelona se prepara para volver a reunir a la élite del ajedrez mundial. Esta vez con la gran estrella del momento, Magnus Carlsen, como protagonista.
El noruego, de 35 años y cinco veces campeón mundial de ajedrez clásico, será una de las ocho figuras que disputarán la MOVE Cup los días 19 y 20 de enero de 2027. “Al ajedrez le faltan eventos que acerquen el juego al público”, ha declarado Carlsen durante la presentación del campeonato, celebrada este martes en Barcelona. La organización mantiene en secreto el escenario del torneo, del que únicamente ha adelantado que será “un lugar emblemático de la ciudad”. Carlsen es el primer participante confirmado; los otros siete grandes maestros se anunciarán progresivamente.
“España tiene una gran tradición ajedrecística y estoy feliz de volver. El ajedrez forma parte de la cultura desde hace mucho tiempo”, ha recordado el ajedrecista a EL PAÍS. La Copa del Mundo de 1989 fue uno de los grandes acontecimientos ajedrecísticos celebrados en Barcelona y sirvió también como escaparate deportivo para una ciudad que se preparaba para los Juegos Olímpicos de 1992. Desde entonces, la afición se ha mantenido viva: Cataluña cerró 2025 con un récord de 8.640 licencias federativas. El ajedrez, mientras tanto, ha cambiado considerablemente. Las plataformas digitales, las retransmisiones por internet y la popularidad de las partidas rápidas han ampliado su público. “Lo que el ajedrez ha experimentado en los últimos años ha sido increíble”, ha afirmado Carlsen durante la presentación. Sin embargo, considera que todavía faltan competiciones que ofrezcan una experiencia más atractiva al espectador.
La MOVE Cup seguirá esa apuesta por las partidas rápidas. Los ocho participantes se enfrentarán primero entre sí para decidir los cuatro semifinalistas, que disputarán las eliminatorias antes de la final. Cada jugador dispondrá de diez minutos y un segundo adicional por movimiento, con una bolsa total de premios de 300.000 euros. “Es un poco menos cómodo para los jugadores, pero también más exigente”, ha reconocido el número uno del mundo.
El noruego considera que el ajedrez ya tiene atractivo entre los más jóvenes y que su presencia en la cultura popular sigue creciendo. “Cada vez hay más personas que entran en contacto con él y esto está muy bien”. También ve con buenos ojos su incorporación a las escuelas como herramienta pedagógica. “El pensamiento analítico, la toma de decisiones y la capacidad de sentarse a resolver un problema son muy útiles”, ha defendido a este diario. La vertiente educativa es también uno de los objetivos de la fundación que impulsa el torneo, que destinará a actividades benéficas una cantidad equivalente a los premios. La organización aspira a mantener el torneo en Barcelona durante al menos tres ediciones, coincidiendo con la feria ICE Barcelona.
Pero Carlsen no solo guarda recuerdos ajedrecísticos de la capital catalana y lamenta que no estará en el Clásico de este fin de semana. “Siempre quiero que pierda el Barça, pero últimamente es un equipo increíble de ver jugar”. Reconocido madridista, estuvo en el Camp Nou en 2012, cuando el Real Madrid ganó por 1-2 con un gol de Cristiano Ronaldo. “El estadio se quedó bastante en silencio, algo que disfruté mucho. Fue muy divertido”, ha recordado entre risas. En enero volverá a Barcelona, aunque esta vez será él quien protagonice un posible clásico y la rivalidad se trasladará del césped al tablero.




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