En cualquier pueblo de montaña, el río es la piscina del verano. Ya lo contábamos a propósito de las piscinas naturales andaluzas. Pero mientras Madrid quiere construirse la piscina más grande de España, lo que no es habitual ver es a alguien derivando parte de un río para montarse su propia obra. Y eso es lo que hizo alguien en Osséja, un municipio de los Pirineos franceses: levantó una barrera en el cauce del Vanéra para que el agua se remansara y tener una poza donde bañarse. Ha estado así dos años. Hasta el pasado viernes 9 de octubre, que entró una excavadora Kubota y retiró las piedras, según cuenta Diario Vasco.
Dónde. No ha sido en territorio español. Osséja está en la Cerdaña francesa, dentro del departamento de los Pirineos Orientales. El Vanéra, que en catalán se llama Llavanera, es un río transfronterizo con España, según L’Indépendant. Tras un tiempo recopilando información, los equipos técnicos del ayuntamiento entraron con la máquina en el lecho del río para desmontar una presa levantada sin permiso. Los pescadores ya habían dado la voz de alarma. Según L’Indépendant, la asociación detectó la obra hacía meses y avisó de que se veían cada vez menos peces en el río.
En la operación participó también la asociación La Fario de la Vanéra, y contó con el visto bueno de la Dirección Departamental de los Territorios y del Mar (DDTM) y de la Oficina Francesa de la Biodiversidad (OFB). Dice el consistorio que la estructura funcionaba en verano como una especie de piscina natural.
En Xataka Se sigue buscando al vecino de Salamanca que colocó una piscina de 2 metros cúbicos en el patio de luces de su comunidad de vecinosPresa casera. El problema no era solo que estuviera sin permiso. El ayuntamiento advierte de que una barrera así cambia de forma notable la circulación del agua, favorece que se acumulen sedimentos y hace que suba la temperatura. Todo eso puede desequilibrar el ecosistema del río y dañar el hábitat de las truchas que viven en él. Aunque su fin fuera recreativo, la presa era una alteración artificial del cauce.
Quién y cuánto. Del autor de la presa se sabe poco. Melty habla de un vecino que convirtió el río en piscina, y su identidad no ha trascendido. Lo que sí se repite en todos los medios es la cifra de 1.500 euros. Pero la sanción no se ha impuesto aún ni de momento consta cómo avanza el expediente.
Qué dice la ley. La legislación francesa prohíbe desde hace años obstaculizar a propósito el libre flujo del agua en los cursos fluviales. El Código de Medio Ambiente prevé para esa infracción una multa de quinta clase, que puede llegar a los mencionados 1.500 euros. Existe además un escalón más serio: si la obra necesitaba autorización o declaración previa y se hizo sin ella, puede constituir delito, con hasta un año de prisión y 75.000 euros de multa. Nada indica que se esté yendo por esa vía. Es el marco legal y no lo que han anunciado las autoridades.
Pero ojo: en Francia, quien tiene las dos orillas de un arroyo es también dueño del lecho, y puede mantenerlo y limpiarlo. Eso sí, el agua se considera patrimonio común de la nación, así que cortarle el paso para hacerse una poza exige permiso.
Qué falta por saber. Más allá de saber quién es el autor (imposible salvo que lo confiese motu propio o alguien que haya disfrutado de la piscina dé el soplo) queda por reconstruir el cauce. Tras la “demolición” de la presa artificial, también queda por saber si ya se ha levantado un atestado o habrá denuncia formal. Lo que viene después puede ser una reclamación del coste de retirar la presa (y unas horas de excavadora no son baratas, te lo aseguro).
Tras esto, si se aplicará solo la multa de 1.500 euros o se abrirá la vía penal ya queda en manos de las competencias. De momento, la prensa local habla de riesgo y no de sentencia. Lo único cierto es que la poza ya no existe y que el Vanéra ha vuelto a correr sin obstáculos.
En Xataka En España, más de 80.000 hectáreas de cultivos se están regando bajo una grave sospecha: con agua robada¿Y en España? En España, los inventos de hidráulica casera caen peor. Aquí la multa sería bastante más alta. Ley de Aguas castiga las obras sin autorización en un cauce con sanciones que van de hasta 10.000 euros (leves) a 1.000.000 (muy graves), según el daño causado. Según un anuncio de la Región de Murcia, el reglamento califica de leve la infracción por debajo de 3.000 euros de daños y de grave entre 15.000 y 150.000. De regalo, las confederaciones hidrográficas pueden imponer multas coercitivas y paralizar la obra. Lo habitual es una multa y el desmontaje a costa del infractor.
La cárcel solo entra en juego si hay daños graves. El artículo 325 del Código Penal prevé de seis meses a dos años de prisión para quien, incumpliendo las leyes ambientales, haga extracciones, excavaciones o captaciones de agua que causen o puedan causar daños sustanciales a las aguas, a animales o a plantas, y de dos a cinco años si se perjudica gravemente el equilibrio natural. Desviar agua sin permiso también puede acabar en multa penal de 3 a 6 meses. Una presa casera para bañarse difícilmente alcanza ese umbral por sí sola, pero la desobediencia a la Administración o los caudales importantes sí podrían hacerlo.
Imágenes | Ayuntamiento de Osséja
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La noticia
Se sigue buscando al autor de la presa que convirtió un río de los Pirineos en su piscina privada durante dos años
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Isra Fdez
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