La guerra de Ucrania había cambiado la forma de entender los conflictos militares y Eric Schmidt, antiguo CEO de Google, consideraba que los carros de combate estaban perdiendo protagonismo en el campo de batalla. El empresario defendió que los drones autónomos serían fundamentales en las guerras del futuro y que su desarrollo podía dejar obsoletos algunos sistemas de armamento tradicionales.
Durante una intervención en la conferencia Future Investment Initiative, celebrada en Arabia Saudí en octubre de 2024, Schmidt lanzó una advertencia sobre el futuro de los vehículos blindados. Según explicó, un dron de unos 5.000 dólares podía destruir un carro de combate cuyo precio alcanzaba los cinco millones de dólares.
La diferencia de costes constituía uno de sus principales argumentos: un dispositivo relativamente barato podía neutralizar un vehículo militar mucho más caro. Por ello, Schmidt defendió que Estados Unidos debía replantearse sus inversiones en armamento convencional y destinar más recursos al desarrollo de drones.
Los drones habían cambiado las reglas del campo de batalla
La guerra entre Rusia y Ucrania había demostrado el creciente protagonismo de los sistemas no tripulados. Los drones se utilizaban para vigilar posiciones enemigas, recopilar información y atacar vehículos, infraestructuras y tropas.
Los aparatos de visión en primera persona (FPV), relativamente económicos y difíciles de interceptar en determinadas circunstancias, habían demostrado que incluso los vehículos blindados más avanzados eran vulnerables. Esta amenaza había obligado a los ejércitos a adaptar sus estrategias y reforzar la protección de sus vehículos.
Entre las medidas adoptadas figuraban los blindajes adicionales y las estructuras metálicas conocidas como «jaulas», diseñadas para dificultar determinados ataques con drones y municiones.
Schmidt también señaló que la inteligencia artificial podía acelerar esta transformación. La automatización permitiría desarrollar sistemas capaces de identificar y seguir objetivos con una intervención humana cada vez menor, aumentando su utilidad en escenarios donde las comunicaciones podían verse interrumpidas.
¿El fin de los carros de combate?
El antiguo responsable de Google llegó a pronosticar que los drones desplazarían progresivamente a los carros de combate, la artillería y los morteros. Su planteamiento apuntaba a un modelo militar en el que los sistemas no tripulados ofrecerían alternativas más económicas y flexibles a parte del armamento convencional.
Sin embargo, esta transformación no implicaba que los carros de combate hubieran dejado de ser útiles. Los vehículos blindados seguían desempeñando funciones importantes, aunque su supervivencia dependía cada vez más de su capacidad para adaptarse a las amenazas aéreas y operar junto a otros sistemas.
Las declaraciones de Schmidt reflejaban un cambio de prioridades en la industria militar: el futuro de la guerra no dependería únicamente de fabricar vehículos más pesados y protegidos, sino también de desarrollar tecnologías capaces de detectar amenazas y actuar con rapidez y eficiencia.





💬 Debate de la Comunidad 0