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Un revés convertido en victoria que enquista aún más el conflicto del Sáhara Occidental

La Razon
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Un revés convertido en victoria que enquista aún más el conflicto del Sáhara Occidental

No hubo sorpresas de última hora y, después de 35 años de andadura -y de fracaso, pues había nacido para la celebración de una consulta vinculante a la población de la ex colonia española y su objetivo final fue el de facilitar una solución política mutuamente aceptable para Marruecos y el Frente Polisario-, la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) pasó este domingo a la historia.

Fue el secretario general del organismo, Antonio Guterres, el encargado de anunciar el desmantelamiento de la misión, que ya había anticipado en la noche del viernes el rey Mohamed VI, y de advertir del riesgo de que se “intensifiquen las hostilidades” entre el Frente Polisario, que dio por rota hace seis años la tregua de 1991, y las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos. Con todo, Guterres aseguró que Naciones Unidas continuará trabajando para alcanzar una solución pacífica al conflicto por medio de su enviado personal Staffan de Mistura. El Sáhara Occidental seguirá figurando en la lista de territorios “no autónomos” o pendientes de descolonización de la ONU.

El golpe de gracia a la Misión se lo dio el viernes la Federación Rusa en el Consejo de Seguridad al ejercer su derecho de veto en la votación de la propuesta de resolución para su renovación un año más. El borrador, elaborado por EE UU, establecía la autonomía política dentro de Marruecos como la “única base” para la negociación entre las partes –un paso más allá que el año pasado, cuando la resolución 2797 la calificaba de “opción más viable”- y el cambio de denominación de la propia Misión, que pasaría a partir de ahora a llamarse Minuso perdiendo así la ‘r’ de referéndum, la aparente línea roja para Moscú. Por su parte, EE UU votaba igualmente en contra de la propuesta alternativa presentada por Rusia, en la cual se abogaba genéricamente por “una solución justa, duradera y mutuamente aceptable conforme a la Carta de las Naciones Unidas y el principio de autodeterminación”.

Así las cosas, como si de una noche electoral española se tratara, todos aseguraron este fin de semana haber ganado. A través del propio rey Mohamed VI, Marruecos definió que la liquidación de la Minurso como “una evolución importante y un paso significativo hacia el cierre definitivo del expediente del Sáhara marroquí en las Naciones Unidas”. Este sábado, el propio ministro de Exteriores, Nasser Bourita, aseguraba que su gobierno contaba ya con un veto ruso “convertido en oportunidad”.

En el otro lado, el Frente Polisario, que sigue siendo el representante del pueblo del Sáhara Occidental para la ONU, hablaba de “día histórico” después de que el veto ruso frustrara “una conspiración que se tramaba contra la existencia libre del pueblo saharaui”. Desde Washington, su embajador

ante la ONU, Mike Waltz, aseguraba que su país “debe seguir con sus esfuerzos diplomáticos” y recordaba que Trump “volvió a sentar a las partes a la mesa junto con las Naciones Unidas y el enviado personal del secretario general”. “Ese trabajo no debe detenerse”, zanjaba. Por su parte, el ministro de Exteriores de España, la antigua potencia colonial, ni está ni se le espera.

Con el nuevo escenario abierto, Marruecos confía en sacar el conflicto del Consejo de Seguridad y que el dossier languidezca definitivamente tras la salida de los observadores de la ONU de la ex provincia española hasta febrero de 1976. Los precedentes de otras misiones indican que, una vez las misiones de Naciones Unidas abandonan un territorio, no hay vuelta atrás. Así ocurrió en 2009 cuando Rusia puso fin a la Misión de Observación de la ONU en Georgia, desplegada en Abjasia desde 1993. También en 2023, cuando el Consejo de Seguridad adoptó una resolución para organizar su salida acelerada de Mali a solicitud de su gobierno. Y en 2010, cuando Chad solicitó formalmente el fin de la misión de Naciones Unidas.

Sin duda, uno de los riesgos a medio plazo en el nuevo escenario el de una escalada violenta entre las partes con el telón de fondo de la rivalidad -que se ha plasmado en los últimos años en una auténtica carrera armamentística- entre Rabat y Argel. La retirada de la Minurso supondrá de manera previsible el despliegue de las fuerzas marroquíes en la zona situada al este del muro construido por Rabat, que queda ahora sin el arbitraje, la supervisión del alto el fuego y la labor de verificación neutral que realizaban los observadores militares de la ONU.

A corto plazo, la consecuencia más palpable de lo ocurrido el viernes es la liquidación de la Misión, proceso que comenzó ayer mismo. Según la declaración oficial de Guterres, un equipo reducido del departamento de apoyo operacional se encargará de organizar la devolución de material a los países contribuyentes y de gestionar el destino definitivo de los equipos propiedad de la organización.

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