Hay jugadores que sobreviven al caos, que tratan de aplacarlo, Camavinga no. Él se siente cómodo, lo gobierna. En lugar de domesticar el desorden, lo domestica. Son sus contextos, brilla a mil por hora. Así ha coloreado sus grandes obras con el Madrid, como el Clásico. Con el duelo alborotado y el Barça amenazando, la amenaza fue él. Salida desbocada pero controlada, eslalon ante Cubarsí y la asistencia a Mbappé sobre la bocina. El 1-2 definitivo salió de su físico y su talento. Camavinga tiene otras asignaturas pendientes, pero en la locura es el rey.
No es algo que incomode a Mourinho, al contrario. Pretende recuperarle a partir de ahí. Con confianza, la que ha trasladado desde que comenzaron a trabajar juntos en verano. Encantado con su día a día y, se traslada a este periódico, con unas cualidades que considera únicas en la plantilla. Consciente, tanto él como Cama, de que el margen de mejora es amplio y pasa por encontrar la llave de la regularidad. Pero dichoso de contar con un centrocampista explosivo, con capacidad para romper líneas a través de la conducción y, con ello, romper también partidos. Lo hizo, tras salir en el 80’ y asistir en el 87′, en el Camp Nou.
“La jugada del Clásico le define”
“La jugada del Clásico define a Camavinga a la perfección. Llegada desde atrás con potencia, con recorrido. Le cuesta más cuando se queda fijo, pero con espacio para ir hacia adelante brilla”, analiza en charla con AS Juanjo Maqueda, ahora entrenador, otrora jugador blanco durante cinco temporadas entre 1987 y 1993 y segundo de López Caro en el Madrid de los Galácticos (2005-06). Hay conocimiento de causa y a esa línea se une Pierre Chaperon, corresponsal de RFI y Le Parisien en España: “Mou apostó por Bernardo, que aporta algo más de equilibrio y experiencia, pero cuando entra Cama aporta hambre y frescura. Cuando el rival está cansado, su impacto puede ser enorme. En una temporada con muchos partidos puede ser el plus que necesita el Madrid en el centro del campo”.
Son realidades, como también lo es que hasta ahora se le ha atragantado la continuidad. La temporada disputó 2.199 intermitentes minutos y le costó un puesto en el Mundial. Algo que al futbolista le afectó, pero de la mejor manera. Lo entendió como un interruptor para multiplicar la motivación y lejos de bajar los brazos, los quiere volver a alzar. Para reivindicarse, consciente de dónde está el quid: “Tengo que cometer menos errores”. Este curso lo está haciendo y aunque su rol sigue siendo el de revulsivo (solo tres titularidades y 365 minutos, 15º de la plantilla blanca), también ha brillado desde el inicio como en el 4-1 ante el Leipzig. Un partido tras el cual Mou salió muy satisfecho con su rendimiento.
Palabras clave: “Concentración”, “regularidad”...
Y sobre ese elefante en la habitación que el propio Cama tiene cristalino interviene Edgar Groleau, también corresponsal francés, en su caso de RMC: “Hasta ahora es lo que le ha faltado, continuidad. Si juega media hora sale con una misión, un objetivo, un rol claramente definido de lo que puede aportar e impactar. Es su contexto. Pero si juega 90 minutos le ha venido faltando concentración y regularidad. Hay errores que a este nivel no pueden ocurrir, como el del Bayern del curso pasado, por ejemplo. No es un tema de calidad, que tiene muchísima, sino de concentración”. Y Maqueda concuerda: “Esos pequeños detalles le han pesado más de lo normal, han minado, quizás, su confianza”.
“El problema es que le vemos desde que tiene 16 años...”
Pero todos pone el acento en algo que en ocasiones se olvida. “Camavinga fue titular en una final de Champions con 21 años y lo hizo muy bien, eh. No es un producto terminado o perfecto, pero eso define el tipo de jugador que es”, arranca Thymoté Pinon, freelance que colabora habitualmente con L’Équipe y que ha entrevistado al de Cabinda para France Football. “Tiene 24 años, el problema es que le estamos viendo desde que tiene 16. Batió récords, es el jugador más joven en vestir la elástica bleu desde 1914... Da la impresión de que es un veterano, pero no. Es joven”, se alinea Chaperon.
También Maqueda, buen conocedor de lo que supone ser un centrocampista joven en el Madrid (debutó a los 18 años, en un Clásico): “Son cosas mejorables y él podría perfectamente jugar de pivote defensivo, siempre que se trabaje con él para corregir esas pérdidas o regates innecesarios en esa zona. Va en su instinto el salir de esas situaciones como está acostumbrado. Y según la zona requiere más o menos riesgo. Pero es cuestión de madurez”. “Tiene velocidad y físico muy importantes, es muy impactante. Va más allá del medio clásico”, refrenda Groleau, que tiene claro que “si consigue estar enchufado 90 minutos será titularísimo en cualquier equipo”.
El fantasma de las lesiones y el ‘no Mundial’
El no serlo, el no haberlo conseguido, ha sido por lesiones en muchos tramos, como recuerda Pinon (“no le han dejado demostrar su verdadero nivel”). Desde noviembre de 2023 ha estado 275 días de baja, entre temas musculares, articulares o percances menores. Una enfermería que, por el momento, ha evitado. Y no es casual, recuerda Groleau: “Se le ve mejor, en las últimas temporadas no había tenido veranos completos, este sí”. Lo utilizó para macharse, con mucha hora extra. También para cultivarse, con un curso en Havard. Pero sobre todo, para motivarse. Por ese revés que tanto le ha marcado, perderse el Mundial, y que todos consideran que tiene más de positivo que de negativo.
“Se nota la motivación que tiene. A largo plazo, para su carrera, no haber jugado el Mundial puede ayudarle. Puede ser el gran golpe que le recuerde que tiene que dar su 100% para llegar hasta donde su potencial le marca”, dice Groleau. “Tuvo que ser muy duro. En marzo todavía estaba en la lista de Deschamps. Tuvo esperanzas hasta el final, pero se quedó fuera. Puede ser un punto de inflexión”, añade Chaperon.
‘Factor Zidane’, ‘factor Mou’ y la “garantía”
Más si cabe con el inicio de dos nuevas etapas. Por un lado, la del Madrid, con un Mourinho que le ha transmitido confianza desde el minuto uno. Por otro, la de Francia, con Zidane, que le recuperó en su primera lista. “El mensaje fue claro con la convocatoria: ‘Olvida el pasado, conmigo empieza un nuevo ciclo y te quiero en este grupo”, opina Pinon. Y Groleau, ídem: “Se nota la confianza de Zizou, se nota que es un nuevo ciclo. Es normal que no fuera al Mundial, pero esto es un nuevo capítulo”. Chaparon añade más contexto: “Jugó los cuatro partidos, fue titular ante Bélgica y lo hizo muy bien. Zidane además le aporta un toque español y un marco que Camavinga conoce muy bien”.
Y Maqueda mete el bisturí más analítico: “Me ha gustado verle con Francia, con Zidane, que le dio esa sensación de peso, jugando más retrasado. Un jugador como Camavinga es una garantía. Me alegro por esa jugada, porque le dará confianza y credibilidad a su juego. Mou y Zidane son jugadores que valoran muy bien las situaciones de los jugadores específicamente. Es importante darles confianza para que vuelvan a confiar en sus posibilidades y características”. Lo están haciendo.
“Por explotar”, “talento increíble”, “más interesante que Rabiot”...
Pero en general, ¿cómo le ven en Francia? “Como un talento enorme que todavía no ha explotado”, interviene Chaperon. “Le ven con mucho potencial, es muy popular por su personalidad, pero hay cierta frustración. Porque tiene un talento increíble y no ha logrado lo que debería. Aunque hay esperanza”, adereza Groleau. Al tiempo que recupera Chaperon la palabra: “Le veo más interesante que Rabiot. Puede combinar muy bien en un centro del campo en construcción, como el de Zidane. Tiene todavía mucho que aprender, pero hay material”.
Y para cerrar la disección, primero Maqueda: “La confianza en un jugador es fundamental y es lo que están haciendo. Cuando llegó, todos vimos sus condiciones y los errores que ha cometido han sido más al recibir en primera opción, porque recibe de espaldas en situaciones donde necesitas perfilarte mejor. Pero, como digo, si se trabaja con él... En una temporada larga puede ser titular en momentos concretos”.
Y por último, Pinon: “Puede exponerlo y llevarlo a cometer algunos errores, pero si un entrenador se centra más en lo que aporta que en lo que pueden costar esos fallos puntuales, Camavinga sabrá recompensarlo. Ya quedó claro en el Clásico. Si tiene perfiles complementarios y tiene libertad puede hacer mucho daño”. Y lo hizo. Ahora su siguiente reto es gobernar también con el mar en calma. Pero si hay marejada, es el rey de la locura. Y a Mou no le disgusta.
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