Una de las canciones de moda Karol G se titula “Qué hubiera sido”. La vida, en ocasiones, esconde muchos “¿Y si...?”. Tampoco el mundo del fútbol es ajeno a ello y con motivo del partido entre Racing y Real Madrid (domingo, 16:15), AS desempolva la intrahistoria que tiene que ver con un jugador del equipo cántabro que estuvo muy cerca de alistarse las filas merengues.
Nada tienen que ver aquí Juanca Arana, Pablo Ramón o Manu Hernando, que sí llegaron a vestir la camiseta del Real Madrid en categorías inferiores, o Sergio Canales, que estuvo en el primer equipo a las órdenes de José Mourinho. El protagonista es un imberbe Iñigo Vicente Elorduy (Derio, Vizcaya, 1998), todavía en edad cadete, con 15 ‘añucos’.
Nos remontamos al año 2013, o mejor aún, a 2012. En los despachos del Athletic Club se empiezan a tomar decisiones y en la lista de bajas del Infantil A figura Iñigo Vicente, un menudito delantero centro que llevaba desde alevines en Lezama, tras haber en los benjamines de su pueblo cuatro años atrás. El niño Iñigo se marchó entonces al cadete B del Danok Bat, uno de los clubes punteros en Vizcaya.
Y la temporada 2012/2013 le fue sobre ruedas. Se salió con los de su edad, marcando 14 goles, y tuvieron que subirlo con los de un año, con los que marcó otros 15. Y eso no pasó desapercibido en el fútbol vasco. La Real Sociedad picó a su puerta estando más que interesado y hasta el Real Madrid también puso sus ojos en él. Arkaitz Mota, ahora jefe de scouting del Independiente del Valle, equipo de la Primera División de Ecuador, quedó prendado con sus exhibiciones constantes.
Por aquel entonces, Arkaitz era el ojeador del conjunto blanco en el País Vasco y quedó prendado de Iñigo Vicente. Tal fue el caso que el Real Madrid llegó a enviar una carta al Danok Bat, con billetes incluidos, para que le permitieran a Iñigo Vicente entrenar una semana con ellos porque querían tenerlo a prueba. Ese movimiento hizo que en el Danok Bat se encendieran todas las alarmas e inmediatamente se lo comunicaran al Athletic, al ser club convenido.
El club rojiblanco se puso manos a la obra, reconoció su error y un año después de darle la baja, volvió a ficharlo. A partir de ahí fue escalando categorías en Lezama temporada a temporada (mutando también en su posición) hasta alcanzar el primer equipo, donde apenas superó los 50 minutos. Le tocó entonces exiliarse en el Mirandés primero y en el Racing después, donde ha sido pieza clave del ascenso y el más destacado, con permiso del goleador Zabiri, en este inicio liguero. Quién sabe si, después de esta temporada, el Athletic reconoce su error con Iñigo Vicente. Por segunda vez.
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