La ira de los estudiantes franceses que desde hace semanas azota París tuvo su réplica este fin de semana en Italia. Más de 200 personas fueron detenidas durante varias jornadas de protestas que derivaron en disturbios y saqueos en el centro de Milán. La primera ministra, Giorgia Meloni, calificó como "vándalos que aprovechan las manifestaciones para sembrar el caos, atacar a quienes garantizan la seguridad y tomar ciudades enteras como rehenes" y convocó el lunes una reunión sobre seguridad y orden público ante la escalada de la violencia.
Los incidentes comenzaron el sábado en Milán al margen de una manifestación autorizada contra el aumento del coste de vida y el deterioro del poder adquisitivo, y en menos de 24 horas se extendieron a otras ciudades, entre ellas Turín y Bolonia.
Más vigilancia en los puntos turísticos
Los alrededores de la céntrica plaza del Duomo, en Milán, fueron el escenario de violentos enfrentamientos con la policía y saqueos en los comercios de la zona. Un grupo de jóvenes vestidos con sudaderas negra y cubriéndose el rostro con la capucha lanzó piedras contra los escaparates de supermercados y tiendas de ropa como Levi's o Foot Locker para entrar por la fuerza. La policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. La asociación de comerciantes estimó los daños en alrededor de un millón de euros.
Las autoridades locales reforzaron la vigilancia en la Galería Vittorio Emanuele II, donde se encuentran algunos de los restaurantes y tiendas más exclusivas de la ciudad, y cerraron anticipadamente la catedral del Duomo para los turistas.
Según fuentes policiales, 14 agentes resultaron heridos y 271 personas fueron trasladadas a la comisaría, la mayoría menores de edad y muchos de ellos italianos de segunda generación. El número de adultos detenidos asciende a 11, contra quienes la Fiscalía de Milán ha solicitado penas de prisión por diversos delitos, entre ellos vandalismo, saqueo y resistencia agravada. El lunes por la mañana, algunos padres de los detenidos esperaban incrédulos en la puerta de la comisaría donde permanecen los menores que deberán prestar declaración.
"Hay mucho por hacer"
El alcalde de la ciudad, el socialdemócrata Giuseppe Sala, condenó la violencia desatada este fin de semana y advirtió que los episodios podrían repetirse en los próximos días. Escenas como las que presenciamos el sábado y el domingo contra las fuerzas del orden y contra los espacios públicos y las tiendas son inaceptables e injustificables. Desafortunadamente, la sensación es que estos momentos de tensión no han terminado. No sólo en Milán, sino en todas partes. Este es un momento delicado. Hay mucho por hacer, no es el momento de buscar votos", lanzó el primer edil progresista.
Sala cuestionó el día anterior la cantidad de agentes desplegados durante los disturbios y denunció que el Gobierno de Meloni había subestimado la situación, lo que provocó la reacción en contra de algunos miembros del Ejecutivo, entre ellos, del vicepresidente, Matteo Salvini. El también líder de la Liga propuso una ley que cubra económicamente los eventuales daños durante las manifestaciones consideradas de riesgo: "Manifestar es un derecho, devastar no. Quien rompe, paga".




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