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Nadie lo vio venir, pero la ciencia lo respalda: la luz del Sol puede aumentar la toxicidad de los herbicidas de modo natural

OKDiario
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Cuando un agricultor aplica un herbicida en el campo, su recorrido no termina ahí: puede llegar a ríos y arroyos a través de la escorrentía, donde la luz solar y los componentes naturales del agua comienzan a transformarlo. Un nuevo hallazgo demuestra que ese proceso, lejos de neutralizar el producto, puede generar compuestos todavía más tóxicos que el herbicida original.

Así lo confirma un estudio del INIA-CSIC, publicado en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety, que analizó por primera vez cómo la luz del sol degrada el tralkoxydim, un herbicida usado en más de 30 países para controlar malas hierbas en cultivos de trigo y cebada. La investigación identificó tres productos de transformación cuya toxicidad supera a la del compuesto de partida.

Cómo se degrada el herbicida en el agua

El tralkoxydim tiene características que facilitan su llegada a ríos y arroyos: es bastante soluble, se fija poco al suelo y su estructura química le permite absorber radiación ultravioleta. Por eso los investigadores sospechaban que la luz solar sería una vía clave de degradación en el medio acuático, algo que nunca se había estudiado en condiciones similares a las naturales.

Para comprobarlo, el equipo del INIA-CSIC preparó soluciones con agua ultrapura, de manantial y de río, y las expuso a radiación solar simulada en condiciones controladas. Estudiaron tanto el ingrediente activo puro como la formulación comercial del herbicida, tal y como se aplica en el campo, junto con el papel de los ácidos húmicos, presentes de forma habitual en la materia orgánica de ríos y lagos.

Los resultados mostraron una degradación muy rápida: en agua de laboratorio, la vida media del herbicida fue de poco más de una hora. En agua de río, con más materia orgánica disuelta, el proceso se alargó hasta cerca de cinco horas, porque los ácidos húmicos actúan como filtros ópticos naturales que compiten con el herbicida por absorber la luz y frenan así su descomposición.

Tres compuestos más tóxicos que el original

La pregunta clave no era solo cuánto tardaba en desaparecer el tralkoxydim, sino en qué se transformaba. Con una técnica analítica de alta resolución, los investigadores identificaron por primera vez tres productos de transformación en medios acuáticos, generados por distintos cambios en la estructura molecular del herbicida.

Uno de ellos es un isómero del propio tralkoxydim, resultado de un cambio en la geometría de la molécula. El segundo, el más abundante, surge de la rotura de un enlace químico y da lugar a la imina de tralkoxydim. El tercero se forma mediante una reacción de ciclación que produce el llamado oxazol de tralkoxydim, el compuesto que más preocupa a los investigadores.

Con un ensayo estándar sobre la bacteria marina Vibrio fischeri, muy utilizada para medir toxicidad en agua, el equipo comprobó que estos tres compuestos son notablemente más tóxicos que el herbicida original, que no mostró toxicidad detectable en las mismas condiciones. Modelos computacionales adicionales sugieren que el oxazol de tralkoxydim podría resultar especialmente dañino para peces, dafnias y algas.

Qué implica este hallazgo para la seguridad ambiental

Para los autores del estudio, el hallazgo tiene una implicación práctica clara: no basta con conocer la toxicidad inicial de un pesticida, también hace falta investigar qué ocurre cuando se transforma en el medio ambiente, porque los productos derivados pueden ser tan problemáticos como el compuesto de partida, o más.

El trabajo del INIA-CSIC plantea así la necesidad de incorporar el análisis de estos productos de transformación en las normativas que regulan el uso de fitosanitarios, con el objetivo de reforzar la protección de los ecosistemas acuáticos frente a riesgos que hasta ahora pasaban desapercibidos en las evaluaciones convencionales.

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