Alemania cerró sus últimas centrales nucleares en abril de 2023, después de una retirada acelerada por el accidente de Fukushima. Tres años más tarde, sus instalaciones podrían tener una segunda vida bastante distinta: albergar los ordenadores que hacen funcionar la inteligencia artificial. Nvidia quiere estudiar esa posibilidad, pero no para volver a producir electricidad nuclear. El atractivo no está en sus reactores.
El fabricante de chips ha llegado a un acuerdo preliminar con PreussenElektra, la empresa alemana encargada de desmantelar varias centrales, para evaluar si sus antiguos terrenos pueden convertirse en grandes centros de datos. Por ahora no se ha decidido construir ninguno, aunque la idea parte de una ventaja importante: buena parte de la infraestructura necesaria ya existe.
De producir electricidad a alojar miles de servidores
Levantar un centro de datos no consiste únicamente en llenar un edificio de ordenadores. Hace falta mucho terreno, una conexión eléctrica potente y sistemas capaces de impedir que los servidores se sobrecalienten. Conseguir todo eso desde cero puede llevar años y elevar considerablemente la factura.
Las centrales nucleares tienen características que podrían facilitar ese trabajo. Ocupan extensas zonas industriales, disponen de conexiones a la red y cuentan con infraestructuras que podrían aprovecharse. Nvidia y PreussenElektra estudiarán cuáles siguen siendo útiles y qué habrá que adaptar para instalar equipos informáticos.
PreussenElektra gestiona el cierre y desmantelamiento de ocho centrales alemanas. Entre ellas están Grohnde, Stade y Unterweser, pero ninguna de las empresas ha confirmado qué emplazamientos examinará. Tampoco se sabe cuántos servidores podrían albergar ni qué cantidad de electricidad necesitarían.
La propuesta es distinta de los proyectos que buscan alimentar centros de datos con nuevos reactores nucleares. Aquí los reactores seguirán apagados, pues se pretende reutilizar los terrenos y sus instalaciones, no reactivar la producción atómica.
Un plan atractivo que todavía tiene muchas incógnitas
Para Nvidia, transformar estas zonas industriales podría ahorrar tiempo y dinero frente a construir instalaciones nuevas. También permitiría aprovechar emplazamientos que están perdiendo su actividad original. Pero esa ventaja, de momento, solo existe sobre el papel. Las conexiones que antes servían para enviar electricidad a la red no tienen por qué estar preparadas ahora para recibirla en cantidades tan grandes.
Las empresas también tendrán que averiguar cuánto costaría adaptar cada lugar, qué permisos harían falta y cómo convivirían los servidores con las tareas de desmantelamiento. El agua y la refrigeración también importan, aunque Nvidia ya investiga formas de reducir el consumo de agua en sus centros de datos.
No hay ubicaciones elegidas, presupuesto anunciado ni contratos de construcción. PreussenElektra insiste en que la evaluación sigue abierta y puede terminar sin ningún proyecto. Lo que sí demuestra el acuerdo es hasta qué punto la expansión de la IA está obligando a buscar espacio y electricidad donde antes había otra industria.





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