Explicativo
17.10.2026 15:59 Actualizado: 17.10.2026 22:25
Incendios, disturbios y saqueos se registraron este sábado 17 de octubre en varias ciudades de Francia en medio de múltiples protestas en el país.
Desde septiembre, miles de estudiantes han salido a las calles para reclamar mejores condiciones en los centros educativos, más docentes y mayores oportunidades en el acceso a la universidad. También han exigido un plan de inversión de 10.000 millones de euros para los liceos.
A estas movilizaciones su sumaron este sábado otros sectores que rechazan el encarecimiento de la vida en el país europeo. En ciudades como Paris, Marsella, Lyon y Lille se reunieron miles de personas para protestar en contra de la inflación, el precio de los carburantes y la pérdida de poder adquisitivo.
Si bien algunas marchas se llevaron a cabo con tranquilidad, en otros puntos hubo graves hechos de orden público. Manifestantes incendiaron edificaciones gubernamentales y en la noche se registraron múltiples saqueos en centros comerciales y tiendas de lujo.
Uno de los incidentes ocurrió en Limoges, donde un vehículo policial fue incendiado y las llamas afectaron el ayuntamiento histórico.
En París, cientos de personas se enfrentaron a las fuerzas de seguridad en la plaza de la República antes incluso del inicio de la manifestación principal, donde manifestantes enmascarados se enfrentaron a las fuerzas del orden y prendieron fuego a varios automóviles en la zona.
La cabecera de la marcha autorizada llegó posteriormente a la plaza de Clichy, siguiendo el recorrido previsto, mientras otros grupos se desplazaban por la capital sin autorización. Uno de ellos intentó llegar hasta el Palacio del Elíseo, en una zona expresamente prohibida para manifestaciones.
Para hacer frente a estos grupos incontrolados, las autoridades activaron la CRS 8, una unidad especializada en la lucha contra la violencia urbana.
En Lyon, la situación se agravó en la céntrica plaza de Bellecour, donde una oficina de turismo fue saqueada e incendiada, mientras los enfrentamientos entre grupos violentos y la policía -que hizo uso de gases lacrimógenos y de un cañón de agua- se sucedieron en varias oleadas, mientras los bomberos encontraban dificultades para acceder al lugar para apagar las llamas.
En la que es la segunda ciudad más grande de Francia, se produjeron daños en comercios vandalizados y en una comisaría de la policía municipal.
El alcalde, independiente de izquierdas, afirmó que el presidente francés, Emmanuel Macron le había garantizado el envío inmediato de refuerzos policiales. En concreto, dos compañías adicionales de antidisturbios.
En Marsella, decenas de manifestantes forzaron las puertas del ayuntamiento y entraron brevemente en el vestíbulo, donde causaron daños antes de ser desalojados por la policía. Durante el incidente, un busto de Marianne, símbolo de la República francesa, fue derribado y sufrió desperfectos.
"Es inaceptable utilizar este tipo de reivindicaciones para entrar, romper y destruir el cemento que nos une como nación", declaró el alcalde Benoît Payan.
Las autoridades también denunciaron incidentes en Rennes, Toulouse y Angers, entre muchas otras ciudades, incluidos ataques contra las fuerzas de seguridad, saqueos e incendios de mobiliario urbano.
Una movilización heterogénea
La convocatoria surgió de un vídeo viral publicado en TikTok a comienzos de septiembre y ganó apoyo ante el aumento de los precios de la gasolina y del coste de la vida. Sus promotores buscaron recuperar el impulso del movimiento de los ‘chalecos amarillos’ de 2018 y 2019, que marcó el primer mandato del presidente francés, Emmanuel Macron.
La movilización reunió a estudiantes, trabajadores, jubilados, agricultores, activistas climáticos y militantes antifascistas. Varias figuras del movimiento original de los ‘chalecos amarillos’ respaldaron la convocatoria, que también coincidió con las protestas estudiantiles iniciadas en septiembre para reclamar mejores condiciones educativas.
Las protestas por el costo de vida también generaron incidentes en Italia. La primera ministra de ese país, Giorgia Meloni, se pronunció sobre los disturbios registrados en Milán, Turín y Bolonia. "Manifestar es un derecho. Poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es", escribió en su cuenta de X, donde también pidió a la oposición condenar los actos violentos.
KATHERINE BRAVO HERNÁNDEZ
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
EL TIEMPO





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