El Ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, ha informado de que al menos 1.800 personas han sido detenidas en todo el país y 500 policías han resultado heridos tras las revueltas provocadas por la izquierda radical e islamistas ayer sábado. Las cifras fueron anunciadas durante la mañana de este domingo, donde las autoridades han denunciado el ataque al Ayuntamiento de Marsella, así como a varias oficinas gubernamentales.
Laurent Nuñez ha denunciado en redes sociales agresiones a las fuerzas del orden, así como atentados contra instituciones, edificios públicos y comercios, y ha señalado que, «lamentablemente», el balance sanitario ofrecido es solo provisional. Nuñez ha responsabilizado de estos delitos a «varios miles de individuos de la ultraderecha» a los que, más tarde, se habrían sumado «delincuentes» que «saquearon y devastaron» numerosos establecimientos en ciudades como París, Marsella, Lyon, Burdeos, Rennes, Estrasburgo, Grenoble, Niza, Limoges «y muchas otras».
«Nada puede justificar esto», ha sentenciado. En este estado de cosas, Núñez recordó que, si bien «manifestarse es un derecho fundamental, sembrar el desorden con violencia y de manera concertada no lo es». El titular de Interior ha agradecido la labor de los policías, gendarmes y bomberos que «intervinieron en condiciones extremas» en toda Francia y ha anunciado que desde este mismo domingo se llevarán a cabo investigaciones para identificar a los autores de estos actos y llevarlos ante la Justicia.
«La República no cederá nada a aquellos que quieran imponer el desorden y la violencia», ha concluido el ministro en línea con las palabras del presidente Emmanuel Macron, quien ya advirtió ayer de que los responsables de los disturbios serán «perseguidos y castigados».
Tras un mes de movilizaciones en París por parte de los estudiantes de secundaria en protesta por la falta de personal y recursos en el sistema educativo público, las revueltas han dejado un balance de más de 1.800 detenidos y miles de heridos entre manifestantes y fuerzas policiales. El movimiento que empezó en el instituto Saint-Exupéry de Créteil está formado y liderado ahora por grupos de activistas islamistas y de extrema izquierda, y se le ha sumado el movimiento de los chalecos amarillos; se ha expandido este sábado con movilizaciones por todo el territorio francés convocadas el pasado martes por redes sociales.
El sábado por la tarde, el primer ministro francés Sébastien Lecornu ha publicado un mensaje en las redes sociales donde ha denunciado que hay un movimiento que tiene la intención de sembrar el caos antes de las elecciones presidenciales: «Claramente pretenden utilizar esta violencia como un calentamiento». Luego ha lanzado un mensaje contundente de advertencia a los grupos de izquierda radical, a quienes acusa de generar los disturbios: «Nadie impondrá su agenda política mediante la violencia».
Según las cifras del Ministerio del Interior, las movilizaciones en Nantes y Lyon congregaron a 20.000 personas y en Rennes unas 10.000. Han denunciado que grupos de izquierda radical han llamado a la violencia con ataques a la policía, saqueos y daños a edificios públicos. Varias oficinas gubernamentales fueron atacadas con cócteles molotov, como el Ayuntamiento de Marsella, Lille y Grenoble —donde cerca de 600 radicales han lanzado botellas, moteros y adoquines— o la oficina de turismo de Lyon, entre otras. En París, varios grupos radicales han intentado entrar a edificios del gobierno; la Prefectura de la Policía ha informado a las 15:30 de que han sido detenidas 163 personas en la capital.
El alcalde de Lyon, Grégory Doucet, ha expresado su «tristeza» tras los ataques a la oficina de turismo de la ciudad: «Me parece que hay un número suficiente de efectivos policiales nacionales, aunque también pongo en duda nuestra capacidad para hacer frente a la violencia y los saqueos».
Por otro lado, el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, ha condenado la violencia desatada en la capital y asegura que: «Estos actos de vandalismo desvían la atención de las reivindicaciones de los estudiantes de secundaria». Además, ha indicado durante una entrevista a medios locales que «ninguna movilización debe ser un pretexto para la violencia contra los manifestantes».
También se ha pronunciado la líder de la oposición francesa, Marine Le Pen, que a través de las redes sociales ha denunciado que las reivindicaciones sociales han sido «secuestradas por la extrema izquierda». Durante su mensaje, ha cargado contra Jean-Luc Mélenchon, a quien ha acusado de «legitimar la violencia» al considerar que «buscan sumir al país en el caos».




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