Las elecciones legislativas estadounidenses del próximo noviembre no solo determinarán si los republicanos conservan el Congreso y el Senado con mano de hierro. Los comicios también serán una primera prueba pública para los aspirantes demócratas a liderar el partido en las presidenciales de 2028. Un escaparate donde demostrarán las dotes de liderazgo y su capacidad para construir alianzas políticas, así como comprobarán si su mensaje político cala entre los votantes, y, sobre todo, dilucidarán si son capaces de recaudar los fondos multimillonarios necesarios para entrar en la carrera electoral.
Las midterms son "unas primarias a la sombra", según AP. Por su puesto, los resultados no decidirán quién será el candidato, sino que elevarán los perfiles, o los debilitarán, para discernir quién tiene más oportunidades. Así, la lucha para acabar con la mayoría republicana en las dos cámaras servirá para medir la capacidad de los candidatos demócratas a la hora de movilizar votantes, recuperar los distritos perdidos y competir con la narrativa del movimiento MAGA.
En noviembre también se celebran 36 elecciones a gobernador, que son especialmente relevantes porque varios de los aspirantes a las presidenciales de 2028 son dirigentes estatales. Es decir, que los perfiles de los candidatos pueden dividirse entre los que representan al grupo de poder de la capital, y los que han surgido del mundo estatal y traen sangre nueva a los pasillos del poder federal. De los primeros, la más destacada es la candidata demócrata en 2024, Kamala Harris, que, a pesar de su sonada derrota frente a Donald Trump, sigue siendo una figura clave del partido.
Harris tiene como activos políticos el reconocimiento nacional, la experiencia previa contra el magnate neoyorquino y una sólida red de apoyos en Washington. No obstante, aún no se ha pronunciado al respecto. "Sigo pensándolo. Todavía no me he decidido", dijo el pasado 14 de octubre. De momento, su agenda oficial indica que, entre el 21 y 30 de octubre, estará en diversos actos con candidatos al senado y gobernadores en Nevada, Misisipi, New Hampshire, Wisconsin y Georgia.
La esperanza californiana
El siguiente en la lista es el gobernador de California, Gavin Newsom, famoso por sus confrontaciones directas con Donald Trump, a propósito de sus políticas migratorias. Es un político experimentado, y ha hecho campaña para varios candidatos en Alabama, Misisipi, Carolina del Norte y Carolina del Sur. De hecho, el comité político que impulsó en 2023, Campaign for Democracy, fue creado para ayudar a otros candidatos demócratas en Estados republicanos. "Una estrategia que le permite ampliar contactos y recaudar fondos fuera de California", indica AP News.
Asimismo, Gavin ha sido fundamental en la lucha para rediseñar los distritos electorales. La Proposición 50 de California, aprobada en 2025 como respuesta al rediseño republicano de Texas, podría contribuir a que los demócratas ganen hasta cinco escaños adicionales en la Cámara. Las "midterms" medirán el éxito de esta apuesta política. No obstante, es importante recordar que, en septiembre, aseguró que no se presentaría si Harris lo hace. "Por supuesto que no. ¿Por qué iba a hacerlo?", explicó a la CNN.
El tercero en la lista es Pete Buttigieg, exsecretario de Transporte. Fue aspirante a las primarias de 2020. Actualmente no ocupa un cargo público, pero ha visitado "37 estados desde que dejó el Gobierno de Joe Biden, y ha respaldado a cerca de un centenar de candidatos en este ciclo", según su equipo. Tiene pocas posibilidades. Si se lanza a la primera ronda de primarias, seguramente será para poder poner su peso político tras uno de los candidatos anteriores.
Otra de las grandes aspirantes es la congresista por Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez. Su pertenencia al ala progresista inspirada en el liderazgo de Bernie Sanders (tildado de socialista, motivo por el que nunca consiguió la nominación en su partido) la aleja de las posibilidades para convertirse en la elegida. La percepción en los estados bisagra, los cuales son fundamentales para llegar a la Casa Blanca, es demasiado controvertida para que el partido se la juegue. No obstante, la neoyorquina no lo descarta. "Si Abdul gana en Michigan, cualquiera puede ganar en cualquier lugar", indicó, el 5 de octubre, durante un acto de apoyo al candidato al Senado por Michigan, Abdul El-Sayed.
Harris a la cabeza
De momento, Kamala Harris encabeza las encuestas con "un 26,4%, seguida por Gavin Newsom con un 14,4%, Pete Buttigieg, con un 12,6% y Alexandria Ocasio-Cortez con un 10,6%", según Real Clear Politics. Sin embargo, no hay que sobre interpretar las cifras. Todavía faltan más de dos años para las presidenciales. Tiempo suficiente para que cambien los porcentajes, y surjan nuevos nombres para librar las dos grandes batallas en el corazón demócrata, que serán: ¿continuidad o renovación? Es decir, ¿debe Harris presentarse después de la derrota? Y la segunda: ¿ampliar las posturas progresistas en un país alérgico a la palabra socialismo, o apostar por el pragmatismo electoral para acabar con el trumpismo?
En estas dos preguntas estará la clave, porque la victoria colectiva y la ambición individual no siempre coinciden. Por ello, no hay que subestimar las rivalidades en el sino del partido que, tal y como indican las encuestas actuales, puede vencer en las presidenciales si no se convierte en su propio enemigo.





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