Hace un año, Microsoft Research, la división de investigación de la compañía fundada por Bill Gates, publicó un artículo titulado ‘Working with AI: Measuring the Applicability of Generative AI to Occupations’ (en español, ‘Trabajando con IA: Midiendo la aplicabilidad de la IA generativa a ocupaciones’), en el que los investigadores, tras analizar un conjunto de datos de 200 mil conversaciones anónimas y con privacidad reducida entre usuarios y Copilot, averiguó cuáles eran las actividades laborales más comunes para las que la gente pide ayuda a la inteligencia artificial.
Combinando las clasificaciones de actividades con mediciones del éxito de la tarea y el alcance del impacto, Microsoft Research elaboró un listado con las 40 profesiones que más riesgo tenían de desaparecer por culpa de la inteligencia artificial. Los investigadores descubrieron que la aplicabilidad de esta tecnología en grupos ocupaciones de trabajos relacionados con la informática, el apoyo administrativo y de oficina, así como las matemáticas, podían tener los días contados. Y es que cada vez son más las empresas que adoptan la IA y sistemas automatizados para reemplazar a seres humanos, con el objetivo de realizar más tareas y de forma más eficiente.
Algunas personas creen que se exagera a la hora de decir que la IA nos va a quitar el trabajo, pero la realidad es otra. Países Bajos, hace unos días, anunció que pretendía prescindir de 25 mil funcionarios para ahorrar miles de millones de euros anualmente. Microsoft, por su parte, «invitaba» a marcharse a 60 mil de sus trabajadores, reduciendo considerablemente la plantilla, para apostar todavía más por la inteligencia artificial. En esta situación resulta muy difícil pensar en el futuro, sobre todo a los estudiantes que están en la universidad. De hecho, muchos estudiantes de posgrado que estudian matemáticas están considerando dejar sus carreras por culpa de la IA.
El 76 % de los encuestados afirmó que es poco probable que se dedique al mundo de las matemáticas tras obtener su título
Un grupo de investigadores del MIT, en un artículo publicado hace unas horas, descubrió que la gran mayoría de los estudiantes de posgrado y posdoctorales a los que encuestaron se están planteando su futuro a medida que ven cómo sus perspectivas profesionales se deterioran rápidamente a medida que la IA transforma el sector.
Casi el 76 % de los encuestados afirmó que es poco probable que se dedique al mundo de las matemáticas tras obtener sus títulos, ya que dijo sentirse menos motivado para investigar «como resultado de los avances de la inteligencia artificial». Y es que los estudiantes aseguraron sentirse ciertamente confundidos o desconcertados, creyendo que «sería genial que los institutos dieran orientación en lugar de tópicos comunes sobre este tema», en palabras de un encuestado. Otro expresó: nos falta un liderazgo de alto nivel en toda la comunidad académica
En total, el MIT encuestó a 268 matemáticos en etapas iniciales de su carrera a través de un cuestionario de Google, cuyas preguntas eran de opción múltiple y respuesta libre. La entrevista se produjo antes de que OpenAI lanzara cientos de soluciones a problemas de larga duración a principios del pasado mes de octubre. En el informe, los investigadores apuntaron que «los últimos meses han sido agotadores»:
Nos están obligando a enfrentarnos a preguntas existenciales sobre un campo que amamos, todo mientras estamos increíblemente inseguros sobre nuestro propio futuroEstudiante encuestado
La encuesta fue realizada por tres estudiantes de matemáticas afiliados al MIT. Algunos matemáticos han descrito haber pasado por etapas de incredulidad, shock, negación, ira y, algunos ya, aceptación por la situación. Debido a la situación, algunos consejos matemáticos de alto nivel se han reunido para emitir edictos sobre cómo debe usarse la inteligencia artificial. De momento, los estudiantes están desanimados: «Es difícil asistir a seminarios cuando parece que nada del trabajo individual importará mucho en el futuro».





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