El presidente Emmanuel Macron rompió finalmente su silencio sobre la violenta jornada de protestas del sábado en Francia. En una alocución solemne aunque menos firme de lo esperado, el mandatario intentó trazar una línea divisoria entre las reivindicaciones legítimas de estudiantes y trabajadores y los grupos que protagonizaron saqueos, incendios y enfrentamientos con las fuerzas del orden. Su mensaje fue inequívoco en cuanto a la responsabilidad penal, aunque menos contundente en las respuestas concretas a las demandas sociales que alimentaron la movilización.
«Los que han destruido deberán pagar. Los que han saqueado deberán reembolsar. Los que han intentado hacer caer la República deberán responder», afirmó Macron, al tiempo que reclamó a jueces y fiscales un seguimiento judicial «ejemplar» de los responsables de los disturbios.
«¿Qué tienen en la cabeza? ¿Cómo un grupo de franceses puede atentar así contra Francia?», se preguntó el presidente, rechazando sutilmente las interpretaciones que atribuyen la violencia a un origen magrebí. Una referencia que cobra relevancia ante los discursos que han circulado en Francia y en el extranjero, incluido el del presidente estadounidense Donald Trump.
"Esta noche todos sentimos ira y vergüenza", afirmó. El jefe del Estado anunció que los prefectos podrán prohibir determinadas concentraciones para proteger las ciudades, los edificios públicos y los comercios.
Macron puso sobre la mesa varias medidas: la primera apunta a los comerciantes y artesanos afectados por los saqueos y los destrozos. El Gobierno se comprometió a acompañarlos frente a las pérdidas económicas, aunque todavía no precisó el alcance de una ayuda financiera ni los mecanismos de compensación. Los detalles deberán definirse en el marco de una célula de crisis dirigida por el primer ministro, Sébastien Lecornu, para coordinar la respuesta institucional.
El mandatario reconoce igualmente que las peticiones de los estudiantes deben ser escuchadas y asegura comprender que intenten buscar un futuro mejor. Para atender el caso, ha dispuesto una mesa redonda en la que participarán profesores, alumnos, representantes sindicales y patronales para construir propuestas concretas. El Primer Ministro, también estará a la cabeza de esas reuniones.
“Escuchar no significa ser débil” dice Macron. “Tenemos un desafío doble: escuchar la indignación y actuar contra las causas y al mismo tiempo, hacer respetar el orden republicano”. El mandatario expresó todo su apoyo a las fuerzas del orden, saludando que hayan demostrado un gran profesionalismo, “a pesar de haber enfrentado una violencia sin precedentes”. También hizo hincapié en reforzar los servicios de inteligencia y anticipación para próximas protestas. “Que se desarrolle en total transparencia” – dijo Macron.
Sin embargo, la respuesta a la violencia no resuelve la cuestión del poder adquisitivo. Frente a los reclamos de trabajadores y agricultores, el presidente vinculó parte de la respuesta económica a su viaje al Golfo, que comienza este lunes.
Una gira de tres días por cuatro países del Golfo —Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar— con el objetivo prioritario de asegurar el suministro energético de Francia, en medio de la crisis regional y las dificultades para transportar hidrocarburos por el estrecho de Ormuz, en un contexto de conflicto entre Estados Unidos e Irán.
El mandatario va personalmente a tratar de sellar compromisos para aumentar las entregas de petróleo y diésel y encontrar rutas alternativas que contribuyan a contener el precio de los carburantes, cuyo encarecimiento golpea a los hogares y las empresas francesas. Macron estará acompañado además por representantes de los grupos energéticos TotalEnergies y Engie.
En su discurso, aseguró que su tren ministerial se ha reunido ya con los distribuidores de gas y gasolina para lograr que las iniciativas internacionales puedan sentirse directamente en el bolsillo de los franceses.
La agenda en el Golfo también incluye conversaciones sobre seguridad regional, defensa, inversiones y cooperación económica. En Kuwait, Macron se reunirá con el emir Mechaal al-Ahmad Al-Sabah; posteriormente viajará a Emiratos Árabes Unidos para abordar con el presidente Mohamed bin Zayed la cooperación militar y las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.
Las primeras reacciones políticas de la oposición al discurso de Macron llegaron pronto. Jordan Bardella, el presidente de la Agrupación Nacional (RN), el gran partido de la extrema derecha, lo consideró "lamentable" y aseguró que el Gobierno no tiene fuerza para protegera los franceses.
En la izquierda radical, el coordinador de La Francia Insumisa (LFI), Manuel Bompard, consideró "irresponsable tomar la palabra para no decir nada".
Bombard, uno de los más próximos colaboradores de Mélenchon, reclamó también en X que haya "una verdadera respuesta política a las reivindicaciones".




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